Twitter: @Israelgmontejo
José Mourinho ya perfila el Real Madrid de la temporada que viene. Sorprendentemente, para lo que se estila en la Casa Blanca, lo está haciendo con antelación, moviéndose en el mercado con rapidez y mucho tiempo por delante. Una fórmula que indica muy a las claras que el tiempo de los golpes de efecto ya pasó y de lo que se trata ahora es de construir un equipo. ‘Mou’ lo tiene claro. El bloque está hecho y lo que necesita es apuntalar posiciones, blindar puestos con recambios de garantías para hombres clave. En esa línea hay que entender los fichajes de Nuri Sahin y Hamit Altindop, dos jugadores que vienen avalados por el gran rendimiento que dio esta temporada Ozil. Que ambos tengan el mismo agente que el ex del Werder Bremen se enmarca dentro de los típicos equilibrios de poder. Con los dos turcos, el Madrid se garantiza opciones suficienetes en el centro del campo como para que no haya que tener a Xabi Alonso con oxígeno toda la temporada. El fichaje casi seguro de Callejón completa el cuadro de una medular blanca en la que parece que no estará Parejo, cuyas opciones han perdido fuerza últimamente ante la llegada de los turcos. Todos ellos son hombres de club, con calidad y experiencia, alejados del ’star system’ que caracteriza las contrataciones del Madrid desde que Florentino es presidente. Los siguientes pasos de Mou irán destinados a blindar los laterales. Al portugués le convence más Ramos de central por lo que el objetivo es contratar uno o dos hombres de banda (Coentrao es una muy buena opción). Lo último, será un delantero. Ahí tendrá más que decir Florentino, al que será difícil quitarle el capricho de hacer una de las contrataciones de las suyas. Ojo con Agüero.
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Ni el FC Barcelona debería haber denunciado; ni el Real Madrid, contradenunciado, ni Pepe haber hecho el salvaje de forma continuada durante varios partidos, ni Dani Alves liderar la compañía de teatro ‘Producciones Blaugranas SL’; ni Mourinho haber convertido el Real Madrid en la irreductible aldea de los galos; ni Pep Guardiola haber pedido que le cambiaran el árbitro ni habernos vendido a todos que no era el mister del Barça sino del Hospitalet de Llobregat; ni Pinto dedicarse a coger del cuello ni Arbelona a pisar ‘compis’ de la Selección….pero claro todo eso hubiera sido el mundo ideal y no el 13 Rue del Percebe salido de la pluma y la imaginación del gran Ibáñez en el que se han convertido los Clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona. Llegados a este punto de imprudencia temeraria al que nos han abocado todos los protagonistas, no queda más que entre la UEFA en la acción y saquemos a colación el viejo dicho de “éramos pocos y parió la abuela”. Con los antecedentes que tienen los ‘uefos’ en la gestión de conflictos, me temo lo peor. Si lo del Madrid y el Barca es de TBO, lo de la UEFA será poco menos de Mortadelo y Filemón y el superintendente Vicente. Vamos, de risa sino fuera por todo lo que mueve el fútbol y los peligros que se están generando con tanta sandez…
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Vengo escuchando la rueda de prensa de Pep Guardiola previa al partido de la Champions y vengo enciéndome ante la demagogia y la ‘cara’ del técnico de SantPedor. No entro en su pique con Mourinho, ni mucho menos. El entrenador del Madrid es para darle de comer a parte y Pep ha caído, a última hora, en su red. Sus piques, al menos nos entretienen. Pero por lo que no paso, aunque a Guardiola le dé exactamente lo mismo, es por el papel victimista, de equipo menor y ‘de pueblo’ que representa una y otra vez Don Pep. La última es impresionante: “Nosotros hace tres días no teníamos una Copa de Europa y ahora venimos aquí con doce chicos de la cantera a luchar por el trofeo con el Madrid de Cristiano, Ozil, Di Maria...”