La leyenda charrúa

En unas horas, Uruguay, la legendaria selección celeste se juega su pase a la final del Mundial de Sudáfrica. Los charrúas no se veían en otra así desde 1970, hace cuarenta años, justo cuando comenzó a gestarse aquel formidable equipo holandés que fuera bautizado como ‘La Naranja mecánica’ y al que tanto deben el fútbol en general y el Barcelona en particular. A mi me gusta Uruguay. Me gusta por su leyenda, porque están en el orígen mítico del fútbol, porque representan a un país ‘enano’ demográficamente hablando y porque tienen un carácter sobre la cancha del que pocos pueden presumir. Sus años de gloria están entre 1924, cuando ganaron los Juegos Olímpicos, y 1950, fecha en la que protagonizaron el Maracanazo. Después vinieron tiempos dorados a nivel de clubes en los sesenta con Peñarol y Nacional y, a partir de ahí, el más absoluto de los páramos. Uruguay se secó por causas bien conocidas: clubes en crisis económica galopante, venta masiva de futbolistas, nulo trabajo de cantera, ganancia fácil y todo eso aumentado por la falta de relevo en una población que no llega a la mitad de la provincia de Madrid. Pero esta noche, ese viejo Uruguay, perfectamente simbolizado en hombres como Forlán, Lugano, Muslera o el sancionado Luis Suárez vuelve al primer plano de la actualidad. Sobre el césped pondrán todo su palmarés. No creo que con eso les baste pero es que, además, saben jugar al fútbol. Como sus gloriososo antepasados.

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