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Atlético de Madrid, de mal en peor

El Atletico de Madrid sigue haciendo las cosas a su manera, es decir, regular tirando a mal. Fuera de la Champions League, con el fantasma de la Segunda División cerniéndose sobre el Vicente Calderón; dando una imagen nefasta y con la caja vacía, la única solución que han visto factible en los despachos rojiblancos para intentar salvar los muebles y evitar, al menos, que el equipo esté peleando por eludir el descenso hasta la última jornada, ha sido la de descapitalizar la plantilla aún más con la venta de Sinama al Sporting Club de Portugal y la más que factible cesión de Maxi al Boca con el objetivo de disponer de cerca de 9 millones de euros para reforzar la plantilla, fundamentalmente, en el centro del campo y la defensa. La jugada, por el momento, está a medias. El Atleti tiene el dinero pero pierde a dos recambios de garantías para el Kun y Forlán. Recupera al cedido Pacheco como tercer delantero al tiempo que escuadriña el mercado para intentar reforzarse ‘in extremis’. Dado el historial de fichajes de invierno de los rojiblancos (Richard Núñez,etc,etc) lo más probable es que se gaste lo ingresado en medianías que no mejoren lo presente. El panorama que tiene por delante me huele a desolador. Sin dinero, sin Sinama y Maxi y con el equipo igual de descompensado y venido a menos. Hoy por hoy, la plantilla es más corta y descompensada que hace una semana. Esa es la realidad. Lo que venga la semana que viene, está por ver.

Real Madrid y Atlético de Madrid, urgencias de Champions League

Real Madrid y Atlético de Madrid juegan hoy sus partidos de Champions League ante el Milán y el Chelsea con la mochila, aunque por motivos deiferentes, repleta de urgencias. El partido del Vicente Calderón es, sencillamente, a vida o muerte. Si el Atleti pierde, dice adiós a una competición por la que sudó tinta para poder clasificarse. Su opción, por triste que parezca, sería la de pelear con el Apoel de Nicosia por la tercera plaza que da derecho a seguir jugando en Europa a través de la Europa League, antigua Copa de la UEFA. El partido, además, se presenta desnivelado: el Atlético está en descenso y el Chelsea es el líder de la reputada Premier. Si todo fuera como parece, los ingleses pasarían esta noche por encima de un Atleti que parece haber subido un punto desde que Quque Sánchez Flores se hizo con las riendas. Por su parte, en San Siro juegan los dos clubes más laureados de Europa. El Madrid no ha ganado nunca al Milán a domicilio en partido oficial. Los blancos no se juegan tanto como el Atleti pero sus urgencias, a su manera, son las mismas que las de su eterno rival. Perder en Milán complicaría el pase a la siguiente ronda en un año en el que el Madrid quiere jugar la final de la Champions y ganar su Décima Copa de Europa en el Bernabéu. Una derrota supondría una nueva espina en el ya de por sí espinado camino de Pellegrini. Una derrota clara, una nueva catarsis tras el alcorconazo y, posiblemente, la destitución del chileno. Todo ello a cuatro días vista de un nuevo derbi en el que uno y otro se volverán a jugar todo y con la palabra crisis encima de la mesa y amenazando ruina deportiva y económica.

