Rafa Márquez está pasado de rosca
Rafa Márquez anda bastante perdido en los últimos meses. El central azulgrana hace tiempo que dejó atrás su mejor momento de forma. Las lesiones, el paso del tiempo, la propia exigencia del juego y el empuje de otros centrales con más proyección y juventud como Piqué le han relegado a un segundo plano de la actualidad azulgrana. El mexicano, como los viejos pistoleros, se defiende tirando tiros donde se algo se mueve, no sea que le vaya a tocar algo. Por eso dispara antes de preguntar y encima, sabedor de su antigua fama de ser más rápido que nadie, cuenta con la protección arbitral. Márquez, mermado de facultades, transita al límite del reglamento y de la ética deportiva. Cuando yo jugaba en regional pululaban por los campos una especie de futbolista-ganster que respondía siempre al mismo perfil: veterano curtido en mil batallas, falto de facultades físicas y ya de vuelta de todo que suplía sus carencias con una actitud agresiva e intimidante que se traducía en patadas a destiempo y fuera de lugar generalmente a los jovencitos que pasaban por ahí. Justo lo que Márquez hizo con Canales. Una pena que un futbolista profesional de la talla del mexicano tenga que recurrir a tácticas tan barriobajeras para seguir sintiéndose importante. Y eso sin hablar de empujones en el área, broncas y demás parafernalia de pistolero en desbandada. Malo para Márquez, malo para el Barca.