. Y eso lo dice sin sonrojarse el técnico de un equipo que paga más de seis millones netos a hombres como Messi; que se gasta 40 millones en fichar a Villa, más de ochenta a Ibrahimovic o que paga a él mismo una nómina de más de 1.000 millones de pesetas. Lo dice un técnico de un equipo que a lo largo de su historia ha fichado a golpe de talonario a hombres como Maradona, Cruyff, Romario, Ronaldo, Rivaldo, Stoichkov…no contento con eso, se despacha a gusto diciendo “no somos un club tan grande, no tenemos secretarios, árbitros o directores generales que nos apunten estas cosas (en relación a los agravios arbitrales de los que habla Mourinho)” sin reparar que el Barça tiene más de 100.000 socios, ingresa miles de millones de euros y que, si no le da para pagar secretarios, será, entre otras cosas, por la enormidad de su sueldo. Por si fuera poco, vuelve, erre con erre a mezclar fútbol y política cuando afirma que “el Barca es un equipo pequeño que representa a un país tan pequeño que desde un campanario se ve otro campanario”. Ya está bien de mezclar esferas. El fútbol es fútbol y el Barça representa a sus millones de aficionados. A mi izquierda, en la redacción tengo a uno del Barça que es de Badajoz. En Málaga está mi mujer, que es del Barça, en Madrid, mi suegro, que es del Barça, en Ubrique, un amigo, que es del Barça… Que Guardiola se deje de milongas. Es a ellos a quienes representa, entre otros muchos millones y por cierto, que deje de mentir: el Barça ni es un club modesto, ni pequeño. Sus comentarios ofenden a los pequeños y honrados de verdad, esos que no tienen para pagar la nómina a final de mes y que viven de la gente del barrio. Que se lo digan a los aficionados del Logroñés, del Rayo, del Irún, del ‘Cara’, del Jaén…
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Faltan tres días para el supuesto comienzo de la jornada de Liga y aún no se sabe si habrá partidos o no. Lo más parecido a un partido de fútbol que se ha visto estos días en nuestro país es el partidillo que jugaron ayer en Valdebebas Mourinho y sus ayudantes contra los periodistas que cubren la información del Madrid. Ganaron los plumillas por 2-3 con Mou bajo los palos y a años luz de las prestaciones de Iker Casillas. Dicen los que lo vieron que Mou queda lejos futbolísticamente hablando de “hasta Pedro León”, lo que no es un gran halago para el extremo madridista, al que Mou no le da ni bola. Con tal nivel sobre el campo, es difícil que a la Liga de Fútbol Profesional le dé hoy por desconvocar su esperpéntica huelga y poner coto a los desmanes que llevan cometiendo contra los aficionados en los últimos tiempos. Seguro que sale el Astiazarán de turno para hacernos creer que jugando Mou de portero, para qué necesitamos que este fin de semana haya partidos. Y algunos, se lo terminarán hasta creyendo.
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Ayer, en la grada del Santiago Bernabéu, escuché a un seguidor madridista asegurar que Mourinho debería “ser renovado a perpetuidad, ser portavoz de la junta, psicólogo de la plantilla, presidente del club y, ya que nos ponemos, hasta el que tiene las llaves para abrir la puerta de la Ciudad Deportiva de Valdenbebas”, es decir, que Mourinho tendría que ser hasta el conserje de este Madrid en el que se está convirtiendo en intocable. Esa opinión resume a la perfección el sentimiento de la inmensa mayoría del madridismo con respecto a José Mourinho. El luso se ha hecho con el poder total del club. No hay quien le tosa. Valdano se puede dar por defenestrado. La grada está con el portugués con tal fuerza que Florentino se ha visto obligado a ir virando su posición, enfervorizándose hasta límites insospechados para el otrora tranquilo Rey Florentino. Con los resultados y la grada empujando, Mou tiene camino libre para hacerse con el poder absoluto en el club. La temporada está amortizada con la final de Copa y el pase a Cuartos de la Champions. Si, además, levanta una Copa, tendrá camino libre para pedirle a Florentino hasta las llaves de la Ciudad Deportiva y la manguera del cuarto de jardineros. No habrá nadie capaz de llevarle la contraria.
