Twitter: @Israelgmontejo
Desde que está Mister Mourinho al frente del Real Madrid, en este país no existe prácticamente crisis, no hay despidos masivos, ni manifestaciones, ni rebaja de las pensiones ni nada que se le parezca. Sólo hay José Mourinho. Su presencia es tan obicua y aplastante que ya aparece hasta los comunicados de un colectivo tan opaco y dado al oscurantismo como es la Federación Española de Fútbol y el gremio arbitral. Mourinho, en seis meses, se ha peleado hasta con Darthvader. Su lista de ‘amigos’ es inenarrable: Preciado, Guardiola, Pochettino, Cani, Garrido, Pérez Lasa, Valdés, Iturralde, Ballesteros, Valdano, Emery, Albelda…Mou es más famoso que Obama. Dicen que interpreta un papel. Si así fuera, lo hace a la perfección. Le pega el papel de duro macarra que no se arredra ante nada ni nadie y persigue una misión sin descanso. Yo creo que es bueno hasta para Zapatero. Mientras que Mourinho cope telediarios y atraíga iras, el presidente del Gobierno puede vivir un poco más tranquilo. Es complicado que alguien pueda odiar como se odia a Mou y que le quede algo de bilis para Zapatero, Rubalcaba, Rajoy o el jefe de turno. Lo cierto es que hay clima de Guerra. Se está con Mou o se está contra Mou. No hay termino medio. Entre tanto ambiente hostil, el luso sigue con su trabajo. Tiene al Madrid como un avión (sólo el mejor Barca de la historia tapa esa realidad) y las guerras son con él, no con Cristiano o con cualquier otro jugador. El ambiente empieza a ser irrespirable pero para él, cuanta más batalla exista, mejor. Es como Harry el Sucio. Espera su oportunidad. Que nadie dude que conseguirá los objetivos aunque deje tras de sí un campo lleno de cadáveres.
Mourinho, que lleva liándola parda desde que llegó al Madrid el pasado mes de julio, le ha entrado un resquicio de aire navideño. Sorprendente, increíble pero cierto. Al portugués le dio ayer por acordarse de los jugadores del Levante, goleados por sus hombres, y si eso fuera poco, tuvo con sus jugadores el detalle de perdonarles la noche de víspera de Reyes en Valencia y regalarles viajar el día del mismo partido en AVE hasta la capital del Turia. En este punto, no sólo se ablandó sino que se ‘guariolizo’. La versión navideña de Mourinho se agradece hasta cierto punto. El luso genera tanta tensión que yo, al menos, me levanto por la mañana con nervios hasta para coger el ascensor. Sale a movida por semana y eso termina desgastando hasta al más duro del fuerte. Por eso se agradece un comentario amable, sosegado y generoso con rival. El ‘Mou’ blandiblu de ayer me gustó. Nos permitió irnos a la cama sin pensar en titulares, conspiraciones, valdanismos, golpes en la mesa o botellazos sobre el autobus. Eso sí, que no se acostumbre, que estamos en vísperas de Navidad pero cuando se pase el ‘fun fun fun’ necesitamos al Mourinho de siempre, ese que da titulares, llena periódicos y se mete hasta con Ramón el de Pitis, el mayor mito de la comarca hasta la llegada del portugués.
Mi pregunta es clara. No estoy preguntando si al Valencia, al Sevilla o al Casarrubielos les roban o no les roban. Tampoco estoy preguntando si al Barcelona le perjudican o le benefician. Y tampoco cuestiono sobre si al Madrid en los tiempos de blanco y negro o de Mendoza o los más cercanos del galactismo, le beneficiaban los trencillas. La pregunta es clara y concisa: ¿Hoy por hoy los árbitros perjudican al Real Madrid? El primero en mojarse soy yo: Para mi sí. Todos los partidos hay un o dos jugadas que perjudican a los blancos. Muchas veces, quedan en segundo plano porque el Madrid termina ganando. Doy un dato más. El domingo Clos Gómez se equivocó. Eso es evidente y hasta humano pero hay una jugada para mi determinante que indica mala fe: la tarjeta amarilla a Ozil por perder tiempo en el cambio cuando los jugadores del Sevilla y Palop en particular lo llevaban haciendo desde el minuto 1. Mi respuesta es clara. A partir de ahí pido la vuestra pero recordar que pregunto por esta temporada no por la 55/56.
