Manuel Pellegrini no tiene mucho más recorrido en el Real Madrid. Personalmente, creo que con tiempo, sería un buen técnico pero en un club como el Madrid hay de todo menos tiempo. Caerá a final de temporada salvo desmoronamiento mayúsculo del equipo. Aún así, el chileno ha armado un conjunto interesante y que poco a poco va cogiendo su filosofía de toque y cuidado con el balón. Pellegrini acertó de pleno cuando avisó de que el Bernabéu no acepta un tipo de juego como el del Barcelona. En el Madrid se prima la velocidad y la verticalidad, dos características que, sin embargo, chocan con el ideario del ex del Villarreal, amante de la pausa y el toque en la medular para cocinar a fuego lento los partidos. Estoy seguro que la mejor versión del equipo estaba por llegar. El Submarino Amarillo siempre se caracterizó por terminar las temporadas como un tiro pero Alcorcón y Lyon son una losa demasiado dura de sobrellevar. En el debe de Pellegrini hay muchas cosas. La primera es física. El equipo ha padecido un buen número de lesiones musculares y de pubis (Guti, Kaká, Benzemá, Van der Vaart, Higuaín…). Eso es un indicador de que algo no se hace bien en los entrenamientos. Las lesiones continuas lastran el equipo, le quitan continuidad e impiden que los futbolistas cojan ritmo. En su debe también hay que apuntar el tiempo que tardó en buscar un once tipo. Daba la sensación de que tenía claro quiénes debían jugar desde el principio pero que dudaba y dudaba en un intento de no herir sensibilidades. En ese sentido exigió demasiado a algunos jugadores (Higuaín, Van der Vaart, Granero…) y demasiado poco a otros (fundamentalmente Kaká o Benzemá). Su gestión de las alineaciones en determinados partidos también ha sido errática. La alineación del partido de vuelta ante el Alcorcón dejó mucho que desear así como su apuesta por Diarrá en Lyon no porque el Malí lo haga mal sino porque si no cuentas con un futbolista durante buena parte del ejercicio parece cuando menos sospechoso el darle galones en un partido clave. Junto a eso, Pellegrini ha demostrado demasiada inclinación a blindarse atrás incluso en el Bernabéu (Marcelo de interior, más cuatro zagueros, más Lass y más Xabi Alonso). Tácticamente, tampoco ha resuelto correctamente dos asuntos: Alonso es clave para el Madrid pero es un jugador que construye y corta mucho fútbol. Apostar por el doble pivote Lass y Xabi ha quitado fluidez al equipo, le ha dado mucho pase corto y poco largo. Alinear a Xabi y Lass junto sacrifica a jugadores más creativos como Guti o Granero. Su otro problema ha sido Kaká. No ha sabido encontrarle el sitio. El brasileño lleva desubicado todo el año. Pellegrini tampoco le ha corregido la tendencia a conducir el balón que tiene el brasileño. Con un equipo basado en la velocidad de Cristiano o Higuaín, las conducciones de Kaká perjudican al equipo. Más problemas. Pellegrini ha fallado en momentos puntuales. En Sevilla, en la primera vuelta, no tapono correctamente la banda izquierda, convertida en una sangría ante el poderío de Navas, y ante el Lyon hizo la estatua ante los cambios que introdujo el entrenador francés en la segunda parte y que cambiaron el rumbo del partido. A Pellegrini le ha faltado velocidad de reacción en momentos puntuales de máxima tensión. Con todo ello, es el club el que debe juzgar si persevera o no en el proyecto del chileno. Otro día hablaremos de Valdano, el ‘genio oculto’ en los despachos de la entidad de Concha Espina.
