Mourinho dejó de disimular tras el partido ante el Sevilla. No traga a Jorge Valdano desde que éste escribiera, hace ya unos años, un artículo en Marca en el que desacreditaba el estilo futbolístico del portugués. Con el fichaje del megacampeón luso, la necesidad obligó a escenificar la firma de una paz que visto lo visto, se ha demostrado que no era más que una pose de cara a la galería. ‘Mou’ se la tenía guardada al argentino y ayer le pasó la factura pertinente. Con acuse de recibo. La rueda de prensa postpartido ante el Sevilla va a pasar a los anales del madridismo. Los trece puntos de la famosa lista son un alegato ante el perjuicio que según Mourinho hacen los árbitros al Madrid pero son también un torpedo en la línea de flotación de Valdano. Al madridismo más recalcitrante, de chándal y zapatillas, le molesta la ambigüedad con la que se mueve el portavoz de Florentino Pérez. Mourinho, que parece tener un espía entre la hinchada, lanzó veneno: al Madrid le atacan y el ‘bien hablado’ de Valdano, no lo defiende. Un mensaje demoledor por la sencillez y por la demagogia que conlleva. Pero es eficaz. Mou se presenta así mismo como el adalid de la defenza de la zamarra blanca ante los ataques externos y pone a Valdano, su enemigo íntimo, contra las cuerdas, obligado a defenderse y demostrar madridismo o a traicionarse a sí mismo. Round para Mou.
Se ha abierto la veda, la caja de los truenos contra José Mourinho. El entrenador portugués tiene una virtud o un defecto que es el de saber interpretar a la perfección los pensamientos de los hinchas de sus equipos y, una vez que capta la onda, la suelta con claridad meridianda. Que algunos rivales dan el partido por perdido antes de jugarlo ante el Barcelona en el Nou Camp, es algo que piensa cualquier hincha del Real Madrid. Al coliseo azulgrana, han ido a jugar con suplentes al menos el Sevilla en dos ocasiones, el Racing de Santander y el propio Sporting. Eso, contra el Madrid no pasa. Mourinho lo dijo en voz alta. Fue políticamente incorrecto pero puso encima de la mesa un argumento real. Que Mourinho se metiera en ese charco es lamentable pero seguramente haya conseguido lo que quería: que los rivales del Barca alineen a sus mejores futbolistas cuando se enfrentan a ellos. A partir de ahí, Mourinho ha recibido insultos (canalla es un insulto como la copa de un pino) y desprecios. Ha sido atizado y ‘colocado’ entre los Ultras Boys. Por si fuera poco, un buen número de técnicos (Pochettino, Garrido, Emery, Michel…) se han puesto al lado de Preciado y la Comisión Antiviolencia abre un expediente por decir, en el caso del portugués, que los rivales juegan con suplentes ante el Barcelona y que así “le va a ser muy difícil al Madrid ganar la Liga”. A mi me parece que esto se llama abrir la veda de mala manera. Esta de moda ir a la caza y captura y parece que la especie de caza más preciada hoy por hoy es Mourinho. Si eres bajito, con bigote y entrenas a un modesto, eres gracioso, si vistes de traje, eres portugués y ganas champios, un canalla. Ver para creer.
