Messi, Messi, Messi y nada más que Messi. No parece existir otro jugador sobre la faz de la tierra que el astro azulgrana, al que se le alaba por encima no sólo de rivales en cualquier partido que disputa sino, lo que es mucho más injusto, por encima de sus propios compañeros, aunque estos hayan sido más decisivos que él. Ese fue el caso del partido de ayer. Los comentaristas deportivos pecamos en muchas ocasiones de un mal de complicada curación: la delanteritis aguda. Nos parece que sobre un terreno de juego solamente existe el área donde se cuecen los goles. Encumbramos al delantero que empuja el balón y obviamos al que da el pase. Nos asombramos con la gambeta de turno y olvidamos el rob0 del balón en el centro del campo que propicia el contragolpe mortal o el marcaje perfecto que seca a la figura del rival. Eso paso anoche una vez más en Donestk. Todas las crónicas se centran en Messi, en su gol 48, en su oportunidad para sentenciar partidos….pero se olvidan de Víctor Valdés, el arquero que blindó la meta azulgrana con dos paradas de mucho mérito y di0, en todo momento, sensación de extrema solvencia. No es la primera vez que sucede este año. A Valdés, porque es portero, se le obvia de forma sistemática. Sus actuaciones son igual de decisivas que las del argentino pero no esperen que en tertulia alguna se le nombre como protagonista. Los titulares son para el de siempre. Dichosa delanteritis aguda.
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Puede parecer impopular pero Leo Messi no es el Balón de Oro 2010. No se lo merece si los jugadores con los que competía eran Xavi e Iniesta. Así de sencillo y así de claro. En el fútbol actual pita mucho el regatito y la gambeta y se olvida la sala de máquinas. Se premia al que juega y se olvida al que hace jugar. Messi es un futbolista impresionante, el mejor del mundo a nivel general pero para darle el premio en 2010 no le llegaba. Su temporada pasada no fue mejor que la de sus compañeros de terna. Incluso, me atrevería a decir que fue muy pero que muy inferior. Por el criterio seguido por los seleccionadores, capitanes y periodistas de France Football, Cristiano Ronaldo debería haber estado en la terna por el premio gordo. Su año fue similar al de Leo. No ganó la Liga pero nunca una Liga decidió un Balón de Oro y su último trimestre de la temporada fue un poco mejor que el de ‘La Pulga’. Si ese fue el criterio, el amplio jurado del Balón de Oro hizo agua. Si el criterio fue otro, que a estas alturas desconocemos, el ‘regalo’ es incomprensible. Iniesta y Xavi son para el Barca lo mismo que Messi, por mucho que no hagan slalom. Su influencia en el fútbol azulgrana es, si cabe, aún mayor por la sencilla razón de que ellos son los que marcan el estilo. El fútbol de asociación y colectivo lleva su copyright. Messi es su complemento perfecto. El argentino vive de ellos y ellos viven del argentino. En ese sentido, empate. Pero luego está el Mundial. Hasta ahora era decisivo en este tipo de eventos. Messi fracasó estrepitosamente en Sudáfrica. Iniesta y Xavi salieron campeones. Y fueron, junto a Casillas, determinantes en la consecución del título, el más importante de cuantos se reparten en el fútbol. Por eso es incomprensible el resultado de la votación. Me da la sensación que, en esta ocasión, el marketing y los resúmenes de televisión ganaron la partida a la justicia.
Me llama poderosamente la atención el esfuerzo que hace Pep Guardiola en todas las ruedas de prensa por alabar y potenciar en todo lo que puede a Lionel Messi. ‘La Pulga’ es el jugador de la plantilla más nombrado por el mister, y siempre en términos elogiosos, recordando cuántas veces puede que es el mejor del mundo, que es determinante, que es patrimonio del fútbol, que hay que mimarlo…Guardiola, desde luego, lo hace. Su insistencia me llega a poner mosca. ¿Necesita Messi que le estén dorando el oido de forma continua para mantener el nivel sideral que está demostrando sobre el terreno de juego desde que Pep es su entrenador? No lo sé pero sí que me deja la impresión de que ‘La Pulga’ necesita la protección de su mister para rendir al máximo lo que me genera dudas de cara al futuro: ¿Mantendría su nivel de juego si no estuviera Pep en el banquillo? Las alabanzas llegan a tal punto que otros jugadores de la plantilla como Xavi o Iniesta, competidores por el Balón de Oro con el argentino, pasan casi desapercibidos. No creo que Pep los haga de menos pero sí que pienso que no necesitan la vaselina para sentirse importantes. La estrategia está clara. Hay que tener entre algondones anímicos a Messi, sin duda alguna el futbolista más decisivo del planeta a día de hoy, y de esa estrategia comulgan todas los estamentos del club, incluidos sus compañeros de plantel, pero ¡ojo¡ veremos qué sucede en un futuro cuando el nivel de protección baje. De momento, la patente la tiene Pep. Maradona ya intentó lo mismo durante el pasado Mundial pero no le salió la mitad de bien que le sale al de SantPedor. Quizás fue que viniendo de D10S los halagos no eran tan creíbles.