El Frente Atlético impone su ley

Los jugadores del Atlético de Madrid recibieron ayer domingo la visita de algunos integrantes del Frente Atlético, peña radical en la que hay de todo pero entre ese ‘hay de todo’ también se ‘camuflan’ ultras de viejo cuño, hooligans, violentos y personajes que poco o nada ayudan a la imagen de un club muy tocado en lo deportivo y social. Los ultras del Frente tuvieron acceso franco a la zona de jugadores y allí se reunieron con los capitanes del equipo, algo absolutamente incomprensible. Dicen que los hinchas, simplemente, pidieron compromiso y que los capitanes replicaron pidiendo apoyo desde la grada. Supongo que, tras la visita de los radicales, cualquier seguidor del Atlético se puede personar en la puerta del Vicente Calderón y pedir que le dejen entrar para intercambiar opiniones con los capitanes, con el Kun o con el mismísimo Gil Marín. Como tengo algunos buenos amigos entre los seguidores rojiblancos espero que lo hagan, y que el jefe de seguridad les abra las puertas con la misma presteza que a los radicales. La ‘visita’ enturbia un club y deja en muy mal lugar a la entidad y a los jugadores que se reunieron con ellos. ¿Por qué se da trato preferente a los ultras? Es algo que debería explicar Gil Marín o Cerezo. Me parece patético que a estas alturas, en 2009, los hinchas más fieros se arroguen la salvaguarda de las esencias de un club y que, desde la propia entidad, así lo reconozcan tácitamente. Dime con quién te juntas y te diré quién eres. Suspenso absoluto para el Atlético de Madrid.

Abel Resino, destituido

Tal como se esperaba desde que Cerezo le reforzara y confirmara asegurando que Abel Resino iba a ser el entrenador del Atlético de Madrid para toda la temporada, el técnico ha sido destituido esta mañana. Parece ser que la temporada de Enrique Cerezo termina en octubre…o casi, porque el panorama que tiene por delante el nuevo entrenador (casi con toda seguridad Quique Sánchez Flores aunque se contacto con Luís Aragonés) es de órdago. El equipo está destruido mentalmente, es poco o nada competitivo, está prácticamente eliminado de la Champions League y a un mundo de la lucha por los puestos Champions de la Liga. Por si eso fuera poco, la afición está en contra y hay cisma social. Abel ha hecho lo que ha podido, que ha sido más bien poco. No tuvo los refuerzos que pidió y no le quitaron de encima a jugadores como Maxi con los que no contaba. Atado a Agüero y Forlán, el mal inicio de temporada de los dos sudamericanos le ha condenado sin remisión. Sus números eran lamentables pero, ¿alguién podría haberlos mejorado con lo que se está cociendo en el Vicente Calderón?

Atlético de Madrid, ruina total

El Atlético de Madrid es una ruina. Se mantiene en estado cochambroso y con las constantes vitales apuntando directamente hacia la Segunda División. La dinámica del equipo es desastrosa, fuera de toda lógica para un equipo de su presupuesto y con futbolistas en su nómina de la talla del ‘Kun’, Diego Forlán o Sergio Asenjo, un portero que ha costado 1.000 millones de las antiguas pesetas y que es una de las promesas con más futuro del fútbol español. Los miedos del descenso aún no se han apagado aunque haya pasado una década desde su paso por el infierno cuando el equipo muestra maneras y tendencias parecidas a las de aquel desastre. En aquella plantilla estaban Kiko, Valerón, Molina, Hasselbaink, Capdevila…nombres de primer nivel. Como ahora. Aquel año hubo lío y tensión social. Como ahora. En aquel año pasó se veía desde el principio que el equipo había entrado en una dinámica muy negativa. Como ahora. En aquella temporada, los futbolistas de más nombres caminaban cabizbajos por el campo, sin motivación y lamentando su suerte. Como ahora. Aquella temporada, pasó lo impensable. Exactamente como puede suceder este año.

La soledad de Diego Forlán, Bota de Oro

Diego Forlán recibió ayer en el madrileño Hotel Intercontinental, en un entrañable acto organizado por la revista Don Balón, la Bota de Oro que le acredita como el mejor goleador de Europa la temporada pasada, donde marcó 32 goles que sirvieron para llevar al Atlético de Madrid hasta la Champions LeagueForlán recibió su segunda Bota de Oro, la primera la ganó goleando por el Villarreal, arropado por su familia, jugadores de las categorías inferiores y, que yo pudiera ver, Lázaro Albarracín, Garcia Pitarch y Amorrortu. Nadie más. Ni Abel Resino ni ninguno de sus compañeros del primer equipo. Una ausencia clamorosa que llamó la atención. Josep Prats, director de Don Balón, recalcó en el acto que Forlán ganó la Bota “con la ayuda de sus compañeros” y el uruguayo también reconoció la contribución de todo el plantel en su premio particular. Pero allí no estaba ni su entrenador ni su socio en el ataque, el Kun, ni siquiera el capitán del equipo, Antonio López, para arropar al pichichi y recoger los agradecimientos colectivos. Seguramente, la plantilla del Atlético pensaría que,tras la derrota en Oporto, y la crisis que vive el equipo, su presencia restaría protagonismo a Forlán. Seguramente pensarían eso pero, en mi opinión, hay cosas más importantes y una de ellas era el acompañar a su compañero, el mismo que tantos partidos les hace ganar, en un momento tan especial para él.

