El Madrid, es decir, Florentino Pérez ha decidido prescindir de los servicios de Manuel Pellegrini y dar las riendas del club a José Mourinho, un matador que llega a la entidad con un doble objetivo: ganar al Barca en los duelos cara a cara y recuperar la Liga en un primer paso para asaltar en breve la Champions…La marcha de Pellegrini es injusta por:
1-El equipo ha firmado los mejores números ligueros de la historia
2-El Real Madrid ha jugado durante algunas fases de la temporada a un nivel de intensidad y de juego muy superior a los últimos años.
3-A Pellegrini le ficharon sin consultarle por lo que entiendo que la responsabilidad del chileno debe ser compartida con Valdano y Pardeza, como poco.
4-Pidio que no se vendiera a Robben y Sneijder y no se le hizo caso. Eso lastró su planteamiento de juego.
5-La eliminación vergonzosa ante el Alcorcón es culpa exclusiva de los futbolistas.
6-La eliminación ante el Olympique es un gran tropiezo pero antes que él lo cometieron grandes como Capello y nadie le puso la cruz al italiano. No se le ha medido por el mismo rasero.
7-Tácticamente, ha mejorado defensivamente al Madrid y ha sacado el máximo rendimiento de hombres como Higuaín.
Por todo ello, pienso que la salida de Pellegrini es una gran injusticia y un error. Supongo que todo lo que se le negó la chileno, se le dará ahora sin rechistar a Mourinho. Cosas que tiene el gozar de prestigio.
Manuel Pellegrini no tiene mucho más recorrido en el Real Madrid. Personalmente, creo que con tiempo, sería un buen técnico pero en un club como el Madrid hay de todo menos tiempo. Caerá a final de temporada salvo desmoronamiento mayúsculo del equipo. Aún así, el chileno ha armado un conjunto interesante y que poco a poco va cogiendo su filosofía de toque y cuidado con el balón. Pellegrini acertó de pleno cuando avisó de que el Bernabéu no acepta un tipo de juego como el del Barcelona. En el Madrid se prima la velocidad y la verticalidad, dos características que, sin embargo, chocan con el ideario del ex del Villarreal, amante de la pausa y el toque en la medular para cocinar a fuego lento los partidos. Estoy seguro que la mejor versión del equipo estaba por llegar. El Submarino Amarillo siempre se caracterizó por terminar las temporadas como un tiro pero Alcorcón y Lyon son una losa demasiado dura de sobrellevar. En el debe de Pellegrini hay muchas cosas. La primera es física. El equipo ha padecido un buen número de lesiones musculares y de pubis (Guti, Kaká, Benzemá, Van der Vaart, Higuaín…). Eso es un indicador de que algo no se hace bien en los entrenamientos. Las lesiones continuas lastran el equipo, le quitan continuidad e impiden que los futbolistas cojan ritmo. En su debe también hay que apuntar el tiempo que tardó en buscar un once tipo. Daba la sensación de que tenía claro quiénes debían jugar desde el principio pero que dudaba y dudaba en un intento de no herir sensibilidades. En ese sentido exigió demasiado a algunos jugadores (Higuaín, Van der Vaart, Granero…) y demasiado poco a otros (fundamentalmente Kaká o Benzemá). Su gestión de las alineaciones en determinados partidos también ha sido errática. La alineación del partido de vuelta ante el Alcorcón dejó mucho que desear así como su apuesta por Diarrá en Lyon no porque el Malí lo haga mal sino porque si no cuentas con un futbolista durante buena parte del ejercicio parece cuando menos sospechoso el darle galones en un partido clave. Junto a eso, Pellegrini ha demostrado demasiada inclinación a blindarse atrás incluso en el Bernabéu (Marcelo de interior, más cuatro zagueros, más Lass y más Xabi Alonso). Tácticamente, tampoco ha resuelto correctamente dos asuntos: Alonso es clave para el Madrid pero es un jugador que construye y corta mucho fútbol. Apostar por el doble pivote Lass y Xabi ha quitado fluidez al equipo, le ha dado mucho pase corto y poco largo. Alinear a Xabi y Lass junto sacrifica a jugadores más creativos como Guti o Granero. Su otro problema ha sido Kaká. No ha sabido encontrarle el sitio. El brasileño lleva desubicado todo el año. Pellegrini tampoco le ha corregido la tendencia a conducir el balón que tiene el brasileño. Con un equipo basado en la velocidad de Cristiano o Higuaín, las conducciones de Kaká perjudican al equipo. Más problemas. Pellegrini ha fallado en momentos puntuales. En Sevilla, en la primera vuelta, no tapono correctamente la banda izquierda, convertida en una sangría ante el poderío de Navas, y ante el Lyon hizo la estatua ante los cambios que introdujo el entrenador francés en la segunda parte y que cambiaron el rumbo del partido. A Pellegrini le ha faltado velocidad de reacción en momentos puntuales de máxima tensión. Con todo ello, es el club el que debe juzgar si persevera o no en el proyecto del chileno. Otro día hablaremos de Valdano, el ‘genio oculto’ en los despachos de la entidad de Concha Espina.