Manuel Pellegrini no dio anoche pie con bola. El Real Madrid-Alcorcón seguro que se le aparecerá en sus peores pesadillas, un partido que puede marcar para mal su carrera deportiva. Lo cierto es que el chileno se equivocó completamente. Alineó un once incomprensible, plano, envejecido, con jugadores recién salidos de una lesión, de una sola velocidad y falto de calidad. Además, aderezó todo el ‘cocido’ cambiando a los futbolistas de posición y dejando fuera de la convocatoria a jugadores con gol para la remontada. Yo creo que el fútbol es más fácil de lo que muchas veces quieren hacer ver los entrenadores: si quieres remontar un 4-0 en contra, tienes que salir con lo mejor que tienes. Eso incluye a Casillas por el enigmático Dudeck. Pellegrini quitó a Lass del centro del campo y lo ‘condenó’ al lateral derecho; con ello cambió a Arbeloa de banda y dejó en el banco la velocidad de Marcelo. Desmontó por completo el centro del campo al desplazar a Lass y no citar a Xabi. Colocó allí a Gago (impresionante el declive de este fubolista) y a Diarrá, recién salido de una lesión de más de un año de duración). Ninguno roba balón alguno y lo que es peor, los que caen en sus pies los regalan o los revenden en forma de pelotazos. Para completar el desaguisado, desplazó a Higuaín a la banda para abrir hueco a Raúl arriba y al no citar a Benzemá, apostó por Van Nistelrooy, que lleva otro año sin jugar. Para colmo, con la eliminatoria ya perdida, quitó a Lass, que era el que mejor estaba, para sacar a Marcelo. Ahí se desató la bronca. La verdad es que Pellegrini lo tenía fácil: suples a Ramos con Arbeloa y a Xabi, si le quieres dar descanso, con Granero. No hacía falta hacer más cambios ni dar más descansos, sobre todo, teniendo en cuenta que no hay liga y que si Benzemá llega cansado es para jugar con Francia. A Pellegrini le dio un nefasto ataque de entrenador. Muchas veces, los aficionados ven mejor el fútbol que los profesionales. Ver para creer.
PD. EL TEMA GUTI amenaza con ser otro caso Riquelme. El problema para Pellegrini es que no está tan apoyado como lo estaba en el Villarreal. Coincido con Musa en que no se está diciendo la verdad en este tema. Si Guti faltó al respeto, el club debe decirlo y anunciar una sanción ejemplar. Lo demás es perjudicar clarísimamente al equipo. El Madrid no se puede permitir el lujo de tener a futbolistas en el limbo.
No me gusta hablar de otros medios de comunicación pero tampoco me gusta cuando un medio de comunicación se siente amo y señor de un club que no es más que propiedad de sus socios. Es el caso del Diario Marca. El histórico periódico, una auténtica institución dentro del periodismo deportivo, está embarcado en una línea en la que su objetivo final sea la de hacer y deshacer desde los bastidores en el Real Madrid, la única institución que garantiza a los diarios deportivos madrileños el alcanzar ventas masivas. El Madrid, por tanto, es una cuestión de estado. Te sube las ventas y si te concede una pr0moción de un producto oficial te dispara la venta de periódicos y, lo que es casi más importante, hunde las del rival. En Marca, desde que está Eduardo Inda al frente, tienen muy claro esto. De ahí la portada de ¡Vete ya¡ en referencia a Pellegrini, del día después del desastre de Alcorcón. Inda comprobó el poder de su diario cuando ‘expulso’ de la presidencia a Calderón. La COPE, con Abellán y su equipo de periodistas al frente, llevaba meses denunciando los tejimanejes y corruptelas del presidente madridista pero no fue hasta que el MARCA entró como un elefante en la cacharrería cuando se puso a Calderón primero, contra las cuerdas y después en la calle. El alarde de poder de MARCA ha debido envalentonar a Eduardo Inda. De otra manera no se explica la portada de marras. El titular no es casual. Es un aviso para navegantes para Florentino. Si no nos das lo que queremos, podemos ir a por cualquiera en el club. La primera pieza es Pellegrini, la pieza más débil y fácil de cobrar. Después de Pellegrinin vendrá ¿Valdano?, ¿Pardeza?. Florentino, que no es tonto, toma nota. La portada, exagerada, demagógica, cargada de opinión y mala baba, sin medir los tiempos y tirando por lo fácil sin entrar en otras reflexiones que un medio de comunicación del prestigio de MARCA debe siempre tener en consideración, tiene como objetivo intimidar a Florentino. Es un recordatorio de lo que paso con Calderón. Nada que una buena promoción de productos oficiales no pueda arreglar.