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José Mourinho sigue empeñado en ver gigantes donde sólo hay molinos de viento. La ‘paranoia’ mourinhista empieza a irse de las manos. El portugués desata tsumani tras tsumani sin apenas descanso entre una galerna y otra. Su última tormenta no deja títere con cabeza: Pellegrini, periodistas, operadores televisivos, el Málaga, que pasaba por allí y se llevó lo suyo…En la planta noble del Santiago Bernabéu comienzan a estar saturados de tanta bronca innecesaria. Mou, en su obsesión por ver terribles gigantes, no ha dejado títere con cabeza. En muchas ocasiones lleva hasta razón pero su pasión desaforada por liarla de forma continua obliga a que muchas de sus acusaciones pierdan fuerza y razón y terminen convirtiéndose en un sainete que llena programas deportivos y divierte al resto. Casi igual que Don Quijote, que tantos gigantes veía que terminó convirtiéndose en el hazmerreír de sus vecinos. Algo así empieza a sucederle a Mourinho, a quien el ruido empieza a difuminar considerablemente. El trazo grueso no le sienta bien al madridismo. Las verdades como puños que Mou se empeña en desvelar a la humanidad, comienzan a cansar. Los iluminados hacen gracia hasta que dejan de hacerla.
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Mourinho ya ha logrado el primer objetivo para el que fue contratado: hacer del Real Madrid un equipo competitivo, serio, duro de roer…Ese es el primer paso para alcanzar el segundo de los objetivos previstos: ganar títulos tras dos años de sequía. Para el tercero escrito en su hoja de ruta (competir en igualdad de condiciones con el Barcelona) aún le queda un largo trecho. El Pep Team es un equipo hecho tras muchos años de un trabajo bien planificado. Juega de memoria, tiene estilo y defiende una filosofía que convierte a los azulgrana en una máquina muy difícil de frenar. El Barcelona es hoy en día un ferrari mientras que el Madrid de Mou es un coche preparado para la dureza del Paris-Dakar. Eso sí, con madera y posibilidades de evolucionar con el tiempo y paciencia. Lo bueno para los madridistas es que el equipo flojito, falto de carácter e incapaz de pasar una eliminatoria a doble partido forma parte ya del pasado negro. Este Madrid ha sido capaz de ganar 0-1 en el Vicente Calderón y 0-1 en el Sánchez Pizjuan, dos estadios donde se tiene un ‘gran cariño’ a los blancos. El Madrid, en ambas ocasiones, ha demostrado oficio, competitividad y sentido de cómo se deben hacer las cosas. Ha jugado con un punto de ‘ a la italiana’, marcando los tempos del partido y eso no es otra cosa que un gran trabajo de entrenador. Muchas veces se habla de que al Madrid no le hace falta un entrenador pero creo que lo hecho por Mourinho estos meses, al margen de sus fanfarronadas e incidentes varios, demuestras que sí hace falta. Y más en el Madrid.