La extraordinaria exhibición de Lionel Messi ante el Arsenal tiene un ‘pernicioso’ efecto para su equipo: expolea la ambición de un jugador competitivo y voraz como es Cristiano Ronaldo, que a estar horas sólo estará pensando en una cosa: demostrar al mundo que él, CR9, es mejor que ‘La Pulga’. El duelo entre los dos titanes amenaza con eclipsar lo verdaderamente esencial del choque: quien gane de los dos tendrá tres cuartas partes de la Liga en el bolsillo. Una Liga bipartidista al estilo escocés pero que en la lectura corta muestra que ganarla será más cara que nunca. A Que a estas alturas, los dos gigantes del fútbol español estén con 77 puntos indica la gran diferencia de nivel que hay en el torneo pero en el cortoplacismo muestra que ganar este campeonato está más caro que nunca. La victoria del sábado vale cuatro puntos (los tres en juego y el gol average particular), una distancia prácticamente insalvable tal como están los dos planteles con lo que queda de campeonato. Cristiano y Messi serán actores indispensables en el drama pero para el Madrid existe un problema oculto: Messi no necesita demostrar nada. Cristiano quiere, sin embargo, demostrar que es el mejor y esa ambición le puede llevar a equivocarse, a ahondar en su individualismo, a cegarse en perjuicio del grupo. CR9 se lo debe pensar.
Ya hay debate en la calle. ¿Quién es mejor, Cristiano Ronaldo o Lionel Messi?. Yo, sinceramente, no sé responder. Lo que sí sé es que el combate sin tregua entre los dos gigantes el fútbol mundial beneficia al fútbol español, a los aficionados de Real Madrid y Barcelona, sobre todo porque el resto los sufre y a los medios de comunicación que, lo tenemos que reconocer, vendemos muchos más ejemplares con cracks de este calibre por los campos españoles. Lo cierto es que dentro de un mes, France Football coronará a Lionel Messi como mejor jugador del mundo y recibirá su Balón de Oro. Sucederá en el palmarés a Cristiano Ronaldo. Los dos han ganado ya la Champions League y en ambas conquistas han tenido un papel capital. Los dos están entre los futbolistas más mediáticos y mejor pagados del planeta y los dos están padeciendo un calvario con sus selecciones, al borde de quedarse fuera del Mundial. Si eso sucediera, sería una catástrofe para sus países pero también para Adidas, la marca que viste a Messi, y Nike, que hace lo mismo con Cristiano Ronaldo. Por antecedentes y trayectoria, llevan caminos paralelos. Antes, la comparación se matizaba porque uno jugaba en España y otro en Inglaterra pero ahora los dos juegan en la Liga de las Estrellas. Se enfrentan desde esas dos orillas irreconciliables deportivamente hablando que son Barcelona y Madrid y sus números e influencia son idénticos. Cuatro partidos de Liga, cinco goles y la sensación en el ambiente de que son letales. ¿Quién es mejor? Yo no lo sé.
Confieso mi estupor ante las declaraciones de Joan Laporta. El presidente blaugrana vino a decir, más o menos, que Lionel Messi debía obtener una nueva mejora en su contrato (la quinta en cinco años) para convertirse en el futbolista mejor pagado de la ya de por sí excelentemente pagada plantilla azulgrana para que el jugador “se sintiera querido y con cariño para mantener su compromiso”. Según esta lógica, Messi necesita de algo más de nueve millones de euros al año para “estar contento”. No sé que pensarán al respecto el obispo de Barcelona, los miembros del gobierno de la Generalitat, o los diputados de ERC que pusieron el grito en el cielo cuando el Madrid fichó a Cristiano Ronaldo. Demagogias aparte, las declaraciones de Laporta me parecen lamentables y, entre otras cosas, ponen a los pies de los caballos a Messi. Tal como está el fútbol, el argentino cobra lo que cobra en el Barcelona por cuestiones de mercado. Messi va a ser el próximo Balón de Oro y eso le garantiza el mejor sueldo de la plantilla barcelonista. No hay que hablar de nada más, ni de cariño, ni de compromiso, ni de estar o no contento. Conozco muchos profesionales con la misma edad que Messi que cobran 800 ó 900 euros al mes y están plenamente comprometidos con su trabajo. Lo que ha dicho Laporta nos dibuja un Messi pesetero y llorón, capaz de “no estar contento ni comprometido” con un contrato superior a los 7 millones de euros anuales. Flaco favor hace el ‘president’ Laporta a Messi, al Barcelona y al club.