El autobús del Barça
Llevo dos días escuchando la ’sorprendente’ noticia de que el Barcelona viaja en autobús hacia Milán para disputar la ida de las semifinales de la Champions League en San Siro ante el Inter de Milán. No hay duda de que, acostumbrados a viajar en avión y charters privados, el viaje en autocar es, a todos luces, un engorro pero de eso a convertirlo en una hazaña mediática media un abismo. Cierto es que nadie del Barca dice ni mu y que en este caso la culpa íntegramente es nuestra, de los medios de comunicación. Con nuestras informaciones convertimos a unos tíos de carne y hueso en héroes de forma continua, una tendencia que raya el ridículo más espantoso cuando esa categoría prácticamente se otorga por cogerte un autobús de lujo y hacerte un viaje que no llega a los 1.000 kilómetros, algo que hacen todos los niños del antiguo Octavo de EGB con el viaje de fin de curso o todo aquel que se coge el coche al salir de trabajar y se va a la playa de Málaga o de La Coruña a pasar el fin de semana y vives en el centro de la península. Los periodistas llevamos varios días hablando del viajecito en autobús, persiguiendo el autocar con el escudo del Barca por las carreteras del sur de Francia y ensalzando un hecho que todos los fines de semana hacen los equipos de Segunda B y muchos de Segunda para jugar sus partidos. A mi, esta forma de cubrir la información de los clubes grandes me empieza a producir un poco de vergüenza ajena. Seguro que a algunos jugadores del Barcelona, también.










