España, peor con Vicente Del Bosque
España ha bajado su extraordinario nivel de juego en las últimas semanas. Cierto es que teníamos un listón tan alto que cualquier bajón nos asusta y, quizás, no sea para tanto pero no cabe duda de que ‘la roja’ no ha mantenido su línea de juego. A mi entender, durante la Copa Confederaciones al equipo se le han visto grietas y algunas lagunas preocupantes. La gran cita no es esta Confederaciones sino el Mundial, donde no habrá espacio alguno para errores. El principal problema que he visto a España es su escasa variedad de recursos. No tiene un plan B al toque-toque que ha encumbrado a nuestra selección. Sin Iniesta, con Silva mermado y Xavi tapado, ‘la roja’ ha sido un equipo previsible y falto de alternativas. En ese sentido, Busquets está a años luz de Senna aún y la opción Riera en la banda es buena pero deja al descubierto las carencias que tiene el equipo en la banda derecha. La defensa tampoco ha sido esa zaga rocosa del Europeo. Ramos está estancado en la derecha; no hay recambio de garantías para un Capdevila que tampoco es un grandísimo lateral izquierdo y Piqué y Albiol son jóvenes y con gran futuro pero demuestran una gran vulnerabilidad en los balones cruzados por alto y en las jugadas a balón parado. La defensa concede muchas oportunidades ; el centro del campo no ha tejido como antes y Torres y Villa, a pesar de su indudable capacidad goleadora, han hecho mucho la guerra por su cuenta. Es difícil encender las señales de alerta cuando el equipo ha perdido un partido de 37, algo memorable, pero lo cierto es que el equipo no está al nivel de hace unos meses y el próximo reto es el mayor de la historia de España: el Mundial. Para ganarlo habrá que jugar, esta vez sí, al ciento por ciento, sin errores defensivos; apostando por nuestro estilo de toque y asociación pero teniendo alternativas por si nos cogen el truco y con unos delanteros que mezclen bien.










