Los aficionados al fútbol suelen tener una memoria más bien escasa, selectiva e interesada. Es un mal común a todas las aficiones. La del Sevilla, anoche tras la eliminación de su equipo ante el CSKA de Moscú en la ronda de octavos de final de la Champions League, dio una muestra fehaciente de ello. La grada del Pizjuan estalló en un ¡Jiménez veta ya¡ sangrante y reiterativo al finalizar el partido. Un grito que olvida varias cuestiones de máxima importancia: Jiménez es historia viva del club, el hombre que más veces ha vestido la camiseta de Nervión y, al mismo tiempo, como si esos méritos no valieran, el entrenador que tiene al equipo luchando por la tercera plaza en la Liga, ha llevado al equipo hasta la Champions League por segunda vez en su historia y lo ha clasificado para la final de la Copa del Rey. Unos números magníficos para una entidad que en sesenta años no ganó nada, no jugó final alguna, merodeó siempre por la mitad de la tabla en Primera División y conoció de sobra las profundidades de la Segunda. Pero claro, al aficionado sevillano se le han olvidado esos tiempos oscuros que forman el grueso de su historia. Ya sólo recuerdan los títulos de Juande Ramos, las dos UEFA, la Copa o las Supercopas ganadas en dos años mágicos. Jiménez tiene el mérito de haber mantenido las expectativas, de haberlo hecho siguiendo la línea de trabajo marcada en el club; aguantando el nivel tras la venta de muy buenos jugadores y soportando el paso de los años de puntales como Kanouté, Renato o Palop. El Sevilla de Jiménez es un gran equipo, competitivo y duro de batir, que puede ganar un título este año y que lucha por ser el campeón de la liga que forman todos los equipos de España que no son el Madrid y el Barcelona. Este Sevilla está en su límite histórico pero la gente grita ¡Jiménez vete ya¡. Corta memoria.
A Palop le llegó la gloria tarde. El meta valenciano supo aguantar y vivir a la sombra de Cañizares en el Valencia durante muchísimas temporadas. Su carrera parecía abocada a vivir siempre en un segundo plano, jugando partidos ‘de la basura’; entrenando y poco más. Ni siquiera una cesión en Villarreal, en la que demostró su valía como titular firmando grandísimos partidos, le valió para mejorar su estatus en Mestalla. Cuando retornó ‘a casa’ volvió a ‘chupar’ banquillo de manera constante. Palop aguantó. Aguantó y espero su oportunidad. Ésta le llego de la mano de ese descubridor de talento en estado puro que es Monchi. El director deportivo del Sevilla vio en este arquero de maneras clásicas al sostén necesario para cimentar con argamasa su proyecto en Nervión. En el Pizjuan se le ha hecho justicia. A Palop nadie le ha regalado absolutamente nada. Ha crecido paso a paso, siempre fiel a su estilo y a su forma de entender el fútbol. Forma parte ya del imaginario colectivo del sevillismo. En sus vitrinas se guardan ya dos Copa de la UEFA, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España. Es ya una leyenda de la historia del Sevilla. Ahora jugará una final de Copa más. Para un club que estuvo sesenta años sin ganar nada, es importantísimo. En buena parte se lo debe a Palop. Por si fuera poco, en la Eurocopa que España ganó y en la que fue como tercer portero, Palop demostró tener memoria y venerar a los mitos del fútbol: su camiseta de Arconada en la entrega de trofeos era un guiño al pasado que Adidas convirtió en la línea de ropa con la que La Roja aspira a ganar el Mundial. Palop, un grande del fútbol.
