Lo del Atleti ayer noche en el Vicente Calderón n0 tiene explicación alguna. Los del Manzanares tumbaron con merecimiento e incluso resultado corto, al mejor equipo del mundo. El Barcelona de los seis títulos, invicto en el torneo liguero probó la medicina del Calderón. Incomprensible medicina. Infernal Atlético de Madrid. Nadie conoce el palo del que van los rojiblancos. Capaces de lo mejor un día y de lo peor viente. Antaño era al revés. Eran capaces de lo mejor veinte y de lo peor uno. La nueva realidad atlética es la que es pero no quita que en tres días hayan sido capaces de meterse en una final de Copa del Rey, puedan ganar su primer título en catorce años y, por si eso fuera poco, pasen por encima del Barcelona. A la gente del Atleti la fastidia ganar al Barca para beneficiar al Madrid pero necesitaban un triunfo como el de ayer. El Atleti se dio un homenaje y se demostró a sí mismo que sigue siendo un equipo de máximo nivel, capaz de ganar a cualquiera. Sumidos en el infierno como están, el Atleti que convirtió al Barca en un equipo terrenal pareció salido de las cavernas del averno. Jugaron como demonios. Si lo hicieran siempre así, no hay duda de que otro gallo les cantaría.
Nada hay peor que la autocomplacencia y el autoengaño. Eso es lo que le está sucediendo a un Atlético de Madrid abocado al desastre y que, tras eliminar al Marbella, Recreativo de Huelva y Celta en la Copa del Rey, pretende tapar sus muchas vergüenzas mostrando su semifinal de Copa como la muestra irrefutable de que el equipo sigue siendo grande. Hablemos claro, sin pelos en la lengua: el Atlético de Madrid da pena. Pena deportiva, institucional y económica. Y eso no lo va a tapar ni siquiera un más que discutible, hoy por hoy, título de Copa del Rey. Indudablemente, los aficionados rojiblancos disfrutarán lo suyo pero tras las celebraciones deberían de dejar de mirarse el ombligo y afrontar una catarsis. Un terremoto que, a mi juici0, debe comenzar con la remodelación de la cúpula directiva del club. La entidad es de Gil Marín y no creo que a nadie le guste perder dinero por lo que deberá ser él quien tome las decisiones. Éstas deben pasar por un cambio de modelo y por el trabajo a medio plazo. El Atleti ya no es un grande pero tiene una formidable masa social detrás de él. El futuro tiene que pasar por la cantera, por trabajar con gente de la casa y ahorrar dinero para fichar a dos cracks que eleven el nivel. Ese trabajo en la cantera significa tener mejores instalaciones, buenos ojeadores, grandes técnicos de base y una forma de entrenar desde el primer equipo al alevín parecida. Una misma filosofía de club para todos. Si se hace bien, los resultados tardarán en llegar pero terminarán llegando. Ahora ni llegan ni se esperan. El club necesita un entrenador del primer equipo de perfil bajo, que beba de esa filosofía y necesita explicar a sus aficionados lo que toca vivir en temporadas venideras. Se avecinan tiempos muy negros en el Calderón y ni siquiera la Copa los aclarará, aunque lo disfracen como lo disfracen.
El Atlético de Madrid está obligado a dar hoy lo mejor de sí mismo, si es que le queda aún de donde sacar. Se lo debe a sus aficionados y a sí mismo, como club, como entidad, como equipo que un día fue grande. No hace tanto de ello. Esta mañana me ha llamado un amigo de los tiempos del colegio, Fernando, al que cariñosamente apodábamos el ‘negro’. Es ‘indio’ de toda la vida, de los que en cuarto de EGB ya iba al Calderón porque era socio en una época en la que ningún niño éramos socios de un equipo. Ha seguido al Atleti por todos los lados. En Segunda, en la Champions, en UEFA, en Copa…Hoy me ha dicho que no sabe si va a ver el partido de Copa del Rey, que está desencantado, que lo que está sucediendo este año en el equipo no lo ha visto nunca. Supongo, que como la cabra tira al monte, al final lo verá. Y como él miles de hinchas del atlético a los que su equipo les debe no una, sino cientos. El Atleti lleva desde el famoso año del doblete haciendo poco menos que el ridículo. Desde entonces hasta ahora, ha pasado dos años en el Infierno, catorce años sin jugar la Champions, más de una década sin aparecer por Europa y once temporadas ya sin conseguir la victoria que más desean sus seguidores: poner al Madrid de rodillas. Por si eso fuera poco, ‘el negro’ y muchos más han visto hacer al Barca un set en el Calderón y vivido partidos infames año tras año. Por eso el Atleti les debe esta Copa del Rey. Una Copa donde no hay excusa posible. No están el Madrid, ni el Barcelona ni el Valencia y el equipo ha tenido un camino sencillo eliminando al Marbella, el Recreativo y Celta. La Copa significa volver a ganar un título; significa volver a sonreír, signifca asegurarse Europa; significa regresar a Neptuno, significa acabar con años y años de sequía…por eso el Atleti se lo debe hoy al Negro aunque estoy seguro de que, hagan lo que hagan hoy, volverá a estar este domingo en las gradas del Calderón, junto a otros miles de hinchas defraudados hasta decir basta pero locos por el Atléti.