Hace dos semanas, en un Real Madrid-Espanyol, hibo algunos silbidos cuando Pellegrini cambió a Kaka. Fueron pocos y ningún medio de comunicación los reflejó en sus crónicas. Aún siendo pocos, tuvieron un significado especial: el tabú se comenzaba a resquebrajar. Kaka, uno de los intocables del equipo por la cuantía del fichaje, su fama y el aurea de megacrack que le rodea, comenzaba a ser percibido como un ser terrenal por la afición blanca. Tres días después, cuajó un buen partido en Xerez pero en Gerland, ante el Lyon, volvió a aparecer la peor versión del brasileño, la que muestra un jugador sin desborde, que conduce demasiado tiempo el balón, que avanza en horizontal, carece de verticalidad, no le sale un regate y no desequilibra en ninguna de sus acciones. Kaka es uno de los grandes damnificados del partido de ida de los octavos de Champions League. Conozco al Bernabéu muy bien y sé que la afición le está empezando a tomar la matrícula. Algo peligrosísimo. Kaka tiene suficiente calidad para revertir la situación pero el tiempo urge. No tiene más plazo que la vuelta ante el Olympique. El canarinho no está a la altura de lo que él se espera y eso comienza a ser un peligroso lastre para las aspiraciones del Madrid esta temporada. Pellegrini debería protegerle este domingo ante el Villarreal. Una actuación mediocre del astro acompañada de un cambio puede desatar la caja de los truenos. Kaka silbado en el Bernabéu sería un golpe demasiado duro en la línea de flotación del megaproyecto galáctico de Florentino Pérez.
Poco a poco, como el que no quiere la cosa, Pellegrini le está dando la puntilla a Raúl González Blanco, el gran capitán del Real Madrid y un futbolista que lo ha dado todo por la camiseta blanca y ha batido todos los récord batibles y por batir pero que hace tiempo ya que debería haber ido dejando paso. Para los ‘raulistas‘, les diré que Raúl seguirá dando alguna tarde de gloria más. De eso estoy seguro. Tiene oficio y aún fútbol para protagonizar algún momento decisivo. No tengo duda alguna. De lo que tampoco tengo duda alguna es que el ‘alcorconazo‘ significó un punto y aparte en al trayectoria del futbolista blanco. Hasta ese momento, Pellegrini había contemporizado. Sabía que el siete no estaba ya para muchos trotes pero a pesar de ello buscó compromisos: que si rotaciones, que si descansos, que si esto, que si lo otro. Era ya un avance. Ni Juande, ni Schuster se atrevieron a tanto. Tras el desastre de Santo Domingo, el chileno encontró la tormenta perfecta para pasar al Intocable a la reserva. Pellegrini dejó de buscar parches y encontró el remedio: Raúl al banquillo, a aportar experiencia desde los minutos que un jugador de su edad y trayectoria aporta pero no tapando la explosión de futbolistas como Higuaín. El problema era el de siempre. En el fútbol juegan once, no doce ni trece y si Raúl está en el once tiene que dejar de hacerlo Higuaín o Benzemá, o Negredo tiene que irse o Villa no fichar. El Madrid está por encima de los jugadores, por mucho cartel o trayectoria que tengan estos. Dado el primer paso, con Raúl en el banco, el equipo empezó a carburar y ya todo fue más facil. Pellegrini ya ni disimula. Raúl ha pasado de ‘titularísimo’ a no jugar ni un minuto. Ya no es el primer cambio. Su rol en el equipo ha caído en picado. Luis hizo lo mismo y España ganó la Eurocopa. Vuelvo al principio del artículo. Raúl protagonizará algún momento memorable más. Es un viejo guerrero y como tal no se rinde pero al ejército le sirve mejor ahora desde la retaguardia que encabezando el séptimo de caballería.
