Twitter: @Israelgmontejo
Está en un mal momento, con Piqué haciendo agua; Valdés y Puyol lesionados y Messi un punto por debajo de su estado de forma habitual. Además, -milagro- llegaba hasta esta jornada ante un Athletic de Bilbao en alza tras empatar en El Molinón y peder en el Emirates ante el Arsenal lo que en traducción al libro de las horas azulgrana suponía una ‘crisis’ sin precedentes en las últimas tres temporadas. Con este panorama, el Barcelona se puso el mono de trabajo ante el Athletic. Ganó sufriendo y peleando cada balón, obligado por un Athletic que puso sobre el césped las mismas armas que lleva utilizando desde hace un siglo, unas herramientas con las que ha sobrevivido con mucho más que dignidad durante todo este espacio de tiempo. El ‘Pep Team’ ganó pese a vivir colgado del alambre y ahí, en esa circunstancia inédita radica su éxito de ayer, que abre un nuevo camino para el equipo. Vencer con goleada, tal como nos tiene acostumbrado el club azulgrana, tiene su mérito pero como dice Guardiola, lo excepcional es ya norma. Por eso, ante la duda de ver el equipo en una situación límite, el plantel respondió con entereza y sabiendo sufrir hasta el último segundo. Mala noticia para el Madrid y muy buena para un Barcelona.
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¿Dónde está el límite del FC Barcelona? ¿Hay fronteras que no pueda traspasar el equipo que ha montado Pep Guardiola? ¿Tiene fecha de caducidad? De las tres pregunt, la única que tiene respuesta es la última…Todos los grandes equipos de la historia, por tremendos que fueran, terminaron por caer, por doblar la rodilla. Le pasó al Real Madrid de Di Stéfano. Ganaron cinco Copas de Europa consecutivas pero terminaron diluyéndose. Le pasó a la Hungría de los ‘magiares mágicos’, posiblemente el mejor equipo de todos los tiempos. En nueve años ganaron todo, absolutamente todo menos un partido…la final del Mundial del 54. Les ganó una Alemania a las ordendes de Fritz Walter tras remontar un 0-2. Apenas una semana antes, los húngaros les habían metido ocho. Le pasó al Liverpool de los ochenta, al Bayern y el Ajax de los setenta; al Milán de Arrigo Sacchi en las postrimerías de los ochenta, a la Quinta del Buitre….es decir, este gran Barcelona perderá algún día. Yo creo que aún queda para ese momento. Para cuando llegue, este Barcelona habrá marcado, casi con toda seguridad, una época, a la altura de los mejores de todos los tiempos. En la mano de Guardiola y sus hombres está el llegar a ser el más grande de toda la historia aunque eso es algo que sólo el paso del tiempo podrá decir.