Rueda de prensa casi institucional, medida, pensada para no ofender a nadie, para dar imagen de deportividad, de madridismo, de futbolista que conoce las reglas del juego, las respeta y asume que su etapa como protagonista ya ha pasado y que ahora toca prepararse para otras funciones. Así fue la comparecencia ante los medios de Raúl González Blanco, el gran capitán del Real Madrid, el hombre que ha sido historia viva del club desde mediada la década de los noventa. Raúl ya ha arrojado el guante. Sabe que su tiempo ya ha pasado. Que meterá algún gol decisivo, que puede que a su carrera aún le quede un broche de oro que le permita agrandar aún más su leyenda. Se ha dado cuenta ya. Yo añado que ¡por fin! se ha dado cuenta. Raúl ha dado un paso atrás. Posiblemente, competitivo como es, le hayan obligado a darlo. El siete es hombre inteligente. Ha tensado la cuerda hasta donde ha podido y le han dejado pero lo cierto es que tras haberlo sido todo, la selección juega mejor sin él y el actual Madrid, también. Raúl es el último exponente de la saga mítica de sietes blancos. Ahí están Amancio, Juanito, Butragueño y ahora Raúl. Le quedan un par de años en el primer equipo. Jugará el mismo papel que tuvo otro grande como Sanchis. Después le espera el banquillo o la presidencia en el Real Madrid. Raúl, ayer, empezó a preparar su futuro.
Poco a poco, como el que no quiere la cosa, Pellegrini le está dando la puntilla a Raúl González Blanco, el gran capitán del Real Madrid y un futbolista que lo ha dado todo por la camiseta blanca y ha batido todos los récord batibles y por batir pero que hace tiempo ya que debería haber ido dejando paso. Para los ‘raulistas‘, les diré que Raúl seguirá dando alguna tarde de gloria más. De eso estoy seguro. Tiene oficio y aún fútbol para protagonizar algún momento decisivo. No tengo duda alguna. De lo que tampoco tengo duda alguna es que el ‘alcorconazo‘ significó un punto y aparte en al trayectoria del futbolista blanco. Hasta ese momento, Pellegrini había contemporizado. Sabía que el siete no estaba ya para muchos trotes pero a pesar de ello buscó compromisos: que si rotaciones, que si descansos, que si esto, que si lo otro. Era ya un avance. Ni Juande, ni Schuster se atrevieron a tanto. Tras el desastre de Santo Domingo, el chileno encontró la tormenta perfecta para pasar al Intocable a la reserva. Pellegrini dejó de buscar parches y encontró el remedio: Raúl al banquillo, a aportar experiencia desde los minutos que un jugador de su edad y trayectoria aporta pero no tapando la explosión de futbolistas como Higuaín. El problema era el de siempre. En el fútbol juegan once, no doce ni trece y si Raúl está en el once tiene que dejar de hacerlo Higuaín o Benzemá, o Negredo tiene que irse o Villa no fichar. El Madrid está por encima de los jugadores, por mucho cartel o trayectoria que tengan estos. Dado el primer paso, con Raúl en el banco, el equipo empezó a carburar y ya todo fue más facil. Pellegrini ya ni disimula. Raúl ha pasado de ‘titularísimo’ a no jugar ni un minuto. Ya no es el primer cambio. Su rol en el equipo ha caído en picado. Luis hizo lo mismo y España ganó la Eurocopa. Vuelvo al principio del artículo. Raúl protagonizará algún momento memorable más. Es un viejo guerrero y como tal no se rinde pero al ejército le sirve mejor ahora desde la retaguardia que encabezando el séptimo de caballería.