Ésta ha sido la semana de las declaraciones, cuando menos, curiosas. Dejando al margen a Laporta, que es una auténtica mina, a Guardiola, Pellegrini o Albelda se les ha ido la boca con frases ‘legendarias’. Para mi, la más estentorea es la del capitán del Valencia. Albelda tiró de vocabulario de vestuario de campo de tierra para hacer de menos a un Madrid que acude a Mestalla sin sus fichajes galácticos y reivindicar la figura del ‘galáctico’ valencianista, David Silva. Lo del ‘coñazo’ es legendario pero detrás de la frase de marras se esconde el pique que el valencianismo acumula contra el Madrid desde que el club de Chamartín fichase a Mijatovic. Ya ha llovido pero el rencor perdura. Lo de Guardiola reivindicando el catalán y la nación catalana entra dentro del juego político del que gustan en determinadas ocasiones los ‘jefes’ del Barcelona, acostumbrados a mezclar las churras con las merinas. Guardiola estaba en una rueda de prensa oficial de la UEFA y debió, por respeto a todos los que no entienden el catalán, hablar en castellano. No me imagino a un entrenador bretón hablando en bretón o a un escocés en dialecto de la Isla de Man y, para los no duchos en historia, recordar que Man fue reino hasta hace nada y Bretaña tiene, por lo menos, los mismos derechos históricos que Cataluña como nación. Mezclar fútbol y política siempre sabe mal. El último en abrir la boca fue Pellegrini. Asegurar que en el Bernabéu se silbaría al Madrid si jugase como el Barca es hacer un chiste de chiquito de la calzada, es decir, malo, malo…que bromista este Pellegrini…
Manuel Pellegrini no dio anoche pie con bola. El Real Madrid-Alcorcón seguro que se le aparecerá en sus peores pesadillas, un partido que puede marcar para mal su carrera deportiva. Lo cierto es que el chileno se equivocó completamente. Alineó un once incomprensible, plano, envejecido, con jugadores recién salidos de una lesión, de una sola velocidad y falto de calidad. Además, aderezó todo el ‘cocido’ cambiando a los futbolistas de posición y dejando fuera de la convocatoria a jugadores con gol para la remontada. Yo creo que el fútbol es más fácil de lo que muchas veces quieren hacer ver los entrenadores: si quieres remontar un 4-0 en contra, tienes que salir con lo mejor que tienes. Eso incluye a Casillas por el enigmático Dudeck. Pellegrini quitó a Lass del centro del campo y lo ‘condenó’ al lateral derecho; con ello cambió a Arbeloa de banda y dejó en el banco la velocidad de Marcelo. Desmontó por completo el centro del campo al desplazar a Lass y no citar a Xabi. Colocó allí a Gago (impresionante el declive de este fubolista) y a Diarrá, recién salido de una lesión de más de un año de duración). Ninguno roba balón alguno y lo que es peor, los que caen en sus pies los regalan o los revenden en forma de pelotazos. Para completar el desaguisado, desplazó a Higuaín a la banda para abrir hueco a Raúl arriba y al no citar a Benzemá, apostó por Van Nistelrooy, que lleva otro año sin jugar. Para colmo, con la eliminatoria ya perdida, quitó a Lass, que era el que mejor estaba, para sacar a Marcelo. Ahí se desató la bronca. La verdad es que Pellegrini lo tenía fácil: suples a Ramos con Arbeloa y a Xabi, si le quieres dar descanso, con Granero. No hacía falta hacer más cambios ni dar más descansos, sobre todo, teniendo en cuenta que no hay liga y que si Benzemá llega cansado es para jugar con Francia. A Pellegrini le dio un nefasto ataque de entrenador. Muchas veces, los aficionados ven mejor el fútbol que los profesionales. Ver para creer.