Cuando el barco parece haber tocado fondo, los marineros descubren que aún queda abismo donde recalar. Algo parecido le está sucediendo al Atlético de Madrid, que cae y cae y no termina de tocar fondo. La última prueba es la goleada ‘alcorconera’ encajada en el Colombino ante un Recre que malvive en Segunda y plagado de suplentes. El ‘tropiezo’ es más grave porque la Copa es una competición al alcance de los rojiblancos, un espacio para sonreír tras tantas y tantas tragedias en clave deportivas vividas. Quique, el capitán del barco, lo tiene difícil. Su castigo del día siguiente sacando a correr por la nieve a los jugadores es de patio de colegio. En el ‘Marca’ lo vendieron como una ‘emboscada’ del técnico tras las duras palabras del vestuario tras el partido en las que acusaba a los futbolistas de ‘falta de profesionalidad’. El Atleti necesita una cirugía urgente. A Quique no le debe temblar el pulso a la hora de apartar del equipo a los jugadores no comprometidos. Sus palabras indican que hay jugadores que pasan del tema. Que dé nombres y actúe. Para tener futbolistas que no están dispuestos a meter la pierna, lo mejor es tirar de canteranos. Ese debe ser el primer paso. El segundo será unir de nuevo a un vestuario fracturado. El tercero, buscar la paz social desde los despachos llegando a un acuerdo con la afición: unión a cambio de una modificación en el modelo de gestión. La Segunda está repleta de equipos con la misma pinta que el Atleti. El fondo del abismo está aún por llegar. De seguir así tiene nombre y apellidos: SEGUNDA DIVISIÓN.
El Atletico de Madrid sigue haciendo las cosas a su manera, es decir, regular tirando a mal. Fuera de la Champions League, con el fantasma de la Segunda División cerniéndose sobre el Vicente Calderón; dando una imagen nefasta y con la caja vacía, la única solución que han visto factible en los despachos rojiblancos para intentar salvar los muebles y evitar, al menos, que el equipo esté peleando por eludir el descenso hasta la última jornada, ha sido la de descapitalizar la plantilla aún más con la venta de Sinama al Sporting Club de Portugal y la más que factible cesión de Maxi al Boca con el objetivo de disponer de cerca de 9 millones de euros para reforzar la plantilla, fundamentalmente, en el centro del campo y la defensa. La jugada, por el momento, está a medias. El Atleti tiene el dinero pero pierde a dos recambios de garantías para el Kun y Forlán. Recupera al cedido Pacheco como tercer delantero al tiempo que escuadriña el mercado para intentar reforzarse ‘in extremis’. Dado el historial de fichajes de invierno de los rojiblancos (Richard Núñez,etc,etc) lo más probable es que se gaste lo ingresado en medianías que no mejoren lo presente. El panorama que tiene por delante me huele a desolador. Sin dinero, sin Sinama y Maxi y con el equipo igual de descompensado y venido a menos. Hoy por hoy, la plantilla es más corta y descompensada que hace una semana. Esa es la realidad. Lo que venga la semana que viene, está por ver.
Real Madrid y Atlético de Madrid juegan hoy sus partidos de Champions League ante el Milán y el Chelsea con la mochila, aunque por motivos deiferentes, repleta de urgencias. El partido del Vicente Calderón es, sencillamente, a vida o muerte. Si el Atleti pierde, dice adiós a una competición por la que sudó tinta para poder clasificarse. Su opción, por triste que parezca, sería la de pelear con el Apoel de Nicosia por la tercera plaza que da derecho a seguir jugando en Europa a través de la Europa League, antigua Copa de la UEFA. El partido, además, se presenta desnivelado: el Atlético está en descenso y el Chelsea es el líder de la reputada Premier. Si todo fuera como parece, los ingleses pasarían esta noche por encima de un Atleti que parece haber subido un punto desde que Quque Sánchez Flores se hizo con las riendas. Por su parte, en San Siro juegan los dos clubes más laureados de Europa. El Madrid no ha ganado nunca al Milán a domicilio en partido oficial. Los blancos no se juegan tanto como el Atleti pero sus urgencias, a su manera, son las mismas que las de su eterno rival. Perder en Milán complicaría el pase a la siguiente ronda en un año en el que el Madrid quiere jugar la final de la Champions y ganar su Décima Copa de Europa en el Bernabéu. Una derrota supondría una nueva espina en el ya de por sí espinado camino de Pellegrini. Una derrota clara, una nueva catarsis tras el alcorconazo y, posiblemente, la destitución del chileno. Todo ello a cuatro días vista de un nuevo derbi en el que uno y otro se volverán a jugar todo y con la palabra crisis encima de la mesa y amenazando ruina deportiva y económica.
