Brasil vende su alma al diablo
Brasil ha vendido su alma al diablo. Posiblemente ganará la Copa Confederaciones, se clasificará con facilidad para el Mundial 2010 y, con un poco de suerte, levantará su sexto Mundial dentro de doce meses pero esta canarinha dirigida por Dunga y liderada por Kaká en nada se parece a la Brasil que, a lo largo de los últimos sesenta años, ha contribuido a que el fútbol sea el deporte más popular del mundo. Ela pacto de Dung con el rey del averno consiste en títulos y triunfos a cambio de convertir a Brasil en un equipo rácano, sin estilo, sin alegría, sin baile, sin samba, sin ilusión. Un equipo que se identifica con el catenaccio y con el sudor industrial que siempre ha caracterizado a los equipos germanos. Brasil ganará pero no convencerá y a Dunga se le olvida que la canarinha es grande y es admirada porque fue capaz de ganar Mundiales haciendo un fútbol de ensueño. Ahora se quieren parecer a italianos o alemanes, otros que suelen ganar más o menos cuando quieres, pero, claro, en el adn de germanos y trasalpinos está esa forma de concebir al fútbol. El refranero dice que honra merece el que a los suyos se parece y esta Brasil de Dunga se parece a cualquiera que entienda el fútbol como un trabajo riguroso de oficinista y no como lo entendieron o vieron Pelé, Eder, Zico, Toninho Cerezo, Garrincha, Sócrates, Carlos Alberto, Didi, Leonidas...y tantos y tantos jugadores brasileños. ¿Qué pensarán todos ellos de Dunga?