Tengo 37 años y nunca vi nada igual. El Real Madrid avergonzó a sus millones de seguidores, a sus casi 100.000 socios, en una noche infausta y en la que no caben calificativos. El Alcorcón, un equipo de Segunda B que se ha pasado la mayor parte de su historia entre Tercera División y la Preferente madrileña jugando contra equipos como el Piqueñas, el Campamento, el CD Aluche o el Puerta Bonita cuando los del barrio de Oporto estaban en horas bajas, le metió cuatro como pudo haberle metido seis o siete. Los que hubiera querido. Algo parecido a si Benín decide invadir Estados Unidos y, encima conquista la Casa Blanca en 24 horas y sin bajas. Yo he jugado contra el Alcorcón cuando el Municipal de Santo Domingo era un campo de tierra. Ese mismo estadio en el que ayer, hierba mediante, el Real Madrid fue barrido por un grupo de chavales, de currantes con vocación de futbolistas.
Pellegrini y Valdano hablan de vergüenza y piden disculpas con la cara descompuesta. No es para menos pero no es suficiente. Hoy Alcorcón, Aluche, la zona sur, Madrid, España, Europa y el mundo entero se ríen del Real Madrid. Es posible que el Real Madrid remonte en el Bernabéu. Tiene capacidad para ello pero lo vivido anoche no es un accidene. Una bicicleta no puede matar a un elefante. Es el síntoma de una enfermedad de consecuencias gravísimas y que atenaza al Madrid desde que conquistara la Copa de Europa de Glasgow. La Galaxia no sienta bien en La Castellana. El problema del Madrid va mucho más allá de Pellegrini, superado por la magnitud de los acontecimientos. Es un problema de pérdida de valores, de futbolistas que se creen dioses, de héroes de barro incapaces de reconocerse portando una camiseta que guarda las esencias de nueve copas de Europa y toda una historia de casta y orgullo detrás.
Estos jugadores, los de ayer en Alcorcón, pero también los del año pasado en Irún y los que son incapaces de ganar una eliminatoria de Champions o de Copa desde hace cinco años son indignos de portar un escudo que les viene muy muy grande. Todos ellos han crecido bajo la cultura de la publicidad, del valor mediático, del oro y el oropel. Miran con indiferencia de ricos el último modelo de coche de lujo que les regalan e ignoran que su caché y su honor se labra en campos y noches como la de ayer. Despreciar al Alcorcón es despreciar a los miles de hinchas que viven la vida como la viven los jugadores del Miunicipal de Santo Domingo. Despreciarlo y que te humillen es, encima, reirte de ellos. Pellegrini y Valdano piden disculpas. Los jugadores deberían hacerlo también hoy y si les queda algo de vergüenza, asistir a unas charlas de ‘reconducción’ para que les enseñen que jugar en el Real Madrid significa mucho más que ponerse una camiseta blanca.
PD. En estos cinco años de caida libre del Real Madrid (las dos ligas tuvieron sabor amargo), han pasado por el club varios presidentes, varios entrenadores, varios directores deportivos y una legión de jugadores. Sólo permanecen en este tiempo Iker Casillas, Guti y Raúl.
Guti no es protagonista y no creo que Casillas incida en el mal juego colectivo. Mi pregunta es ¿y si el Madrid prueba a jugar sin el siete?
Sólo por probar…