El Atlético de Madrid está obligado a dar hoy lo mejor de sí mismo, si es que le queda aún de donde sacar. Se lo debe a sus aficionados y a sí mismo, como club, como entidad, como equipo que un día fue grande. No hace tanto de ello. Esta mañana me ha llamado un amigo de los tiempos del colegio, Fernando, al que cariñosamente apodábamos el ‘negro’. Es ‘indio’ de toda la vida, de los que en cuarto de EGB ya iba al Calderón porque era socio en una época en la que ningún niño éramos socios de un equipo. Ha seguido al Atleti por todos los lados. En Segunda, en la Champions, en UEFA, en Copa…Hoy me ha dicho que no sabe si va a ver el partido de Copa del Rey, que está desencantado, que lo que está sucediendo este año en el equipo no lo ha visto nunca. Supongo, que como la cabra tira al monte, al final lo verá. Y como él miles de hinchas del atlético a los que su equipo les debe no una, sino cientos. El Atleti lleva desde el famoso año del doblete haciendo poco menos que el ridículo. Desde entonces hasta ahora, ha pasado dos años en el Infierno, catorce años sin jugar la Champions, más de una década sin aparecer por Europa y once temporadas ya sin conseguir la victoria que más desean sus seguidores: poner al Madrid de rodillas. Por si eso fuera poco, ‘el negro’ y muchos más han visto hacer al Barca un set en el Calderón y vivido partidos infames año tras año. Por eso el Atleti les debe esta Copa del Rey. Una Copa donde no hay excusa posible. No están el Madrid, ni el Barcelona ni el Valencia y el equipo ha tenido un camino sencillo eliminando al Marbella, el Recreativo y Celta. La Copa significa volver a ganar un título; significa volver a sonreír, signifca asegurarse Europa; significa regresar a Neptuno, significa acabar con años y años de sequía…por eso el Atleti se lo debe hoy al Negro aunque estoy seguro de que, hagan lo que hagan hoy, volverá a estar este domingo en las gradas del Calderón, junto a otros miles de hinchas defraudados hasta decir basta pero locos por el Atléti.
Cayó el Barcelona. Es noticia de alcance Mundial. Los hombres de Guardiola cayeron eliminados en una competición después de haberlo ganado todo; de haber convertido el fútbol mundial en su corralito particular. Han levantado las copas de campeones de Liga, Copa del Rey, Copa de Europa, Supercopa de España, de Europa y Mundial de Clubes de forma consecutiva. Nadie lo había logrado antes, posiblemente pasen muchos años antes de que alguien pueda volverlo a hacer. Por eso, la eliminación de ayer es noticia de alcance mundial. El mejor equipo del planeta alcanzó dimensiones terrenales. Le bajo de la nube el equipo que más ha crecido en la última década. No era un cualquiera. Al Sevilla le cabe tal honor. Y lo hicieron sin la baja de Luis Fabiano, Kanouté, Zokora, Sergio Sánchez…cierto que al Barca también le faltaban Keita y Touré pero el fondo del armario del mejor equipo en décadas no es el mismo que el del Sevilla. La eliminación de ayer noche abre otra era en el fútbol. Es posible que el Barca no se vaya de vacío este año. Es firme candidato para ganar Liga y Champions pero el mundo del fútbol ya tiene el próximo límite para superar: seis títulos de forma consecutiva. Esa es la frontera. Altísima e inalcanzable pero la cuenta del Barca se quedó ahí, en seis.