Sé de sobra que al publicar este post se me van a echar encima una caterva de raulistas, a algunos de los cuales les conozco personalmente, pero no tengo más remedio que insistir en lo que creo firmemente que es el problema de este Real Madrid y el de las últimas temporadas. Para mi, el asunto tiene nombre y apellidos: Raúl González Blanco. El siete mete goles y lucha, faltaría más siendo un futbolista del Real Madrid y cobrando más de 1.000 millones de las antiguas pesetas, pero su aportación futbolística a la dinámica general del equipo es nula. Es más, perjudica. Raúl rinde más en el Bernabéu, donde el Madrid acosa en más ocasiones el área contraria y eso le permite vivir en espacios reducidos (dejemos de lado sus carreras para salvar balones que se van fuera de banda y que encantan al aficionado medido del Madrid). A Raúl se le reconoce espíritu y ‘madridismo’ pero sus piernas no van a la velocidad de movimiento que van sus compañeros. Raúl ralentiza el juego del Madrid, lo convierte en previsible y, lo que es peor, fuera de casa, donde al área contraria no se llega en oleadas sino en cuentagotas, apenas participa. Eso futbolísticamente hablando porque el problema es que Raúl es intocable. Antes de Pellegrini, jugaba siempre y ahora, con el chileno, rota pero para dar sensación de que la rotación es global y no va contra el temido ’siete’, rotan todos y eso implica que Kaká rota, que Cristiano rota, que Benzemá rota y que Higuaín rota más que nadie y eso sin contar que otros como Negredo rotan pero por otros equipos. Pellegrini debe tomar el toro por los cuernos y afrontar el gran problema que todos los últimos entrenadores del Madrid han tenido. Raúl debe pasar a un segundo plano por ley de vida y ese paso atrás debe darlo en solitario, sin camuflarse en rotaciones colectivas. Raúl aún es útil pero desde un rol secundario. Lo demás es forofismo, ser del RAUL MADRID y no del REAL MADRID.
Al lujoso y galáctico Real Madrid de Florentino Pérez se le ven algunos costurones. Vías de agua que, de momento, son sólo eso, pequeñas fisuras que Manuel Pellegrini está en disposición de taponar pero que, de no hacerlo, pueden terminar conduciendo al gran trasanlántico blanco a naufragar de forma estrepitosa. Sevilla, el primer test de gran nivel de la presente temporada, dejó una buena noticia para los blancos pero también sembró un puñado de dudas. La buena nueva es que el equipo está implicado a tope, jugó con la intensidad que requería un partido grande y no cayó en la habitual dejación de funciones que atosigaba al Madrid en momentos puntuales durante los últimos ejercicios. Eso le permitió llegar hasta la última jugada del duelo con opciones de sacar algo positivo en casa de un Sevilla que este año tiene más que buena pinta. Sin embargo, las noticias malas se acumularon. La peor de todas fue la banda izquierda que supuestamente defiende Marcelo, un auténtico agujero en la zaga madridista. A Marcelo, Navas le sacó los colores de forma impropia. Lo peor es que Pellegrini no vio o no quiso ver lo que todos los aficionados al fútbol contemplaban. No puso remedio a la sangría y al Madrid se le fue el partido por esa banda izquierda en la que Marcelo debió dejar más que asustados por el escaso nivel demostrado a propios y extraños. Que a un lateral del Madrid le pasen los rivales como obuses es para hacérselo mirar. Otro de los ‘agujeros negros’ detectados en el Pizjuan fue Benzema. El francés estuvo desconectado todo el partido, como apático. El galo tiene que demostrar mucho más de lo que ha enseñado hasta ahora. Pellegrini haría bien en fomentar la competencia entre Benzemá e Higuaín. Tampoco hay buenas noticias en torno a Raúl, lento y lejos de la velocidad de crucero que debe ser el fútbol blanco y, por supuesto, la ausencia de Cristiano provocó un menor caudal ofensivo. Pellegrini, por tanto, tiene trabajo por delante. Ajustar la defensa, blindar la banda izquierda y encontrar opciones ofensivas a Cristiano son sus deberes a corto plazo. Por cierto, gran partido de Diarrá, que reaparecía después de casi un año en el dique seco.
