Ronaldo, el fin de un dios menor
Twitter: @Israelgmontejo
Se va Ronaldo. Anuncia su retirada un jugador superlativo que siendo mucho en el mundo del fútbol fue menos de lo que hubiera podido llegar a ser. Contra él, siempre pudieron más que los rivales, las lesiones, los kilos de más y una tendencia irrefrenable a las juergas. Tres elementos incompatibles para un futbolista con cualidades suficientes como para haberse retirado con un puesto fijo entre los cinco mejores futbolistas de todos los tiempos. Ronaldo, en todo caso, ha sido un delantero excepcional. Un matador en toda regla y uno de los pocos jugadores capaces de levantar un murmullo de miedo en el graderío cada vez que tocaba un balón, estuviera en la parte del terreno de juego que estuviera. El brasileño, lo más parecido en formato jugador a una manada de búfalos desbocada cuando enfilaba en carrera el área local vivió su momento de gloria en el año 2002, cuando fue pieza indispensable y máximo goleador del Mundial de Corea y Japón. Por aquel entonces ya se había sufrido una lesión que a cualquier otro futbolista le hubiera costado su carrera. Los goles de aquel Mundial más lo que hizo en el 2006 y en el 98 le sirvieron para ser el máximo goleador de la historia del campeonato, un premio que le encumbra como el gran jugador que fue y que en cierta manera le compensa de su máxima frustración: el no haber ganado la Copa de Europa. Nunca estuvo cerca de conseguirlo aunque en su palmarés figura un Mundial, copas de América, ligas, copas en varios países, UEFAS y hasta una Recopa de Europa. Aún así, su mejor aval fueron sus goles. Los hizo de todos los colores pero para el recuerdo siempre quedará la imagen del búfalo desbocado sorteando rivales en el multiusos de San Lázaro de Compostela. Aquella jugada describió mejor que mil palabras la esencia del gran Ronaldo.