Mourinho dejó de disimular tras el partido ante el Sevilla. No traga a Jorge Valdano desde que éste escribiera, hace ya unos años, un artículo en Marca en el que desacreditaba el estilo futbolístico del portugués. Con el fichaje del megacampeón luso, la necesidad obligó a escenificar la firma de una paz que visto lo visto, se ha demostrado que no era más que una pose de cara a la galería. ‘Mou’ se la tenía guardada al argentino y ayer le pasó la factura pertinente. Con acuse de recibo. La rueda de prensa postpartido ante el Sevilla va a pasar a los anales del madridismo. Los trece puntos de la famosa lista son un alegato ante el perjuicio que según Mourinho hacen los árbitros al Madrid pero son también un torpedo en la línea de flotación de Valdano. Al madridismo más recalcitrante, de chándal y zapatillas, le molesta la ambigüedad con la que se mueve el portavoz de Florentino Pérez. Mourinho, que parece tener un espía entre la hinchada, lanzó veneno: al Madrid le atacan y el ‘bien hablado’ de Valdano, no lo defiende. Un mensaje demoledor por la sencillez y por la demagogia que conlleva. Pero es eficaz. Mou se presenta así mismo como el adalid de la defenza de la zamarra blanca ante los ataques externos y pone a Valdano, su enemigo íntimo, contra las cuerdas, obligado a defenderse y demostrar madridismo o a traicionarse a sí mismo. Round para Mou.
Gol TV y Digital Plus son los que mandan, los amos del cotarro. Son, en dos palabras los jefes del negocio de cientos de millones de euros en que se ha convertido el fútbol. Cierto es que en las grandes ligas europeas hace tiempo que el fútbol es de pago, que lo de retransmitir partidos en abierto es fruto del pasado y que, como todo en la vida, esto ha evolucionado hacia un negocio puro y duro donde lo que importa es la rentabilidad y si el beneficio se llama Real Madrid y Barcelona ellos son los que se llevan la mayor parte del pastel. El que genera más se lleva más. La ley del capitalismo en su más pura expresión. Siendo eso así, en España se están pasando tres pueblos. Están yendo mucho más lejos. Los dos operadores televisivos controlan todo. Han untado a gran escala tanto a Real Madrid como a Barcelona, convirtiendo la Liga en una cosa de dos. Además, manejan los horarios de los partidos según sus intereses, nadie sabe a qué hora se va a jugar la jornada siguiente hasta que la tenemos encima y han llevado el fútbol hasta los lunes y los viernes, con el perjuicio que eso supone para los abonados de los clubes de fútbol que se ven abocados a jugar en día laborable. La ecuación es muy sencilla: fútbol=negocio. Yo controlo el negocio y eso supone que hago lo que me da exactamente la real gana con él. Si hay que poner un Barca-Madrid en lunes, se pone; si hay que cambiar el horario de un partido se cambia y si hay que dar más millones a los grandes para que fichen más figuras que a su vez atraígan más audiencia, se hace. Por lo menos, en Inglaterra, donde todo el fútbol es de pago, los aficionados conocen los horarios desde la primera jornada de liga hasta la última desde el mes de agosto y todos los clubes reciben una cantidad de dinero bastante considerable. Puesto a que sea la tele quien domine, por lo menos disimulen un poco…
Se ha abierto la veda, la caja de los truenos contra José Mourinho. El entrenador portugués tiene una virtud o un defecto que es el de saber interpretar a la perfección los pensamientos de los hinchas de sus equipos y, una vez que capta la onda, la suelta con claridad meridianda. Que algunos rivales dan el partido por perdido antes de jugarlo ante el Barcelona en el Nou Camp, es algo que piensa cualquier hincha del Real Madrid. Al coliseo azulgrana, han ido a jugar con suplentes al menos el Sevilla en dos ocasiones, el Racing de Santander y el propio Sporting. Eso, contra el Madrid no pasa. Mourinho lo dijo en voz alta. Fue políticamente incorrecto pero puso encima de la mesa un argumento real. Que Mourinho se metiera en ese charco es lamentable pero seguramente haya conseguido lo que quería: que los rivales del Barca alineen a sus mejores futbolistas cuando se enfrentan a ellos. A partir de ahí, Mourinho ha recibido insultos (canalla es un insulto como la copa de un pino) y desprecios. Ha sido atizado y ‘colocado’ entre los Ultras Boys. Por si fuera poco, un buen número de técnicos (Pochettino, Garrido, Emery, Michel…) se han puesto al lado de Preciado y la Comisión Antiviolencia abre un expediente por decir, en el caso del portugués, que los rivales juegan con suplentes ante el Barcelona y que así “le va a ser muy difícil al Madrid ganar la Liga”. A mi me parece que esto se llama abrir la veda de mala manera. Esta de moda ir a la caza y captura y parece que la especie de caza más preciada hoy por hoy es Mourinho. Si eres bajito, con bigote y entrenas a un modesto, eres gracioso, si vistes de traje, eres portugués y ganas champios, un canalla. Ver para creer.
Que para un Clásico de la magnitud de este Barça-Real Madrid, aderezado p0r la bomba que supone el retorno de José Mourinho al Nou Camp, que la Federación y el Comité de Árbitros designen a Iturralde como árbitro es poco menos que mandar a apagar a un incendio al bombero pirómano. Iturralde es el colegiado más histriónico de toda la Primera División, un elemento sospechoso capaz de montar un escándalo de proporciones bíblicas en un par de minutos. Iturralde se cree la novia en la boda, el solomillo en el plato, o el pez en el agua. Está o quiere estar en todas las salsas. Al Madrid le ha fundido en más de una ocasión. Me atrevería a decir que es el único árbitro del que los aficionados blancos se conocen el nombre pero no tengo duda alguna de que en la Ciudad Condal pueda pasar a ser un odiado de cabecera tras el derby o que por Chamartín ya no pueda ni pasear, aunque se ponga el famoso sombrero que luciera en la ETB. Iturralde es un liante profesional, gasolina al fuego y es, a este sujeto vestio de árbitro al que le han dado el partido más conflictivo y pasional que existe en el fútbol español. Éramos pocos y parió la abuela.
