Atlético de Madrid, todo es susceptible de empeorar
Cuando el barco parece haber tocado fondo, los marineros descubren que aún queda abismo donde recalar. Algo parecido le está sucediendo al Atlético de Madrid, que cae y cae y no termina de tocar fondo. La última prueba es la goleada ‘alcorconera’ encajada en el Colombino ante un Recre que malvive en Segunda y plagado de suplentes. El ‘tropiezo’ es más grave porque la Copa es una competición al alcance de los rojiblancos, un espacio para sonreír tras tantas y tantas tragedias en clave deportivas vividas. Quique, el capitán del barco, lo tiene difícil. Su castigo del día siguiente sacando a correr por la nieve a los jugadores es de patio de colegio. En el ‘Marca’ lo vendieron como una ‘emboscada’ del técnico tras las duras palabras del vestuario tras el partido en las que acusaba a los futbolistas de ‘falta de profesionalidad’. El Atleti necesita una cirugía urgente. A Quique no le debe temblar el pulso a la hora de apartar del equipo a los jugadores no comprometidos. Sus palabras indican que hay jugadores que pasan del tema. Que dé nombres y actúe. Para tener futbolistas que no están dispuestos a meter la pierna, lo mejor es tirar de canteranos. Ese debe ser el primer paso. El segundo será unir de nuevo a un vestuario fracturado. El tercero, buscar la paz social desde los despachos llegando a un acuerdo con la afición: unión a cambio de una modificación en el modelo de gestión. La Segunda está repleta de equipos con la misma pinta que el Atleti. El fondo del abismo está aún por llegar. De seguir así tiene nombre y apellidos: SEGUNDA DIVISIÓN.