Esta Liga se está caracterizando por la cantidad de declaraciones subidas de tono y fuera de lugar que se están produciendo. Parece que la llegada de un ‘bocas’ profesional como es José Mourinho ha dado licencia a un buen puñado de jugadores y entrenadores con ganas de decir cosas en formato declaración apta para los programas del corazón. Lillo dijo ayer que en el fútbol, “la guarnición está comiéndose al solomillo” y, por una vez en la vida, estoy de acuerdo con un técnico capaz de decir “tenemos un juego ofensivo inofensivo” y quedarse tan a gusto. Mourinho ha destapado la caja de sus truenos pero a partir de ahí, se han subido al carro muchos que parecía tenían ganas de hablar y no se atrevían a hacerlo. Manolo Preciado, ya célebre por su ‘canalla’ lanzamiento de botella’, es el líder de la nueva religión. Ha opositado con éxito a ser el nuevo David Vidal, aunque con bastante menos éxito que el mítico técnico. Tras Preciado ‘el justiciero’ aparece Guardiola, Piqué, Ibrahimovic y su secuaz Raiola (desde la distancia, el sueco no para); Garrido y su pío-pío; Del Nido, Macua, Pochettino, Camacho, Manzano, Quique Sánchez Flores, Sánchez Llibre…hasta el padre de Canales. Aquí habla todo el mundo. Carnaza en estado puro. Mourinho, mientras tanto, se frota las manos: su equipo va líder y las aguas bajan turbulentas. Tal como le gusta. Lo malo para los aficionados al fútbol es que cada vez hay más cámaras enfocando a las gradas, los banquillos y las salas de prensa y menos a los terrenos de juego.
Que Mourinho es arrogante, follonero, prov0cador y malencarado con los rivales era por todos conocido. Lo que no sabíamos era que en el Sporting de Gijón contaban con un ‘Mou a la española’ tan dañino para el fair play como el original. Manuel Preciado, habitual hacedor de declaraciones campechanas, se ha desvelado como un perfecto atiza incendios, un bombero pirómano en toda regla que, además, ha querido jugar con ventaja en el caso ‘del canalla’. Preciado la ha liado de manera infame. Ha convertido un partido de fútbol en una guerra que podía haber tenido consecuencias imprevisibles. En mi opinión ha incitado la violencia amparándose en la fama de simpático que ha ido gestando en años de comparecencias radiofónicas repletas de tacos y frases ‘del pueblo llano’. Dice que le han fallado las formas pero no el fondo. Que no se equivoque. Le han fallado las dos cosas. Preciado no es un Ultra Boys ni un hincha irredento. Es un entrenador que ha calentado a sabiendas un partido estirando la cuerda hasta límites insospechados. Lo que dijo el cántabro lo dijo con rencor, vengándose de unas declaraciones de Mourinho en las que le acusaba de desvirtuar la Liga por alinear suplentes en el Nou Camp. Si tanto le molestó, debería haber hablado entonces, no ahora, apelando al tribalismo dos días antes de un partido directo. Preciado, que tanto critica a Mourinho, ha quedado a la misma altura que el portugués. En la liga española ya tenemos a un Mourinho y a un Preciado.
Mourinho es hombre listo. Conoce los códigos del fútbol y guarda las formas. Su primer acto público tras la rueda de prensa de presentación como nuevo entrenador del Real Madrid fue asistir al acto de puesta de largo del libro que Enrique Ortego, veterano periodista y ex colaborador de nuestra revista Fútbol Life, ha escrito sobre el capitán Raúl González Blanco, el siete. Mourinho estuvo allí, en primera fila, acompañado de su antiguo enemigo Jorge Valdano, sin perderse un detalle de las palabras de Ortego, Raúl o Florentino Pérez, todos ellos en la mesa presidencial del evento. Florentino, que nunca a tenido a Raúl como santo de su devoción, habló del siete en pasado. Todo un mensaje. No se sabe aún si el pasado es real o figurado pero Mourinho toma nota de todo. Asiste a la presentación del libro, habla de Raúl como si se tratara de un patrimonio del club al que hay que cuidar al tiempo que alaba a los futbolistas que están al finald de sus carrerasy muestra en todo momento un gran respeto por el delantero. Es decir, que Raúl está sentenciado y Mourinho le está dando toda la vaselina posible para que el trago sea más amargo. Las dudas, sin embargo, es cuando se ejecutará la sentencia. Si con efectos inmediatos o al final del contrato, en junio del año que viene. Mientras lo decide, ‘Mou’ pelotea un poco al siete sabedor de que tenerlo de su lado es fundamental para entrar bien en la institución y entre la masa social blanca.