Manuel Pellegrini no dio anoche pie con bola. El Real Madrid-Alcorcón seguro que se le aparecerá en sus peores pesadillas, un partido que puede marcar para mal su carrera deportiva. Lo cierto es que el chileno se equivocó completamente. Alineó un once incomprensible, plano, envejecido, con jugadores recién salidos de una lesión, de una sola velocidad y falto de calidad. Además, aderezó todo el ‘cocido’ cambiando a los futbolistas de posición y dejando fuera de la convocatoria a jugadores con gol para la remontada. Yo creo que el fútbol es más fácil de lo que muchas veces quieren hacer ver los entrenadores: si quieres remontar un 4-0 en contra, tienes que salir con lo mejor que tienes. Eso incluye a Casillas por el enigmático Dudeck. Pellegrini quitó a Lass del centro del campo y lo ‘condenó’ al lateral derecho; con ello cambió a Arbeloa de banda y dejó en el banco la velocidad de Marcelo. Desmontó por completo el centro del campo al desplazar a Lass y no citar a Xabi. Colocó allí a Gago (impresionante el declive de este fubolista) y a Diarrá, recién salido de una lesión de más de un año de duración). Ninguno roba balón alguno y lo que es peor, los que caen en sus pies los regalan o los revenden en forma de pelotazos. Para completar el desaguisado, desplazó a Higuaín a la banda para abrir hueco a Raúl arriba y al no citar a Benzemá, apostó por Van Nistelrooy, que lleva otro año sin jugar. Para colmo, con la eliminatoria ya perdida, quitó a Lass, que era el que mejor estaba, para sacar a Marcelo. Ahí se desató la bronca. La verdad es que Pellegrini lo tenía fácil: suples a Ramos con Arbeloa y a Xabi, si le quieres dar descanso, con Granero. No hacía falta hacer más cambios ni dar más descansos, sobre todo, teniendo en cuenta que no hay liga y que si Benzemá llega cansado es para jugar con Francia. A Pellegrini le dio un nefasto ataque de entrenador. Muchas veces, los aficionados ven mejor el fútbol que los profesionales. Ver para creer.
PD. EL TEMA GUTI amenaza con ser otro caso Riquelme. El problema para Pellegrini es que no está tan apoyado como lo estaba en el Villarreal. Coincido con Musa en que no se está diciendo la verdad en este tema. Si Guti faltó al respeto, el club debe decirlo y anunciar una sanción ejemplar. Lo demás es perjudicar clarísimamente al equipo. El Madrid no se puede permitir el lujo de tener a futbolistas en el limbo.

Tengo 37 años y nunca vi nada igual. El Real Madrid avergonzó a sus millones de seguidores, a sus casi 100.000 socios, en una noche infausta y en la que no caben calificativos. El Alcorcón, un equipo de Segunda B que se ha pasado la mayor parte de su historia entre Tercera División y la Preferente madrileña jugando contra equipos como el Piqueñas, el Campamento, el CD Aluche o el Puerta Bonita cuando los del barrio de Oporto estaban en horas bajas, le metió cuatro como pudo haberle metido seis o siete. Los que hubiera querido. Algo parecido a si Benín decide invadir Estados Unidos y, encima conquista la Casa Blanca en 24 horas y sin bajas. Yo he jugado contra el Alcorcón cuando el Municipal de Santo Domingo era un campo de tierra. Ese mismo estadio en el que ayer, hierba mediante, el Real Madrid fue barrido por un grupo de chavales, de currantes con vocación de futbolistas.
Pellegrini y Valdano hablan de vergüenza y piden disculpas con la cara descompuesta. No es para menos pero no es suficiente. Hoy Alcorcón, Aluche, la zona sur, Madrid, España, Europa y el mundo entero se ríen del Real Madrid. Es posible que el Real Madrid remonte en el Bernabéu. Tiene capacidad para ello pero lo vivido anoche no es un accidene. Una bicicleta no puede matar a un elefante. Es el síntoma de una enfermedad de consecuencias gravísimas y que atenaza al Madrid desde que conquistara la Copa de Europa de Glasgow. La Galaxia no sienta bien en La Castellana. El problema del Madrid va mucho más allá de Pellegrini, superado por la magnitud de los acontecimientos. Es un problema de pérdida de valores, de futbolistas que se creen dioses, de héroes de barro incapaces de reconocerse portando una camiseta que guarda las esencias de nueve copas de Europa y toda una historia de casta y orgullo detrás.