PD. EL TEMA GUTI amenaza con ser otro caso Riquelme. El problema para Pellegrini es que no está tan apoyado como lo estaba en el Villarreal. Coincido con Musa en que no se está diciendo la verdad en este tema. Si Guti faltó al respeto, el club debe decirlo y anunciar una sanción ejemplar. Lo demás es perjudicar clarísimamente al equipo. El Madrid no se puede permitir el lujo de tener a futbolistas en el limbo.
No me gusta hablar de otros medios de comunicación pero tampoco me gusta cuando un medio de comunicación se siente amo y señor de un club que no es más que propiedad de sus socios. Es el caso del Diario Marca. El histórico periódico, una auténtica institución dentro del periodismo deportivo, está embarcado en una línea en la que su objetivo final sea la de hacer y deshacer desde los bastidores en el Real Madrid, la única institución que garantiza a los diarios deportivos madrileños el alcanzar ventas masivas. El Madrid, por tanto, es una cuestión de estado. Te sube las ventas y si te concede una pr0moción de un producto oficial te dispara la venta de periódicos y, lo que es casi más importante, hunde las del rival. En Marca, desde que está Eduardo Inda al frente, tienen muy claro esto. De ahí la portada de ¡Vete ya¡ en referencia a Pellegrini, del día después del desastre de Alcorcón. Inda comprobó el poder de su diario cuando ‘expulso’ de la presidencia a Calderón. La COPE, con Abellán y su equipo de periodistas al frente, llevaba meses denunciando los tejimanejes y corruptelas del presidente madridista pero no fue hasta que el MARCA entró como un elefante en la cacharrería cuando se puso a Calderón primero, contra las cuerdas y después en la calle. El alarde de poder de MARCA ha debido envalentonar a Eduardo Inda. De otra manera no se explica la portada de marras. El titular no es casual. Es un aviso para navegantes para Florentino. Si no nos das lo que queremos, podemos ir a por cualquiera en el club. La primera pieza es Pellegrini, la pieza más débil y fácil de cobrar. Después de Pellegrinin vendrá ¿Valdano?, ¿Pardeza?. Florentino, que no es tonto, toma nota. La portada, exagerada, demagógica, cargada de opinión y mala baba, sin medir los tiempos y tirando por lo fácil sin entrar en otras reflexiones que un medio de comunicación del prestigio de MARCA debe siempre tener en consideración, tiene como objetivo intimidar a Florentino. Es un recordatorio de lo que paso con Calderón. Nada que una buena promoción de productos oficiales no pueda arreglar.
Sé de sobra que al publicar este post se me van a echar encima una caterva de raulistas, a algunos de los cuales les conozco personalmente, pero no tengo más remedio que insistir en lo que creo firmemente que es el problema de este Real Madrid y el de las últimas temporadas. Para mi, el asunto tiene nombre y apellidos: Raúl González Blanco. El siete mete goles y lucha, faltaría más siendo un futbolista del Real Madrid y cobrando más de 1.000 millones de las antiguas pesetas, pero su aportación futbolística a la dinámica general del equipo es nula. Es más, perjudica. Raúl rinde más en el Bernabéu, donde el Madrid acosa en más ocasiones el área contraria y eso le permite vivir en espacios reducidos (dejemos de lado sus carreras para salvar balones que se van fuera de banda y que encantan al aficionado medido del Madrid). A Raúl se le reconoce espíritu y ‘madridismo’ pero sus piernas no van a la velocidad de movimiento que van sus compañeros. Raúl ralentiza el juego del Madrid, lo convierte en previsible y, lo que es peor, fuera de casa, donde al área contraria no se llega en oleadas sino en cuentagotas, apenas participa. Eso futbolísticamente hablando porque el problema es que Raúl es intocable. Antes de Pellegrini, jugaba siempre y ahora, con el chileno, rota pero para dar sensación de que la rotación es global y no va contra el temido ’siete’, rotan todos y eso implica que Kaká rota, que Cristiano rota, que Benzemá rota y que Higuaín rota más que nadie y eso sin contar que otros como Negredo rotan pero por otros equipos. Pellegrini debe tomar el toro por los cuernos y afrontar el gran problema que todos los últimos entrenadores del Madrid han tenido. Raúl debe pasar a un segundo plano por ley de vida y ese paso atrás debe darlo en solitario, sin camuflarse en rotaciones colectivas. Raúl aún es útil pero desde un rol secundario. Lo demás es forofismo, ser del RAUL MADRID y no del REAL MADRID.
