El Atlético de Madrid ya no es un grande
El sábado pasado estuve en las fiestas de Villaviciosa de Odón tomando unas cervezas con un grupo de amigos que tienen entre una de sus virtudes el ser forofos del Atlético de Madrid. La conversación irremediablemente viró durante buena parte de la noche sobre su equipo y sobre el partido que acababa de terminar en el Nou Camp con victoria por 5-2 del Barcelona. Ellos, sorprendentemente, se mostraban hasta contentos con el resultado. Confesaban que habían llegado a temer una goleada de escándalo y un 5-2 les parecía digno. Goleada ante el Barca que comienza a ser ya habitual (1-6 en el Calderón, 6-0 y 5-2, en las dos últimas visitas a Barcelona) y que se une al 0-0 ante el Apoel, la derrota por goleada en Málaga y el 1-1 ante el Racing amen de la sensación de catarsis social que vive el club y la constatación histórica de que el Atlético de Madrid ha perdido durante la última década todo por el camino menos masa social. El Atleti está a años luz de aquel grande que se hacía respetar en España y Europa mediado los setenta y en los primeros años ochenta. Mis amigos ‘indios’ seguían, ya de madrugada en Villaciosa, en el mundo de ficción que considera al Atleti un grande y mi argumento no era otro que el club seguíra en la cuesta abajo irremisiblemente hasta el momento de que todos los estamentos del club se mentalicen de que este equipo ya no esta entre los gigantes del fútbol español y actúe en consecuencia: buscando otro tipo de futbolistas, no pagando como un grande a jugadores de medio pelo y empezando la reconquista desde abajo, paso a paso y sin pretenderse medir de tu a tu con los que antaño eran sus rivales. Esa es la pócima para dejar de sufrir. Alguien tiene que decir la verdad en el Vicente Calderón por mucho que duela y ésta no es otra que de aquel glorioso Atleti de mitad de siglo pasado sólo queda el nombre y la afición. Dentro de poco, ya ni el estadio.