Estos jugadores, los de ayer en Alcorcón, pero también los del año pasado en Irún y los que son incapaces de ganar una eliminatoria de Champions o de Copa desde hace cinco años son indignos de portar un escudo que les viene muy muy grande. Todos ellos han crecido bajo la cultura de la publicidad, del valor mediático, del oro y el oropel. Miran con indiferencia de ricos el último modelo de coche de lujo que les regalan e ignoran que su caché y su honor se labra en campos y noches como la de ayer. Despreciar al Alcorcón es despreciar a los miles de hinchas que viven la vida como la viven los jugadores del Miunicipal de Santo Domingo. Despreciarlo y que te humillen es, encima, reirte de ellos. Pellegrini y Valdano piden disculpas. Los jugadores deberían hacerlo también hoy y si les queda algo de vergüenza, asistir a unas charlas de ‘reconducción’ para que les enseñen que jugar en el Real Madrid significa mucho más que ponerse una camiseta blanca.
PD. En estos cinco años de caida libre del Real Madrid (las dos ligas tuvieron sabor amargo), han pasado por el club varios presidentes, varios entrenadores, varios directores deportivos y una legión de jugadores. Sólo permanecen en este tiempo Iker Casillas, Guti y Raúl.
Guti no es protagonista y no creo que Casillas incida en el mal juego colectivo. Mi pregunta es ¿y si el Madrid prueba a jugar sin el siete?
Sólo por probar…
Ayer por la noche, al filo de las once y media, nada más marcar Xavi el cuarto gol del Barcelona en la final de Copa, empezó a sonar mi móvil. Era Rakel, mi novia, me enviaba un mensaje desde Torremolinos, donde vive. El texto del mensaje era simple: “oe, oe, oeeeee, oe, oe…”. Viene esto a colación porque el sms de Rakel, barcelonista confesa, es el símbolo de la alegría que vive el barcelonismo, instalados en la euforía continua y con las tiendas de campaña casi en campamento permanente en Canaletas. El barcelonismo vive el mejor momento de su historia. Nunca antes se había visto en una situación parecida. Campeones de Copa, virtuales campeones de Liga; con la final de la Copa de Europa a dos semanas vista y con el recuerdo aún a flor de piel del histórico 2-6 del Santiago Bernabéu y el tanto de Iniesta sobre la bocina en Stanford Bridge. La vida se vive y se siente hoy en azulgrana, para desgracia del eterno rival blanco. Ningún equipo español se ha visto antes en una tesitura semejante. Por eso, pase lo que pase, ya la temporada 2008/09 es la mejor de la historia del club. Mérito de Guardiola, del modelo de trabajo instaurado en el Barcelona desde hace años y que ha permitido la generación de futbolistas actual (Xavi, Iniesta, Bojan, Puyol, Messi, Valdés, Busquets, Pedrito…) y el compromiso de unos jugadores que el año pasado vieron las orejas al lobo y han sabido rectificar. Por eso, el mensaje nocturno de Rakel tiene tanto significado. Es el resumen de un estado de opinión, de un sentimiento. Y ya sabemos que la vida es, simplemente eso, sentimiento.
No soy aficionado del Athletic ni tampoco del Sevilla pero, por muchos motivos, estoy encantado con el partido de esta noche en San Mamés. Athletic y Sevilla se citan con la historia a partir de las ocho de la noche, en duelo titánico, con La Catedral a reventar y en noche lluviosa. Tal como cuentan las crónicas que eran los partidos hace medio siglo, justamente cuando el Athletic cimentaba su leyenda de Rey de Copas. Me gusta el partido porque eleva a la Copa a la categoría que se merece; me gusta el partido porque sobre el céspde de San Mamés habrá dos equipos que se dejarán el alma por estar en la final de Valencia; me gusta el partido porque lo protagoniza el histórico y romántico Athletic y el renacido, poderoso y no menos histórico Sevilla; me gusta el partido porque dos ciudades enteras están hoy pendientes de la televisión y me gusta el partido porque reivindica el fútbol mucho más allá de Real Madrid y Barcelona. Bilbao está engalanada y se respira ambiente de noche grande, de noche de otros tiempos. Quizás sea un romántico del fútbol pero de lo que estoy seguro es que este deporte me gusta por noches como ésta. Más allá de que mi equipo no juegue. Que gane el mejor.