Los jugadores del Atlético de Madrid recibieron ayer domingo la visita de algunos integrantes del Frente Atlético, peña radical en la que hay de todo pero entre ese ‘hay de todo’ también se ‘camuflan’ ultras de viejo cuño, hooligans, violentos y personajes que poco o nada ayudan a la imagen de un club muy tocado en lo deportivo y social. Los ultras del Frente tuvieron acceso franco a la zona de jugadores y allí se reunieron con los capitanes del equipo, algo absolutamente incomprensible. Dicen que los hinchas, simplemente, pidieron compromiso y que los capitanes replicaron pidiendo apoyo desde la grada. Supongo que, tras la visita de los radicales, cualquier seguidor del Atlético se puede personar en la puerta del Vicente Calderón y pedir que le dejen entrar para intercambiar opiniones con los capitanes, con el Kun o con el mismísimo Gil Marín. Como tengo algunos buenos amigos entre los seguidores rojiblancos espero que lo hagan, y que el jefe de seguridad les abra las puertas con la misma presteza que a los radicales. La ‘visita’ enturbia un club y deja en muy mal lugar a la entidad y a los jugadores que se reunieron con ellos. ¿Por qué se da trato preferente a los ultras? Es algo que debería explicar Gil Marín o Cerezo. Me parece patético que a estas alturas, en 2009, los hinchas más fieros se arroguen la salvaguarda de las esencias de un club y que, desde la propia entidad, así lo reconozcan tácitamente. Dime con quién te juntas y te diré quién eres. Suspenso absoluto para el Atlético de Madrid.
Tal como se esperaba desde que Cerezo le reforzara y confirmara asegurando que Abel Resino iba a ser el entrenador del Atlético de Madrid para toda la temporada, el técnico ha sido destituido esta mañana. Parece ser que la temporada de Enrique Cerezo termina en octubre…o casi, porque el panorama que tiene por delante el nuevo entrenador (casi con toda seguridad Quique Sánchez Flores aunque se contacto con Luís Aragonés) es de órdago. El equipo está destruido mentalmente, es poco o nada competitivo, está prácticamente eliminado de la Champions League y a un mundo de la lucha por los puestos Champions de la Liga. Por si eso fuera poco, la afición está en contra y hay cisma social. Abel ha hecho lo que ha podido, que ha sido más bien poco. No tuvo los refuerzos que pidió y no le quitaron de encima a jugadores como Maxi con los que no contaba. Atado a Agüero y Forlán, el mal inicio de temporada de los dos sudamericanos le ha condenado sin remisión. Sus números eran lamentables pero, ¿alguién podría haberlos mejorado con lo que se está cociendo en el Vicente Calderón?
El Atlético de Madrid es una ruina. Se mantiene en estado cochambroso y con las constantes vitales apuntando directamente hacia la Segunda División. La dinámica del equipo es desastrosa, fuera de toda lógica para un equipo de su presupuesto y con futbolistas en su nómina de la talla del ‘Kun’, Diego Forlán o Sergio Asenjo, un portero que ha costado 1.000 millones de las antiguas pesetas y que es una de las promesas con más futuro del fútbol español. Los miedos del descenso aún no se han apagado aunque haya pasado una década desde su paso por el infierno cuando el equipo muestra maneras y tendencias parecidas a las de aquel desastre. En aquella plantilla estaban Kiko, Valerón, Molina, Hasselbaink, Capdevila…nombres de primer nivel. Como ahora. Aquel año hubo lío y tensión social. Como ahora. En aquel año pasó se veía desde el principio que el equipo había entrado en una dinámica muy negativa. Como ahora. En aquella temporada, los futbolistas de más nombres caminaban cabizbajos por el campo, sin motivación y lamentando su suerte. Como ahora. Aquella temporada, pasó lo impensable. Exactamente como puede suceder este año.
Diego Forlán recibió ayer en el madrileño Hotel Intercontinental, en un entrañable acto organizado por la revista Don Balón, la Bota de Oro que le acredita como el mejor goleador de Europa la temporada pasada, donde marcó 32 goles que sirvieron para llevar al Atlético de Madrid hasta la Champions League. Forlán recibió su segunda Bota de Oro, la primera la ganó goleando por el Villarreal, arropado por su familia, jugadores de las categorías inferiores y, que yo pudiera ver, Lázaro Albarracín, Garcia Pitarch y Amorrortu. Nadie más. Ni Abel Resino ni ninguno de sus compañeros del primer equipo. Una ausencia clamorosa que llamó la atención. Josep Prats, director de Don Balón, recalcó en el acto que Forlán ganó la Bota “con la ayuda de sus compañeros” y el uruguayo también reconoció la contribución de todo el plantel en su premio particular. Pero allí no estaba ni su entrenador ni su socio en el ataque, el Kun, ni siquiera el capitán del equipo, Antonio López, para arropar al pichichi y recoger los agradecimientos colectivos. Seguramente, la plantilla del Atlético pensaría que,tras la derrota en Oporto, y la crisis que vive el equipo, su presencia restaría protagonismo a Forlán. Seguramente pensarían eso pero, en mi opinión, hay cosas más importantes y una de ellas era el acompañar a su compañero, el mismo que tantos partidos les hace ganar, en un momento tan especial para él.