Italia, fracaso mundial
La campeona del mundo ya está en casa. Italia jugó en el alambre, como casi siempre, pero esta vez se cayó al vacío. La azurra se va del Mundial como última de un grupo en el que competía con Paraguay, Nueva Zelanda y Eslovaquia, que se dice pronto. Un fracaso mayúsculo aunque en este caso y a diferencia de Francia, estamos hablando de un asunto estrictamente deportivo lo que visto los tiempos que corren es, cuando menos, un consuelo. El problema italiano es de calado. Lippi, el hombre que pasará a la historia por haber llevado a Italia a la conquista de su cuarto Mundial pero también como el comandante que la condenó con sus decisiones a su vergonzante eliminación en Sudáfrica, se marcha por la puerta de atras y tras haber protagonizado un cúmulo de despropósitos deportivos. El viejo zorro no ha sabido renovar el equipo y ha pretendido ganar con el peso de la camiseta y viviendo de las rentas. Nada más. Demasiado poco para el igualado nivel que vive el fútbol actual. La Italia del 2010 era casi la misma que la del 2006 pero con cuatro años más (un mundo en el fútbol) y muchísimo menos talento con las bajas de Del Pierto o Totti. Lippi no ha sabido o no ha tenido ‘fantasistas’ que convirtieran el rocoso fútbol transalpino en un canal de comunicación fluido con los cazagoles que Lippi convocó. No ha sido así. El grupo azurri fue monolítico, mecánico y previsible. Por si fuera poco, tampoco fue rocoso atrás. Que a Italia la hagan un gol de saque de banda es para verlo y no creerlo. Todo junto dibuja un escenario de enorme fracaso. Hoy la campeona del mundo está ya en casa. Igual que la subcampeona. Y hoy juega la campeona de Europa....