El Atlético de Madrid ya no es un grande

El sábado pasado estuve en las fiestas de Villaviciosa de Odón tomando unas cervezas con un grupo de amigos que tienen entre una de sus virtudes el ser forofos del Atlético de Madrid. La conversación irremediablemente viró durante buena parte de la noche sobre su equipo y sobre el partido que acababa de terminar en el Nou Camp con victoria por 5-2 del Barcelona. Ellos, sorprendentemente, se mostraban hasta contentos con el resultado. Confesaban que habían llegado a temer una goleada de escándalo y un 5-2 les parecía digno. Goleada ante el Barca que comienza a ser ya habitual (1-6 en el Calderón, 6-0 y 5-2, en las dos últimas visitas a Barcelona) y que se une al 0-0 ante el Apoel, la derrota por goleada en Málaga y el 1-1 ante el Racing amen de la sensación de catarsis social que vive el club y la constatación histórica de que el Atlético de Madrid ha perdido durante la última década todo por el camino menos masa social. El Atleti está a años luz de aquel grande que se hacía respetar en España y Europa mediado los setenta y en los primeros años ochenta. Mis amigos ‘indios’ seguían, ya de madrugada en Villaciosa, en el mundo de ficción que considera al Atleti un grande y mi argumento no era otro que el club seguíra en la cuesta abajo irremisiblemente hasta el momento de que todos los estamentos del club se mentalicen de que este equipo ya no esta entre los gigantes del fútbol español y actúe en consecuencia: buscando otro tipo de futbolistas, no pagando como un grande a jugadores de medio pelo y empezando la reconquista desde abajo, paso a paso y sin pretenderse medir de tu a tu con los que antaño eran sus rivales. Esa es la pócima para dejar de sufrir. Alguien tiene que decir la verdad en el Vicente Calderón por mucho que duela y ésta no es otra que de aquel glorioso Atleti de mitad de siglo pasado sólo queda el nombre y la afición. Dentro de poco, ya ni el estadio.

La afición del Atlético prepara una rebelión

Leo hoy en el Marca que Arteche, antiguo central rojiblanco de la década de los ochenta, reivindica que las protestas de la afición contra la familia Gil, propietaria del club, debieron producirse hace dos décadas, cuando Jesús Gil se hizo con las riendas del club como presidente elegido por los socios y terminó haciéndose dueño del mismo tras un proceso más que oscuro, negro e irregular. No le falta razón a Arteche pero eso no quita que muchos aficionados del Manzanares vean ahora la situación como insostenible, y eso que el equipo disputa la Champions y ha ido escalando peso dentro de la Primera División desde el lamentable descenso y las dos temporadas pasadas en el infierno. Lo que es indudable es que el Atlético de Madrid actual está a años luz de aquel otro Atleti de los años sesenta y setenta que se mantenía parejo en el palmarés con el Barcelona y se permitía el lujo de disputarle los títulos al Real Madrid. Aquellos tiempos ya pasaron y la realidad del club es muy distinta. La que no ha cambiado es su afición. El hincha del Atleti sigue siendo ambicioso y se resiste a compararse con el Espanyol, el Depor o el Racing. Su ideario sigue fijo en el Madrid y el Barcelona y eso, con la gestión de los Gil, se aleja cada día más. La hinchada rojiblanca prepara una rebelión en toda regla. Hay muchos seguidores que llevan años trabajando en silencio desde una oposición firme a los Gil. Ahora, esa minoría silenciosa, se ve reforzada. Hay tambores de guerra pero lo malo para los hinchas es que el club ya no es suyo. Es de la familia Gil. Quiza tenga razón Arteche. La rebelión debió ser hace veinte años.

