Mourinho no sabe ganar y el Barça no sabe perder
Mourinho no sabe ganar. El portugués es veneno puro. Provocador y altanero es imposible que su actitud ante el rival solamente sea una pose. No se puede fingir tanto. Seguramente Mourinho sea así por lo que no me gustaría contarme entre sus amigos. No me gustan los tipos que te están retando continuamente y, encima, cuando ganan se ríen de ti. Futbolísticamente hablando, genera violencia. La UEFA debería pararle los pies. Dicho esto, el Barcelona no sabe perder. Un club que se supone de entre los más grandes del mundo, está dando muestras últimamente de habérsele subido el éxito a la cabeza y no saber digerir los malos tiempos cuando estos vienen en forma de derrota. Hay ejemplos durante las últimas semanas pero el de ayer por la noche es especialmente lamentable. Poner los aspersores cuando el rival celebra el pase a la primera final de la Copa de Europa en 38 años es impropio y barriobajero, más si cabe cuando los propios futbolistas del Barcelona celebraron con saltos en el centro del campo el triunfo en un partido de liga, que no el pase a una final, en la cancha del Real Madrid, el eterno rival. Nadie les puso a ellos los aspersores en el Bernabéu. Hacerlo anoche es un síntoma de falta de caballerosidad, elegancia y buen gusto. No he visto una actitud igual ni en campos de regional en barrios de mala muerte. Igual vale para Valdés. Ir a coger del cuello a Mourinho es patético. Que el luso sea un impresentable no es excusa para que tú también lo seas. Si Mourinho no supo ganar, el Barca no supo perder y en la vida es tan importante lo uno como lo otro.










