Estoy cabreado con Gutiérrez, alías Guti. Un tipo que es capaz de hacer con un balón y sobre un terreno de juego lo que hizo el catorce del Real Madrid sobre el césped de Riazor el pasado sábado, debería haber firmado una carrera memorable, indiscutible, casi a la altura de los grandes mitos del fútbol. Evidentemente, no ha sido así. Guti ha sido prácticamente un internacional testimonial con España, nunca fue titular indiscutible en el Real Madrid y, ni siquiera, ha disputado minuto alguno de las finales de Champions que han ganado los blancos en la última década. Con Gutiérrez quedará siempre la sensación de que pudo ser mucho más de lo que realmente ha llegado a ser. Seguramente, a él no le importe demasiado. Es joven, está forrado, ha jugado en el Madrid y en los mejores estadios del mundo y tiene por delante toda la vida para disfrutar de lo ganado pero yo soy de los que piensan que, cuando se juega al fútbol, lo haces porque te gusta, porque eres un enamorado de este deporte, porque quieres levantar la Champions con tu equipo y ser protagonista; porque quieres jugar un Mundial, porque…Guti eligió otro camino y él sabrá las razones por lo que lo hizo. Muchos dicen que es un genio. Para mi, un genio desaprovechado, que dilapidó su talento. Un tacón para la historia, una carrera desaprovechada.
El otro día vi unas imágenes reveladoras en Cuatro: Guti se acercaba a hablar con Pellegrini. Con gesto compungido le señalaba la rodilla, lugar en el que supuestamente tenía alguna dolencia. Pellegrini le escuchaba con una mezcla de atención y hastío. Finalmente, el entrenador dice algo y Guti se retira del entrenamiento. En cuanto se da la vuelta y le da la espalda a Pellegrini, el jugador se ríe y saca la lengua a algún compañero en el típico gesto que viene a decir algo parecido de a “éste se la he colado pero bien”. La ‘jugada’ retrata el m0mento que vive Guti, tan genial futbolista como inconsistente y pasota; un jugador que cada vez se siente menos futbolista y más ex futbolistas. Guti venía a decir con su sonrisa de ‘timador’ algo parecido a “mi reino ya no es de este mundo“. El 14 lleva un par de meses desaparecido, con dolencias reales o ficticias pero sin una lesión clara que justifique su nula participación con el Real Madrid. El 4-0 de Alcorcón supuso una frontera que Guti no ha sido capaz de saltar. Lejos de motivarse, de picarse, de sentirse aún útil, Guti ha decidido vivir la vida. Una pena y una muestra de en qué estado está el fútbol. Guti gana cientos de millones y decide ni entrenar ni jugar. Y se lo consienten. No queda otro remedio pero es una pena que un jugador que ha posido serlo todo en el fútbol, casi a la altura de un ‘Zidane’ español no haya entendido ese mensaje.
Manuel Pellegrini no dio anoche pie con bola. El Real Madrid-Alcorcón seguro que se le aparecerá en sus peores pesadillas, un partido que puede marcar para mal su carrera deportiva. Lo cierto es que el chileno se equivocó completamente. Alineó un once incomprensible, plano, envejecido, con jugadores recién salidos de una lesión, de una sola velocidad y falto de calidad. Además, aderezó todo el ‘cocido’ cambiando a los futbolistas de posición y dejando fuera de la convocatoria a jugadores con gol para la remontada. Yo creo que el fútbol es más fácil de lo que muchas veces quieren hacer ver los entrenadores: si quieres remontar un 4-0 en contra, tienes que salir con lo mejor que tienes. Eso incluye a Casillas por el enigmático Dudeck. Pellegrini quitó a Lass del centro del campo y lo ‘condenó’ al lateral derecho; con ello cambió a Arbeloa de banda y dejó en el banco la velocidad de Marcelo. Desmontó por completo el centro del campo al desplazar a Lass y no citar a Xabi. Colocó allí a Gago (impresionante el declive de este fubolista) y a Diarrá, recién salido de una lesión de más de un año de duración). Ninguno roba balón alguno y lo que es peor, los que caen en sus pies los regalan o los revenden en forma de pelotazos. Para completar el desaguisado, desplazó a Higuaín a la banda para abrir hueco a Raúl arriba y al no citar a Benzemá, apostó por Van Nistelrooy, que lleva otro año sin jugar. Para colmo, con la eliminatoria ya perdida, quitó a Lass, que era el que mejor estaba, para sacar a Marcelo. Ahí se desató la bronca. La verdad es que Pellegrini lo tenía fácil: suples a Ramos con Arbeloa y a Xabi, si le quieres dar descanso, con Granero. No hacía falta hacer más cambios ni dar más descansos, sobre todo, teniendo en cuenta que no hay liga y que si Benzemá llega cansado es para jugar con Francia. A Pellegrini le dio un nefasto ataque de entrenador. Muchas veces, los aficionados ven mejor el fútbol que los profesionales. Ver para creer.
PD. EL TEMA GUTI amenaza con ser otro caso Riquelme. El problema para Pellegrini es que no está tan apoyado como lo estaba en el Villarreal. Coincido con Musa en que no se está diciendo la verdad en este tema. Si Guti faltó al respeto, el club debe decirlo y anunciar una sanción ejemplar. Lo demás es perjudicar clarísimamente al equipo. El Madrid no se puede permitir el lujo de tener a futbolistas en el limbo.
Hay futbolistas con un toque de ‘malditismo’ adherido a sus camisetas prácticamente desde que pusieron el pie en un terreno de juego. Quizás, el jefe de todos ellos sea Guti, o el ‘maestro Gutiérrez’, como le calificó Raúl en una ocasión tras un golazo del ya veterano canterano al Espanyol la temporada pasada. Guti es un futbolista formidable, con una enorme calidad en sus botas pero que, en cambio, no ha gozado de la continuidad ni el aprecio incondicional de sus entrenadores. Y han sido muchos en las casi quince temporadas que lleva defendiendo la camiseta del primer equipo del Real Madrid. A Guti se le espera siempre pero no siempre comparece, lo que provoca que sea amado y odiado a partes iguales. Las aficiones contrarias suelen tomarla con él, el Bernabéu le mira con lupa cada vez que toca el balón y se entrega con pasión o le machaca sin conmiseración dependiendo de si el maestro Gutiérrez tiene iluminada la mirilla y se inventa un pase de dibujante o pierde el balón y se queda mirando al tendido como si aquello que se cuece a su alrededor no fuera con él. Lo curioso es que a Guti nadie le ha dado la plena confianza pero tampoco nadie se la ha quitado del todo. Con su clase y con su calidad, es un futbolista que debería haber marcado una época en el Madrid y en la Selección pero con la ‘Roja‘ pasó de puntillas y en el Madrid marcó una época muy a su manera. Lo cierto es que este año Guti sobrevive una vez más a pesar de que le han fichado a Kaká, Granero y Xabi Alonso para el centro del campo. Ahí sigue Guti, jugando minutos, haciendo goles, dando pases….seguramente el genio esté picado. La clave es ¿cuánto le durará?