Real Madrid-Olympique de Lyon

El Madrid tiene esta noche, a partir de las 20h45, su primer partido a vida o muerte de la temporada. La derrota supondría el primer fracaso de Florentino en su segunda etapa al frente del club. Un traspies duro y complicado de explicar. Pero esto es fútbol y el OL no es rival fácil. Velocidad, competitividad y fútbol físico son una mezcla que no suele digerir bien el club del Bernabéu. Aún así, el Madrid es superior. Muy superior. No juegan Xabi Alonso ni Marcelo pero Pellegrini tiene alternativas suficientes como para armar un once muy por encima de un Lyon que jugó por encima de sus posibilidades en Gerland. El caso es que el Real Madrid lleva cinco años sin pasar de octavos de final. Por historia, por prestigio, por desembolso económico y por el rival que tiene delante, hoy debe romper esa racha pero es que, además, viene jugando a un nivel que en las últimas temporadas no se había visto en el Bernabéu. Por eso toca pasar y seguir en la carrera por estar en la final del 22 de mayo.

Ciclogénesis perfecta en el Bernabéu

Lo que sucedió el sábado, al filo de las doce de la medianoche, la hora en la que se suelen aparecer las brujas, en el Santiago Bernabéu fue lo más parecido a una ciclogénesis, comunmente concocida como tormenta perfecta, que se puede ver sobre un terreno de juego. Pocas veces he visto un huracán de intensidad semejante. El supuesto Madrid timorato y ramplón del ingeniero Pellegrini se convirtió, por arte de magia, en una máquina de hacer fútbol, de disparar a puerta (hasta en 39 ocasiones), de acosar, cercar y derribar al rival. Tres palos, tres goles y un puñado de ocasiones clamorosas en poco más de treinta minutos. Y todo ello ante un magnífico Sevilla, un equipo que es finalista de Copa, que se juega los cuartos de la Champions ante el CSKA y que es, por méritos propios, uno de los grandes de la Liga española. La demostración de fuerza promete un Madrid muy grande a corto plazo pero, claro, esto es fútbol y este miércoles hay un examen definitivo. Vermeos qué versión aparece en liza, la de la tormenta perfecta o la del Madrid más terrenal.

Las nuevas botas de Cristiano Ronaldo

mercurial

El fútbol está cambiando a velocidad de crucero. Antonio Vázquez, redactor jefe de Futbolista,  ha regresado hace unos días de Londres, donde acudió en representación de la revista Futbolista, el único medio de comunicación deportivo invitado a un acto donde se acreditaron por invitación exclusiva de Nike cerca de 300 medios de todo el mundo. El motivo del evento no era otro que presentar en sociedad las nuevas Mercurial Vapor de Cristiano Ronaldo, el futbolista más mediático del mundo. La presentaicón fue en una antigua fábrica de principios del siglo XX. Un espacio otrora industrial reconvertido en el centro mediático del mundo del deporte. Todo un símbolo. Ayer estuve con Gárate, el pichichi histórico del Atlético de Madrid. Me hablaba que, en su época, los jugadores se concentraban en un hotel de San Lorenzo de El Escorial, entrenaban en un campo de tierra y comían arroz con huevos fritos y filetes. La noche y el día con respecto a los tiempos que corren. CR9 acudió a Londres en avión privado y helicóptero. No se jugaba una Champions League ni la final de un Mundial. Iba a presentar sus nuevas botas. La diferencia es que esos borceguíes se venderán por cientos de miles y eso es mucho dinero, muchos ingresos para el jugador pero también para Nike, su club e incluso para los medios de comunicación. El fútbol es un negocio. Los tiempos de Gárate y los huevos fritos quedan ya muy lejos. Casi como la prehistoria.

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