La triste realidad del Atlético de Madrid

Admito que la carta abierta a la afición del Atlético de Madrid enviada a los medios de comunicación por Miguel Ángel Gil Marín me ha dejado estupefacto por lo que tiene de intento de justificar lo injustificable y de señalar con el dedo a rivales y aficionados en contra de su gestión. Miguel Ángel Gil Marín ha metido, a mi juicio, la pata profundamente y, o mucho me equivoco, la afición del Calderón se lo va a hacer pagar con creces este fin de semana. Gil Marín habla de un fútbol idílico que quizá alguna vez existió y carga contra un modelo actual que él y su padre, Jesús Gil, colaboraron a construir. Si el fútbol es hoy en día una sociedad anónima es, entre otras cosas, por gestiones como la realizada por su familia al frente del Atlético. Carga contra Real Madrid y Barcelona por la capacidad que tienen para gastar dinero sin medio a endeudarse y poder fichar cracks mundiales. Capacidad que supuestamente el Atlético no tiene por ser una sociedad anónima y estar sujeto a otras normas. Lo que Gil Marín calla es que su Atleti, durante su gestión, se ha gastado más de 400 millones de euros en fichajes. Un dineral que hubiera dado para fichar a Cristiano Ronaldo, Kaká, Ibrahimovic y Zidane y que sin embargo ha permitio vestir con la camiseta rojiblanca a Nikolaidis, Richard Núñez, Cleber Santana, Diego Costa, Salva…Lo que tampoco dice Gil Marín es que Sevilla, Villarreal y Valencia, por citar unos clubes, sí son sociedades anónimas y por tanto están sujetos a las mismas normas que el Atlético y en los últimos tiempos han ganado Ligas, Copas, UEFAS y visitado la Champions habitualmente y lo que no dice Gil Marín tampoco es que cuando su familia llegó al Atlético, éste era el tercer equipo de España, aspiraba por derecho a ser campeón de Liga, jugaba y ganaba Copas del Rey, disputaba finales de la Recopa...y ¿ahora? ha estado en Segunda, ya no es el tercer equipo de España, no es aspirante prácticamente a nada, ha perdido el espíritu ganador y hace once años que no gana el Real Madrid. Su carta abierta ejerciendo la libertad de expresión es legítima e interesante pero también interesada e incierta.

Carta Abierta de Miguel Ángel Gil Marín

Público íntegramente la carta abierta que Gil Marín envío ayer al diario As. Mañana prometo comentarla. No tiene desperdicio.

1. Sobre la situación del fútbol.

El fútbol ha perdido sus valores fundamentales. Ya no es deporte, ocio y entretenimiento para compartir con amigos y familia. Ahora es un espectáculo cargado de intereses. Se ha convertido en una especie de juicio popular llevado a cabo en la plaza pública, en la que los medios de comunicación agitan a las gentes y éstas, cargadas de problemas e insatisfacciones, se desahogan en la plaza lanzando piedras a quienes señalan los agitadores. Los clubes de fútbol generan una cantidad de información insuficiente para lo que demanda el gran número de medios de comunicación existentes, enfangados en una competencia atroz. No es justo que los clubes tengan que ser víctimas de esa guerra sucia en la que todo vale. Esa guerra, provocada por la necesidad de vender para equilibrar una cuenta de resultados, hace que los que la dirimen se olviden que las Sociedades Anónimas Deportivas tienen que equilibrar la suya. Pero esto es secundario.

