La Premier y el ‘robo’ de niños
Publica hoy El Pais un interesanet artículo sobre el ‘robo’ de chavales menores de 18 años que año tras año efectúa la Premier entre ligas con menos ‘glamour’. Lo cierto es que el asunto no es, ni mucho menos, nuevo ni afecta en exclusiva a la Liga española, donde han llegado jugadores del nivel de Lionel Messi mediante este sistema. El tema se ha puesto de moda tras la sanción que ha impuesto la FIFA al Chelsea por el caso ‘Kakuta’. El organismo rector del fútbol ha impuesto al club londinense una sanción ejemplar: no podrá fichar hasta 2011 jugador alguno hasta 2011 por entender que contrató con malas artes a Gael Kakuta, que con 16 años militaba en el Lens francés. Precisamente son los clubes galos los que más presionan para que se ponga coto a una dinámica que amenaza con sepultar el trabajo de cantera. Manchester United, Arsenal, Chelsea o Liverpool, por citar a las entidades más potentes de la Premier, llevan años peinando mercados y pescando en el caladero francés, español, africano o del Este de Europa con verdadera pasión. El sistema es muy sencillo: a los jugadores de países en desarrollo se les ofrece, simplemente, una mejor calidad de vida. Ese es el anzuelo. A los chavales españoles, franceses o portugueses se les ponde delante el brillo de una competición como es la Premier League. Viste más jugar en los juveniles del Liverpool que en los del Espanyol, por poner un ejemplo. Lo malo es que los clubes modestos no sufren sólo el piratesco asalto de la Premier. En España, el pez grande también se come al chico. La Masía o Valdebebas están plagadas de chavales de Albacete, Toledo, Lleida o Gijón, por poner unos ejemplos. El problema tiene difícil solución porque implica una recuperación de valores y eso, en los tiempos que corren, se antoja imposible. Será más fácil que el Cádiz gane la Champions League (con todos mis respetos para los aficionados de la Tacita de Plata) que un chaval apueste por estudiar, jugar en el equipo de su pueblo y seguir un plan a largo plazo que le pueda llevar a jugar en Priemera División que renunciar a la posibilidad de jugar, aunque sea una pachaga, sobre el césped de Stanford Bridge.











