El fútbol es tan peculiar y al mismo tiempo espectacular que ha tardado 44 años en conceder una revancha a Alemania, la que permite ‘vengar’ el gol fantasma de Hurst en la final de Inglaterra 66 y que sirvió para que el equipo de los ‘Tres leones’ levantaran su primera y única Copa del Mundo. Lampard marcó ayer un tanto excepcional pero el árbitro, uruguayo a diferencia del línear bielorruso de hace casi medio siglo, no vio que el balón, tras botar en el larguero, había pegado claramente dentro de la portería defendida por el alemán Neuer. Un gol antológico que suponía el empate a dos con toda la segunda parte por delante. El uruguayo, de forma incomprensible, no vio y eso dio oxígeno a una selección germana que, por otro lado, demostró un potencial estremecedor en los pies de sus jóvenes Muller, Ozil o Khedira. Acero y talento en estado puro tiene este equipo, candidato a todo. Los ingleses tienen derecho a quejarse y a poner el grito en el cielo pero siempre habrá alguien que les recuerde que ellos tienen un campeonato del mundo por un gol fantasma que no entró. Ahora, por un gol que sí entró, se han quedado fuera. Cosas del fútbol.
Como era de esperar la FIFA ha dejado sin sanción alguna a Thierry Henry por su mano tramposa en el partido de repesca ante la República de Irlanda. La acción del galo, imagen del fair play hasta ese momento, significó la clasificación para el Mundial del once del gallo y la salida por la puerta falsa de los irlandeses. De nada han valido las protestas de los isleños. Ni la FIFA dejó fuera a Francia, algo impensable, ni clasificó a Irlanda ni compensó de manera alguna a los damnificados. Ahora, con el fallo de ayer, la FIFA da una muestra más de su insuperable inoperancia a la hora de interpretar el sentimiento de las gentes del fútbol. Los tecnócratas del futbol han dejado sin sanción alguna a Henry. Ni un partido. Ni una advertencia. Francia estará en Sudáfrica, Irlanda en Dublín y, posiblemente, Henry llevará el brazalete de capitán de la Tricolor. Se puede dar la paradoja de que Blatter entregue el trofeo de campeones en las manos del propio Henry. El mensaje fifero es muy claro. Importa el negocio, no el fair play. Que no nos vengan después con milongas.
Francia esta en el Mundial de Sudáfrica merced a uno de los goles más ilegales de la historia del fútbol. No creo que Thierry Henry esté especialmente orgulloso de una acción que le dejará marcado como un tramposo de marca mayor aunque dudo mucho de que, en al menos España, algún futbolista hubiera parado el juego, hablado con el árbitro y reconocido que el gol no valía. Henry actuó como hubiera actuado la mayor parte de los jugadores profesionales, amateurs y de barrio de este país. Ahora bien, dicho esto, la FIFA no puede permanecer impasible ante un robo de la dimensión del perpetrado en el estadio de Saint Dennis. Un Mundial es cuestión demasiado importante como para permitir que los galos compitan y puedan disputarlo tras haberse llevado una eliminatoria de la forma que lo han hecho. En esta historia, lo único salvable son os futbolistas irlandeses, deshechos tras el atraco. Henry ha quedado retratado; Domenech es, simplemente patético; el árbitro es, simplemente, un inepto o, lo que es peor, un caradura interesado al servicio de oscuros intereses y la FIFA, ¡ay la FIFA!, ya mostró sus cartas marcadas cuando decretó la instauración de cabezas de serie para disputar la Repesca cuando no estaba previsto. Cambio las reglas del juego sobre la marcha para que, sobre todo, Francia y Portugal estuvieran presentes en Sudáfrica. El máximo organismo mundial no repetirá el partido pero eso no quiere decir que no debería hacerlo. Sería la única solución para lavar la imagen y el único medio de que los franceses, dos veces campeones de Europa, una vez del Mundo, de estar en un Mundial por derecho propio y con honra.
Cristiano Ronaldo, actual Balón de Oro, está al borde del precipicio. El mejor futbolista del mundo vive su momento más delicado, con Portugal a un paso de quedarse fuera del Mundial de Sudáfrica y con los medios de comunicación portugueses señalándole directamente como máximo culpable. Portugal vive en estado de schock. La posibilidad de no clasificarse para el Mundial es real, tangible. Una situación que parece increible si tenemos en cuenta que en el equipo está el mejor jugador del mundo y un grupo de futbolistas excepcional, subcampeón de Europa hace cinco años y semifinalista del último mundial. Queiroz no ha dado con la tecla y el mal ya está hecho. Portugal tiene los mismos puntos que Albania en la fase de clasificación y ya no depende de sí misma para estar en Sudáfrica. Para un jugador que aspira a marcar una época como CR y que es un icono mundial en imagen y marketing eso sería un desastre de incalculables consecuencias tanto para él como para las multinacionales que invierten millones de euros en promocionarse a través de él.