Como supongo que una legión de ‘raulistas’ se me tirara a la yugular en cuanto lean este post, vaya por delante que no tengo nada contra Raúl González Blanco, al que considero un digno portador del legendario siete, el número más sagrado en el Real Madrid y que antes que él vistieron mitos como Amancio, Juanito o Butragueño. Raúl firmó un partido memorable el domingo en el Pizjuan. Lo hizo, además, en un momento de máximo riesgo para su equipo. Sus tres goles sirvieron para que el madridismo crea de una vez por todas que ganar estar liga es posible, a pesar de ese gran Barcelona que comanda Guardiola y al que nada se le puede reprochar. Raúl lleva 18 goles y apareció en Nervión para aupar al Madrid. Bien. Justo lo que debe y debía hacer. Es el capitán y un veterano consagrado. Hacer lo que hizo es lo que se espera de un futbolista con esa doble condición. Dicho esto, me mantengo en mi opinión de que Raúl debe ir dejando paso a las nuevas generaciones, algo que ahora mismo es imposible porque la perseverancia del siete ha impedido la renovación en la delantera del Madrid durante los últimos años y eso, pese a quien pese, es un muy flaco favor al club del que defiende la camiseta. Raúl está en forma en este final de temporada y está tirando del carro pero nadie puede olvidar que hubo otros muchos momentos en los que Raúl no estuvo ni se le esperaba y que jugó por una especie de decreto inexplicable. Pesara a quien pesara, Raúl jugaba. El Madrid le debe mucho a Raúl pero Raúl se lo debe todo al Madrid. Que nadie olvide que el Madrid es el REAL MADRID no el RAUL MADRID y eso implica un mensaje de fondo: Raúl debe ser imprescindible cuando las condiciones del juego lo permitan. El decreto y el dedazo forman parte del pasado. Dicho esto, Raúl jugará el sábado ante el Barcelona y esta vez, estoy seguro, que se lo merece.
Higuaín el máximo goleador del Real Madrid esta temporada y el futbolista más desequilibrante durante buena parte del año ha perdido protagonismo desde la llegada de Huntelaar. El argentino, el delantero más efervescente y con más velocidad del equipo ha pasado a un segundo plano. Ya no se siente imprescindible. Juande prefiere al cazador holandés (ocho goles en un puñado de partidos) y, por supuesto, a Raúl. El siete juega siempre. Pase lo que pase, siempre se le encuentra un hueco en el once inicial. Raúl no tiene la velocidad, ni la capacidad de desequilibrio ni los goles de Higuaín pero es titular. Tal como ha venido sucediendo desde hace unos años. Juande ha cambiado el dibujo para abrir hueco al capitán y para ello ha tenido que quitar galones a Higuaín. A mi me parece mal negocio el primar los galones sobre los criterios deportivos. Juande no debe poner a Higuaín por decreto pero tampoco debe hacerlo con Raúl, algo que no esta tan claro que suceda. El Real Madrid no se desastacará hasta que el balón mande sobre los códigos de vestuario.
Corre con fuerza entre los medios de comunicación la idea de que la Selección española realice un homenaje a Raúl en el Santiago Bernabéu, algo que, desde mi punto de vista, me parece absotulamente inaudito y fuera de lugar. Nadie, sea raulista o antiraulista, puede obviar los méritos del capitán del Real Madrid. Raúl lo ha ganado todo a nivel de clubes y es, entre otras muchas cosas, el máximo goleador de la historia de la Champions League, del Real Madrid y de España amen de ser el futbolista de campo que más veces ha vestido la ‘roja’. Una carrera jalonada de éxitos que merece un homenaje….cuando el propio Raúl la dé por finiquitada. Raúl se quedó fuera de la Eurocopa por razones técnicas y por algunas razones no tan técnicas que los protagonistas del ‘affaire’ han hecho muy bien en mantener en un segundo plano por aquello de que las cosas del vestuario se quedan dentro del vestuario. Sin Raúl, España ganó la Eurocopa y sin Raúl, la ‘roja’ es la mejor selección del mundo y tiene una pareja de delanteros imparable como son Villa y Torres además de un buen relevo en Llorente. Dicho esto, Raúl, por su buen momento de forma que no por su trayectoria, tiene todo el derecho del mundo en pensar que tiene un hueco con España. Por eso la idea del homenaje a un Raúl en activo y con ganas de vestir la roja una vez más por méritos propios es un insulto al propio Raúl y a una generación de jugadores que, como Zubizarreta, no recibieron homenaje alguno y eso a pesar de ser el futbolista con más internacionaliades de la historia. Homenajear a Raúl es un insulto, un desagravio, un peloteo y una patochada. Así de claro. Los homenajes, cuando se retire.