Que Mourinho es arrogante, follonero, prov0cador y malencarado con los rivales era por todos conocido. Lo que no sabíamos era que en el Sporting de Gijón contaban con un ‘Mou a la española’ tan dañino para el fair play como el original. Manuel Preciado, habitual hacedor de declaraciones campechanas, se ha desvelado como un perfecto atiza incendios, un bombero pirómano en toda regla que, además, ha querido jugar con ventaja en el caso ‘del canalla’. Preciado la ha liado de manera infame. Ha convertido un partido de fútbol en una guerra que podía haber tenido consecuencias imprevisibles. En mi opinión ha incitado la violencia amparándose en la fama de simpático que ha ido gestando en años de comparecencias radiofónicas repletas de tacos y frases ‘del pueblo llano’. Dice que le han fallado las formas pero no el fondo. Que no se equivoque. Le han fallado las dos cosas. Preciado no es un Ultra Boys ni un hincha irredento. Es un entrenador que ha calentado a sabiendas un partido estirando la cuerda hasta límites insospechados. Lo que dijo el cántabro lo dijo con rencor, vengándose de unas declaraciones de Mourinho en las que le acusaba de desvirtuar la Liga por alinear suplentes en el Nou Camp. Si tanto le molestó, debería haber hablado entonces, no ahora, apelando al tribalismo dos días antes de un partido directo. Preciado, que tanto critica a Mourinho, ha quedado a la misma altura que el portugués. En la liga española ya tenemos a un Mourinho y a un Preciado.
El fútbol en lunes es una estafa en toda regla a los socios de los clubes. Una ruptura de contrato entre la entidad y sus abonados, que compran su abono con la certeza de que el fútbol se va a jugar en fin de semana y van a poder asistir a los partidos que pagan por adelantado. Poner un partido de liga en lunes abre la posibilidad de que muchos de esos socios no puedan asistir por motivos laborales. Mucha gente, más de la que los dueños de los clubes y de las televisiones se cree, trabaja en horario de tarde o tiene una jornada laboral que se prolonga y le es imposible llegar a un estadio a las nueve de la noche. Por eso, me pongo en la piel de muchos socios del Barcelona (comerciantes, oficinistas, empleados de centros comerciales…) que en estos momentos estàn siendo estafados de forma sangrante al ubicar el mejor partido de la Liga, el Barcelona-Real Madrid, el duelo que, en muchos casos, justifica el pago de un abono anual, en lunes a las nueve de la noche. ¿Cuantos socios no podrán asistir? A las televisiones y a los clubes, parece ser, les da absolutamente igual. Además, los gestores de tal despropósito, como buenos estafadores, no van de cara. Todo lo contrario, actúan sibilinamente justificando la decisión en la celebración de las elecciones catalanas, algo que les da totalmente igual. ESTAFA con todas las letras. Yo no soy socio del Barcelona pero si lo fuera, hoy estaría completamente indignado. Sentirían que me han robado la cartera…
Me da la impresión de que yo vi un partido ayer en el Bernabéu radicalmente distitinto al que Quique Sánchez Flores contempló desde el banquillo. Quizás sea porque su posición está al ras del césped y no se el mismo fútbol que desde las gradas pero yo, si fuera aficionado del Atlético de Madrid, hoy estaría absolutamente indignado. Ya son 18 los derbys sin que los rojiblancos hinquen el diente al Madrid pero la sensación que me queda del partido de ayer es que la diferencia es tan grande entre uno y otro que el entrenador del Atleti se fue tan contento por haber evitado “salir escaldado”, según sus propias palabras. Quique vio un equipo “fuerte, disputando la posesión y dominando todas las fases del juego”, según sus propias palabras. Yo, en cambio, vi un Atleti derrotado de antemano, sin fuerza, conformista y sin buscar nunca la remontada por el miedo de recibir un saco de goles a la contra. Forlán estuvo dimitido, los laterales nunca subieron, el centro del campo no construyó nada y si salieron con un 2-0 “digno” fue porque el Madrid sesteó tras ponerse en ventaja. Yo, que soy de Madrid, empiezo a añorar los derbis de antaño, plenos de fuerza y competitivdad. El ‘clásico’de ahora se parece cada vez más a una pachanga en la que uno de los dos supuestos rivales comparece con la bandera rendida desde el túnel de vestuarios. Una pena, pero que al menos no nos venda Quique que han bordado el fútbol porque no no lo creemos.