Twitter: @Israelgmontejo
Me entra la risa con eso del cierre patronal de la liga de fútbol. Resulta que la Liga de Fútbol Profesional, organismo que aglutina a los clubes de Primera y Segunda División, quiere más ingresos. No le vale con lo que recibe ya por múltiples vías porque sus asociados se lo pulen absolutamente todo. Son insaciables. Si ingresan el dinero de las taquillas, publicidad, televisión, champions, UEFA, quinielas y encima les das una participación en los presupuestos generales del Estado y en las minas de diamantes del Congo, por tirar de ironía, se lo van a gastar de igual manera. El fútbol es derroche. Ya lo era cuando estábamos ante el modelo de clubes de toda la vida y cuando estos se arruinaron, se creó la vía de las sociedades anónimas deportivas y todo ha seguido igual. Los dirigentes de los clubes se beben hasta el agua de los floreros. Los ejemplos de gestión profesional, equilibrada y empresarial son escasísimos. La gran mayoría son un desastre y por eso necesitan cada vez más dinero. Ahora quieren parar la Liga y tomar a los aficionados como rehenes, si no fuera porque ya los tienen exprimidos hasta decir basta con el tema de los horarios de los partidos o los precios de las entradas o los abonos. A la LFP, el aficonado le importa un pimiento, hablando rápido y mal. No es nadie aunque ahora quiera contar con su fuerza silenciosa para forzar el recibir más ingresos por otros canales. Mi veredicto es que les den lo que les den, se lo van a pulir por lo que si quieren cerrar y parar la Liga, que lo hagan. Quizás, algún día haya huelga de aficionados, se apaguen las televisiones, no acuda nadie a un estadio y tengan que irse todos los dirigentes a la cola del INEM. Es una utopía pero molaría.
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Xabi Alonso estaba malo, con gripe, pero Mourinho podía haber mantenido el esquema con el que al Madrid no le van mal las cosas y alinear a Khedira o Lass acompañados por Granero o incluso Kaká en funciones de constructor o, rizando el rizo, dando una oportunidad a Canales pero Mou, al que muchas veces se le ha alabado su cintura táctica y capacidad de reacción, no estuvo anoche atinado en el antiguo Sadar, campo difícil para el Madrid desde hace décadas. Mou apostó por un doble pivote que roba menos entre los dos que Alonso solito y que construye menos que yo con una paleta de cemento en las manos. Con ese sistema, que ya naufragó en otros experimentos de la temporada, el club de Chamartín tiró prácticamente todas las opciones de ganar la Liga. El Madrid se ahogó en el centro del campo, no tuvo vuelo en ningún momento y se dejó comer la tostada por un Osasuna que puso sobre el césped lo que se suponía que iba a poner: coraje, fuerza y un par…con eso le bastó a los rojillos para dar la campanada, derrotar al Madrid, dar un paso de gigante para la salvación y dejar, de paso, la Liga a punto de caramelo para el Barcelona. El Madrid se ahogó por falta de ambición, por ausencia de un tipo que sepa hacer llegar balones con claridad a los puntas, porque una gripe hoy por hoy en el Bernabéu te deja sin títulos y porque Cristiano camina medio fundido porque no hay humano quje resista el ritmo goleador que el portugués mantuvo hasta bien entrado el mes de enero. Con este panorama por delante, con dependencia absoluta de la manija de Xabi Alonso (que lo le entren más gripes) y del cañón de CR7, el Madrid tiene que ir pensando en la Champions League y en la Copa del Rey. Lo malo es que para pensar en eso, antes tendrá que encontrar la soloución para poner el cascabel al Barcelona, porque en ambos caminos se va a encontrar con los azulgrana…
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La Liga empieza a tener, si no lo tenía antes, clarísimo color blaugrana. Lo tiene por muchos motivos. El principal es que está muchos cuerpos por encima del Real Madrid y a una distancia como de Barcelona a Marte ida y vuelta un millón de veces, del resto de clubes de Primera División. Este Barcelona es el mejor de la historia. Juega y golea sin piedad. Por eso es campeón de invierno y por eso tiene todas las cartas en su mano para ser el próximo campeón de Liga. El segundo motivo es el Real Madrid. El conjunto blanco es poderoso y tiene vigor pero le falta la fiabilidad ciento por ciento que demuestra el Pep Team en todos sus partidos. Además, está en el punto de mira arbitral. La actuación de Pérez Lasa de ayer ante el Almería ‘quita’ dos puntos al Madrid y eso, en un torneo donde el Barcelona no falla, es demoledor. El tercer motivo es la falta de competitividad del resto de equipos. Clubes supuestamente fuertes como el Valencia, el Sevilla o el Atlético de Madrid compiten entre ellos, olvidándose de los dos grandes, a los que consideran inalcanzables. Sólo el Villarreal ha demostrado ambición en esta primera vuelta liguera. El resto deambula por el campeonato por lo que no es probable que roben muchos puntos a Barcelona o Madrid. Con este panorama, los cuatro puntos con los que termina de ventaja el Barca el campeonato en su primera vuelta se antojan insalvables. Parece que hay campeón de invierno…y de verano.
Lo del Atleti ayer noche en el Vicente Calderón n0 tiene explicación alguna. Los del Manzanares tumbaron con merecimiento e incluso resultado corto, al mejor equipo del mundo. El Barcelona de los seis títulos, invicto en el torneo liguero probó la medicina del Calderón. Incomprensible medicina. Infernal Atlético de Madrid. Nadie conoce el palo del que van los rojiblancos. Capaces de lo mejor un día y de lo peor viente. Antaño era al revés. Eran capaces de lo mejor veinte y de lo peor uno. La nueva realidad atlética es la que es pero no quita que en tres días hayan sido capaces de meterse en una final de Copa del Rey, puedan ganar su primer título en catorce años y, por si eso fuera poco, pasen por encima del Barcelona. A la gente del Atleti la fastidia ganar al Barca para beneficiar al Madrid pero necesitaban un triunfo como el de ayer. El Atleti se dio un homenaje y se demostró a sí mismo que sigue siendo un equipo de máximo nivel, capaz de ganar a cualquiera. Sumidos en el infierno como están, el Atleti que convirtió al Barca en un equipo terrenal pareció salido de las cavernas del averno. Jugaron como demonios. Si lo hicieran siempre así, no hay duda de que otro gallo les cantaría.
Esta jornada se decide la Liga. Lo tengo clarísimo. Barcelona y Real Madrid, separados por seis puntos de ventaja, visitan los campos del Valencia y Sevilla, dos equipos que se juegan el ser o no ser para estar en la Champions League el año que viene de forma directa, ya que esta temporada el tercero entra a la fase de grupos y sin pasar por el calvario de la previa. Digo que esta jornada es clave de la Liga porque no creo que los dos gigantes ganen sus partidos. Alguno de los dos va a pinchar. El Real lo tiene un punto más difícil que el Barca. Si pierde o empata en el Pizjuán y el Barcelona gana, la liga habrá terminado para los blancos. Y la cuestión es que el Madrid llega a Nervión sin Robben, Sneijder, Pepe y posiblemente Higuaín. Demasiado. El Barca, que van con todo a Mestalla, tiene sin embargo que guardar algo porque tres días más tarde juega las semifinales de la Champions. Si pierde y el Madrid gana, convertirá el partido del Bernabéu de siete días más tarde en una final a cara de perro tres días antes de otra final, en este caso, la de Copa ante el Athletic. Muchos condicionantes que convierten a esta jornada en el nudo gordiano del campeonato. Estoy seguro de que el domingo por la noche, nada será igual.