Al ‘ingeniero’ Pellegrini le están cayendo palos desde numerosos sectores por apostar por las rotaciones y porque en ellas entran Cristiano Ronaldo y Kaka, los dos fichajes monumentales de Florentino Pérez. A Pellegrini, los resultados le dan la razón pero el fútbol que practica el Madrid hasta el momento, se la quita. Los blancos llevan pleno de victorias en Liga, han marcado 16 goles y han encajado dos. En Champions vencieron a domicilio 2-5, en lo que es el mejor arranque del Madrid en la Liga de Campeones en lo que llevamos de siglo XX. A pesar de todo ello, a Pellegrini se le da cera. A mi, las rotaciones no terminan de gustarme pero lo cierto es que todos los grandes clubes del mundo las utilizan. El Barcelona ganó el año pasado el Triplete llegando al tramo final de la temporada con un Messi muy dosificado. El Madrid tiene una plantilla compensada. Es verdad que Cristiano o Kaká son futbolistas superlativos y que no tienen un sustituto fácil. Los dos, junto a Iker (el único que no rota); Pepe, Xabi Alonso o Ramos, deben estar en el once que se juegue las habas en los momentos cumbres de la temporada pero para llegar a ese punto a tope tienen que dosificarse en partidos contra equipos como el Xerez, el Tenerife o en la Copa contra el Real Unión de turno. Los que salen por ellos tienen la calidad suficiente para hacer sentir al rival que están frente al Madrid. El problema es, muchas veces, que los teóricos suplentes se sienten como tales y no ponen toda la carne en el asador. Ahí es donde debe entrar de lleno Pellegrini. Conseguir que el equipo funcione como ta, sin fisuras y pleno de motivación es su principal misión. Si lo consigue, las rotaciones serán bienvenidas, si no puede crear ese espíritu, el Madrid será un muermo sin alma a expensas de que sus megacracks tengan el día propicio.
Pellegrini se ha dado de bruces con la cruda realidad dentro del Gran Sueño Blanco: en el Real Madrid hay razones de estado que están por encima de su criterio y de su ámbito de influencia. La cuestión consiste en desentrañar de qué tamaño son esas razones de estado y hasta dónde abarca el margen de influencia del técnico chileno. A Pellegrini le han traído todo lo que ha pedido y mucho más pero no le han permitido quedarse con lo que ya había y que el mister consideraba aprovechable y apto para su proyecto. Las ventas de Robben y Sneijder, obligadas y a última hora por razones de equilibrio presupuestario, dejan a Pellegrini con el ‘culo al aire’ y con poco margen. Don Manuel ha visto los límites, se los han impuesto y él ha captado la indirecta. Contaba con los dos holandeses, que le aportaban variedad táctica y profundidad de banquillo pero los tulipanes han volado con destino a Milán y a Munich. Pellegrini queda, por tanto, muy bien situado dentro del banquillo pero sin ningun poder decisión en el área deportiva, que es la que se ha encargado de diseñar la estrategia por delegación directa de Florentino Pérez. La situación, por tanto, es clara: Pellegrini solo tiene el cometido de entrenar. De los fichajes y las bajas se encargan otros y está claro que no preguntan demasiado al chileno. El siguiente reto es saber si el técnico tiene mando para hacer las alineaciones o también están vendrán marcadas y diseñadas desde la dirección deportiva vía despacho presidencial.