2. Sobre las Sociedades Anónimas.

La Ley de Sociedades Anónimas Deportivas nació con defectos. Defectos que se han ido acentuando con el paso del tiempo. El legislador debe procurar que todos aquellos que estén bajo su paraguas legal reciban un trato similar. Y en 1992 el legislador no lo hizo, hizo a los clubes desiguales. En 1992, 38 clubes de 42 se transformaron en Sociedades Anónimas Deportivas y son sólo esos 38 los que están obligados a cumplir con la Ley de SAD. El Gobierno quiso quitarse el problema de la deuda que generaba el fútbol, pero creó una ley injusta porque no obligó a todos a cumplir con la misma Ley. La situación de los dos clubes grandes de España es un permanente círculo vicioso/virtuoso: el no tener límite de endeudamiento permite contratar a los mejores jugadores esto facilita la consecución de títulos favorece la atención de los medios de comunicación atrae a los aficionados permite captar acuerdos con patrocinadores y operadores audivisuales se agigantan las diferencias.

Así no cabe la sana y libre competencia entre clubes, ya que es una competición con distintas legislaciones. Esta desigualdad crea malestar entre los aficionados, que ni conocen ni quieren conocer las limitaciones de unos y los privilegios de otros. Se enfurecen por impotencia, porque no aceptan la desigualdad. Esa sensación, aderezada con la exigencia que transmiten los medios de comunicación, lleva a reivindicaciones casi imposibles, lo que produce un permanente estado de insatisfacción. Es fundamental que cada SAD, como cada persona, como cada empresa, conozca su realidad y sus limitaciones, y fije sus objetivos en función de éstos. El desconocerlos nos impide conocer la realidad y nos hace vivir en la frustración y desilusión.

3. Sobre la situación del Atlético.

El Atlético de Madrid como Sociedad Anónima Deportiva vive en un escenario complejo. Es un club grande, con una gran historia y con una magnífica afición, leal, apasionada y exigente. Pero a la que le cuesta aceptar la desigualdad originada por las limitaciones propias y los privilegios de otros. Convivir en la misma ciudad con otro equipo, que bajo el pretexto de no ser una SAD es apoyado, financiado y protegido por todas las instituciones y medios de comunicación, es realmente difícil. El club Atlético de Madrid, en los últimos cuatro años (desde que concluyó el proceso judicial), no ha dejado de crecer de forma sostenida en todos los aspectos: a) socialmente, con más de 48.000 abonados, 22.000 accionistas, 700 peñas activas repartidas por todo el territorio español y fuera de él, 100.000 aficionados vinculados directamente a través del carnet de socio o tarjetas de pago y cerca de dos millones de simpatizantes; b) patrimonialmente, con activos en suelos y edificaciones (Ciudad Deportiva y estadio) por un valor aproximado de 400 millones de euros; c) deportivamente, con un primer equipo consolidado entre los mejores de España y con participación en la Liga de Campeones de forma regular, con un fútbol base, cuyos jugadores, mucho de ellos internacionales en las distintas categorías, garantizan el futuro deportivo del primer equipo y la presencia mayoritaria en éste de jugadores canteranos. d) comercialmente, con acuerdos tanto audiovisuales como de patrocinio deportivo, así como publicitarios, que garantizan durante los próximos cinco años unos ingresos que permitirán competir a nivel deportivo a un alto nivel.

4. A modo de ruego.

Creo fundamental que entre TODOS luchemos, además de por conseguir los objetivos individuales de cada uno, porque el FÚTBOL recupere los VALORES perdidos, tanto deportivos como sociales. Debemos luchar para que los futbolistas piensen más en su profesión como deporte, con sus valores, entre los que tiene que estar el que no sólo vale ganar sin importar cómo se consigue la victoria. Debemos luchar para que los aficionados vivan el fútbol con pasión, como su espectáculo favorito, pero dentro de los límites de la convivencia, con amigos y familia y el respeto al rival y al deporte. El fútbol es demasiado bonito para no disfrutarlo, y la vida demasiado corta como para vivirla en estado permanente de frustración. Los valores fundamentales del fútbol en particular y de la vida en general, si no los olvidamos, nos permitirán ser más felices y convivir en un mundo de paz y en tolerancia.

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