Que Mourinho es arrogante, follonero, prov0cador y malencarado con los rivales era por todos conocido. Lo que no sabíamos era que en el Sporting de Gijón contaban con un ‘Mou a la española’ tan dañino para el fair play como el original. Manuel Preciado, habitual hacedor de declaraciones campechanas, se ha desvelado como un perfecto atiza incendios, un bombero pirómano en toda regla que, además, ha querido jugar con ventaja en el caso ‘del canalla’. Preciado la ha liado de manera infame. Ha convertido un partido de fútbol en una guerra que podía haber tenido consecuencias imprevisibles. En mi opinión ha incitado la violencia amparándose en la fama de simpático que ha ido gestando en años de comparecencias radiofónicas repletas de tacos y frases ‘del pueblo llano’. Dice que le han fallado las formas pero no el fondo. Que no se equivoque. Le han fallado las dos cosas. Preciado no es un Ultra Boys ni un hincha irredento. Es un entrenador que ha calentado a sabiendas un partido estirando la cuerda hasta límites insospechados. Lo que dijo el cántabro lo dijo con rencor, vengándose de unas declaraciones de Mourinho en las que le acusaba de desvirtuar la Liga por alinear suplentes en el Nou Camp. Si tanto le molestó, debería haber hablado entonces, no ahora, apelando al tribalismo dos días antes de un partido directo. Preciado, que tanto critica a Mourinho, ha quedado a la misma altura que el portugués. En la liga española ya tenemos a un Mourinho y a un Preciado.
Ayer por la tarde se generó en la redacción un curioso y demagógico debate. Hablaba con Andrés Valladolid, el director de producción del grupo editorial para el que trabajo, y con Antonio Vázquez, el redactor jefe de la revista Futbolista, sobre el coste del fichaje de Cristiano Ronaldo. Yo defendía la postura que esgrimió Alfredo Relaño en AS hace unos días en la que no todos los futbolistas cobran las estratosféricas fichas que perciben los jugadores de Real Madrid o Barcelona, por poner un ejemplo. Yo, al igual que Relaño, defendía que esas cantidades de otra galaxia las perciben también los número uno de otras disiciplinas como la Fórmula 1, la música, el mundo de la banca o el basket NBA sin que nadie se lleve las manos a la cabeza. En estas, a Andrés se le ocurrió preguntar cual sería el presupuesto de un equipo modesto de Primera como el Sporting. Miramos la Guía Marca del año pasado y comprobamos que el dinero para gastar que tenían los asturianos para toda la temporada pasada era de ….¡2 millones de euros! Con ese dinero, el Sporting debe pagar a la plantilla, empleados, mantener instalaciones, fomentar la cantera, costear viajes…es decir, que dudo que ningún jugador del primer equipo gijonés cobre más de 50.000-60.000 euros anuales, y eso para una carrera que se acaba a los treintaypocos. El Sporting no es un caso aislado, ni mucho menos. Clubes modestos hay muchos más que potencias futbolísticas. El Real Madrid, el Barcelona, el Manchester o el Inter son únicos. Detrás de ellos hay una legión de secundarios cuyos jugadores se ganan la vida como cualquier otro currante. Esa es la cara que no abre telediarios o portadas de periódicos nacionales. ¿Y sabeis una cosa? que si el fútbol fuera cuestión matemática, el Sporting tendría que perder algo así como 45-0 contra el Real Madrid, pero esto es fútbol y el Sporting, el Xérez o cualquier otro humilde se comerá al Madrid o al Barcelona cualquier día. Esa es la grandeza de este deporte.