Acaba de nacer el ‘MouTeam’, la fórmula que Florentino se ha sacado de la chistera para combatir al Barcelona, pasar de una vez por todas de octavo de final de la Champions, superar al Alcorcón sin problemas y aspirar a ganar algún título a corto plazo. El objetivo está claro, lo que no lo está tanto es saber cuánto le costará la factura al Real Madrid entre despido de Pellegrini, cláusula de ‘Mou’ y ficha del técnico de moda. Lo que también está claro es que Mourinho es un ganador y que no le asusta reto alguno. Sus primeros mensajes han sido meridianos: el Barca no da miedo y lo bonito no es entrenar al Madrid sino “ganar con el Madrid”. Justo lo que el madridismo deseaba escuchar. ‘Mou’ se tomará unos días de relax y, después, comenzará como un elefante en una cacherrería. Se avecinan grandes y entretenidos tiempos en el Santiago Bernabéu.
El Madrid, es decir, Florentino Pérez ha decidido prescindir de los servicios de Manuel Pellegrini y dar las riendas del club a José Mourinho, un matador que llega a la entidad con un doble objetivo: ganar al Barca en los duelos cara a cara y recuperar la Liga en un primer paso para asaltar en breve la Champions…La marcha de Pellegrini es injusta por:
1-El equipo ha firmado los mejores números ligueros de la historia
2-El Real Madrid ha jugado durante algunas fases de la temporada a un nivel de intensidad y de juego muy superior a los últimos años.
3-A Pellegrini le ficharon sin consultarle por lo que entiendo que la responsabilidad del chileno debe ser compartida con Valdano y Pardeza, como poco.
4-Pidio que no se vendiera a Robben y Sneijder y no se le hizo caso. Eso lastró su planteamiento de juego.
5-La eliminación vergonzosa ante el Alcorcón es culpa exclusiva de los futbolistas.
6-La eliminación ante el Olympique es un gran tropiezo pero antes que él lo cometieron grandes como Capello y nadie le puso la cruz al italiano. No se le ha medido por el mismo rasero.
7-Tácticamente, ha mejorado defensivamente al Madrid y ha sacado el máximo rendimiento de hombres como Higuaín.
Por todo ello, pienso que la salida de Pellegrini es una gran injusticia y un error. Supongo que todo lo que se le negó la chileno, se le dará ahora sin rechistar a Mourinho. Cosas que tiene el gozar de prestigio.
Mourinho no sabe ganar. El portugués es veneno puro. Provocador y altanero es imposible que su actitud ante el rival solamente sea una pose. No se puede fingir tanto. Seguramente Mourinho sea así por lo que no me gustaría contarme entre sus amigos. No me gustan los tipos que te están retando continuamente y, encima, cuando ganan se ríen de ti. Futbolísticamente hablando, genera violencia. La UEFA debería pararle los pies. Dicho esto, el Barcelona no sabe perder. Un club que se supone de entre los más grandes del mundo, está dando muestras últimamente de habérsele subido el éxito a la cabeza y no saber digerir los malos tiempos cuando estos vienen en forma de derrota. Hay ejemplos durante las últimas semanas pero el de ayer por la noche es especialmente lamentable. Poner los aspersores cuando el rival celebra el pase a la primera final de la Copa de Europa en 38 años es impropio y barriobajero, más si cabe cuando los propios futbolistas del Barcelona celebraron con saltos en el centro del campo el triunfo en un partido de liga, que no el pase a una final, en la cancha del Real Madrid, el eterno rival. Nadie les puso a ellos los aspersores en el Bernabéu. Hacerlo anoche es un síntoma de falta de caballerosidad, elegancia y buen gusto. No he visto una actitud igual ni en campos de regional en barrios de mala muerte. Igual vale para Valdés. Ir a coger del cuello a Mourinho es patético. Que el luso sea un impresentable no es excusa para que tú también lo seas. Si Mourinho no supo ganar, el Barca no supo perder y en la vida es tan importante lo uno como lo otro.