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Desde que está Mister Mourinho al frente del Real Madrid, en este país no existe prácticamente crisis, no hay despidos masivos, ni manifestaciones, ni rebaja de las pensiones ni nada que se le parezca. Sólo hay José Mourinho. Su presencia es tan obicua y aplastante que ya aparece hasta los comunicados de un colectivo tan opaco y dado al oscurantismo como es la Federación Española de Fútbol y el gremio arbitral. Mourinho, en seis meses, se ha peleado hasta con Darthvader. Su lista de ‘amigos’ es inenarrable: Preciado, Guardiola, Pochettino, Cani, Garrido, Pérez Lasa, Valdés, Iturralde, Ballesteros, Valdano, Emery, Albelda…Mou es más famoso que Obama. Dicen que interpreta un papel. Si así fuera, lo hace a la perfección. Le pega el papel de duro macarra que no se arredra ante nada ni nadie y persigue una misión sin descanso. Yo creo que es bueno hasta para Zapatero. Mientras que Mourinho cope telediarios y atraíga iras, el presidente del Gobierno puede vivir un poco más tranquilo. Es complicado que alguien pueda odiar como se odia a Mou y que le quede algo de bilis para Zapatero, Rubalcaba, Rajoy o el jefe de turno. Lo cierto es que hay clima de Guerra. Se está con Mou o se está contra Mou. No hay termino medio. Entre tanto ambiente hostil, el luso sigue con su trabajo. Tiene al Madrid como un avión (sólo el mejor Barca de la historia tapa esa realidad) y las guerras son con él, no con Cristiano o con cualquier otro jugador. El ambiente empieza a ser irrespirable pero para él, cuanta más batalla exista, mejor. Es como Harry el Sucio. Espera su oportunidad. Que nadie dude que conseguirá los objetivos aunque deje tras de sí un campo lleno de cadáveres.
Para lo bueno y para lo malo, José Mourinho estuvo omnipresente ante el Villarreal, un equipo que, durante 40 minutos’, exhibió maneras propias del Barcelona de Guardiola. Con el Madrid entre las cuerdas, mostrando sensaciones propias del 5-0 del Nou Camp, zarandeado por el fútbol de toque y toque del Submarino Amarillo; con agujeros en el centro del campo y en la banda izquierda, con los futbolistas del Villarreal entrando como aviones con el balón cosido al pie, Mourinho se reinventó y ganó el partido con tres decisiones tácticas de mucho calado. Supo reaccionar. Movió fichar y demostró porque es uno de los mejores entreandores del mundo. Primero retiró a Lass (improductivo, sin robar ni atacar) para meter a Khedira. Su segundo movimiento fue aún más arriesgado. Desplazo a Albiol(lento ante la movilidad de Rossi y Ruben) al lateral derecho; adelanto a Marcelo y situó a Ram0s como central. La vía de agua que el Madrid tenía en el centro quedó taponada al instante. Con ese sistema y con el Madrid adelantando unos metros las líneas primero niveló el duelo y después lo inclinó hacia el lado blanco. Con veinte minutos por delante, hizo su última jugada: retiró a Albiol y sacó a Kaká. Un atacante por un defensa. El Madrid marcó y Mou cerró el partido blindando el centro del campo con la incorporación de Gago. Jugada de maestro que empañó, como siempre liándola en el banquillo del Villarreal.
Mourinho, que lleva liándola parda desde que llegó al Madrid el pasado mes de julio, le ha entrado un resquicio de aire navideño. Sorprendente, increíble pero cierto. Al portugués le dio ayer por acordarse de los jugadores del Levante, goleados por sus hombres, y si eso fuera poco, tuvo con sus jugadores el detalle de perdonarles la noche de víspera de Reyes en Valencia y regalarles viajar el día del mismo partido en AVE hasta la capital del Turia. En este punto, no sólo se ablandó sino que se ‘guariolizo’. La versión navideña de Mourinho se agradece hasta cierto punto. El luso genera tanta tensión que yo, al menos, me levanto por la mañana con nervios hasta para coger el ascensor. Sale a movida por semana y eso termina desgastando hasta al más duro del fuerte. Por eso se agradece un comentario amable, sosegado y generoso con rival. El ‘Mou’ blandiblu de ayer me gustó. Nos permitió irnos a la cama sin pensar en titulares, conspiraciones, valdanismos, golpes en la mesa o botellazos sobre el autobus. Eso sí, que no se acostumbre, que estamos en vísperas de Navidad pero cuando se pase el ‘fun fun fun’ necesitamos al Mourinho de siempre, ese que da titulares, llena periódicos y se mete hasta con Ramón el de Pitis, el mayor mito de la comarca hasta la llegada del portugués.