Rafa Márquez está pasado de rosca

Rafa Márquez anda bastante perdido en los últimos meses. El central azulgrana hace tiempo que dejó atrás su mejor momento de forma. Las lesiones, el paso del tiempo, la propia exigencia del juego y el empuje de otros centrales con más proyección y juventud como Piqué le han relegado a un segundo plano de la actualidad azulgrana. El mexicano, como los viejos pistoleros, se defiende tirando tiros donde se algo se mueve, no sea que le vaya a tocar algo. Por eso dispara antes de preguntar y encima, sabedor de su antigua fama de ser más rápido que nadie, cuenta con la protección arbitral. Márquez, mermado de facultades, transita al límite del reglamento y de la ética deportiva. Cuando yo jugaba en regional pululaban por los campos una especie de futbolista-ganster que respondía siempre al mismo perfil: veterano curtido en mil batallas, falto de facultades físicas y ya de vuelta de todo que suplía sus carencias con una actitud agresiva e intimidante que se traducía en patadas a destiempo y fuera de lugar generalmente a los jovencitos que pasaban por ahí. Justo lo que Márquez hizo con Canales. Una pena que un futbolista profesional de la talla del mexicano tenga que recurrir a tácticas tan barriobajeras para seguir sintiéndose importante. Y eso sin hablar de empujones en el área, broncas y demás parafernalia de pistolero en desbandada. Malo para Márquez, malo para el Barca.

El absentismo del Racing y la multa de los ‘Wolves’

En el fútbol actual se está poniendo peligrosamente de moda el absentismo laboral. No hace mucho tiempo, jugar contra un grande era un privilegio, un ret0 que enorgullecía a jugadores, club y aficionados del equipo supuestamente pequeño. Eso ya ha cambiado y curiosamente suele suceder cuando los ‘pequeños’ se enfrentan al Barcelona, al que deben ver como una cima inalcanzable. Si el año pasado fue el Sevilla el que decidió reservar a sus mejores hombres porque consideraba misión imposible ganar en el Nou Camp, esta jornada fue el Racing de Santander el que hizo una jugada parecida al ordenar su entrenador, Miguel Ángel Portugal, que varios de sus mejores futbolistas forzasen una tarjeta amarilla en el partido anterior para no comparecer en el coliseo azulgrana. Vaya por delante que es legítimo hacer lo que hizo Portugal pero a mi me da vergüenza ajena. Así de claro. Si fuera aficionado del Racing estaría verdaderamente cabreado. El mensaje de Portugal a sus hombres no fue otro de que el partido estaba perdido de antemano, que no merecía la pena luchar por al victoria. Lamentable. Algo parecido hizo el entrenador de los ‘Wolves’ en la Premier. Ganó al Tottenham en Londres y tres días después sacó diez suplentes ante el Manchester en Old Trafford. El Wolverhampton perdió 3-0 sin prestar resistencia alguna. Rivales directos del Manchester, aficionados de los ‘lobos’ y la propia Premier montaron en cólera. Para todos ellos, lo que hizo McCarthy fue adulterar la competición. El resultado es que la Premier lo ha multado con casi 30.000 libras del ala. Todo un ejemplo.

Batalla campal en San Mamés

Al Athletic se le va a caer el pelo. La batalla campal en que se convirtió el césped de San Mamés al final del partido entre Athletic y Anderlecht no es de recibo. Los hinchas belgas, la mayoría de ellos mamados hasta las cejas, provocaron y provocaron, al parecer, durante las horas previas, antes y durante el partido pero las imágenes no dejan en buen lugar a muchos aficionados del Athletic que entraron al trapo y, mucho menos, a aquellos que se decicaron a lanzar objetos contra los belgas desde las gradas superiores o mear en dirección a la hinchada de Bruselas. Mención aparte merece la policía vasca, completamente desbordada y fuera de sitio. Los incidentes quedaron en mera algarada pero la ausencia de policía y el nivel de mamados presente en el estadio al final del partido podía haber provocado una auténtica tragedia. Lo malo para el Athletic es que hace apenas un par de meses, ante el Austria de Viena, también se produjeron incidentes e invasiones de campo. Algo falla cuando juega el club de Bilbao. De momento, si los leones pasan ronda, que vayan buscando estadio y, por supuesto, si yo fuera seguidor del Athletic no viajaría a Bruselas. Huele a caza del vasco.

¿Quo Vadis Kaka?

Hace dos semanas, en un Real Madrid-Espanyol, hibo algunos silbidos cuando Pellegrini cambió a Kaka. Fueron pocos y ningún medio de comunicación los reflejó en sus crónicas. Aún siendo pocos, tuvieron un significado especial: el tabú se comenzaba a resquebrajar. Kaka, uno de los intocables del equipo por la cuantía del fichaje, su fama y el aurea de megacrack que le rodea, comenzaba a ser percibido como un ser terrenal por la afición blanca. Tres días después, cuajó un buen partido en Xerez pero en Gerland, ante el Lyon, volvió a aparecer la peor versión del brasileño, la que muestra un jugador sin desborde, que conduce demasiado tiempo el balón, que avanza en horizontal, carece de verticalidad, no le sale un regate y no desequilibra en ninguna de sus acciones. Kaka es uno de los grandes damnificados del partido de ida de los octavos de Champions League. Conozco al Bernabéu muy bien y sé que la afición le está empezando a tomar la matrícula. Algo peligrosísimo. Kaka tiene suficiente calidad para revertir la situación pero el tiempo urge. No tiene más plazo que la vuelta ante el Olympique. El canarinho no está a la altura de lo que él se espera y eso comienza a ser un peligroso lastre para las aspiraciones del Madrid esta temporada. Pellegrini debería protegerle este domingo ante el Villarreal. Una actuación mediocre del astro acompañada de un cambio puede desatar la caja de los truenos. Kaka silbado en el Bernabéu sería un golpe demasiado duro en la línea de flotación del megaproyecto galáctico de Florentino Pérez.

Real Madrid, obsesión Champions

Vuelve  la Champions League en la noche de hoy y en dos partes, la mitad de los octavos esta semana y el resto, la que viene. Más fútbol, pero éste de altísimo nivel. No hay nada mejor que la vieja Copa de Europa, al menos para el Real Madrid, el club que ha construido su grandeza en base a sus triunfos en Europa, tanto en blanco y negro, como durante tantos años se le acusó como en los últimos doce años, donde ha ganado más títulos que cualquier otro club (1998,2000 y 2002). Lo malo para los blancos es que esta noche tienene la inexcusable obligación de empezar a revertir la racha de cinco años sin pasar de los octavos de final que pesa como una losa sobre la historia del club. El Madrid no se lo puede permitir un año más, máxime siendo la final en el Bernabéu. Por eso, esta noche toda la presión es para el Madrid. Visita Gerland, un estadio que no se le da nada bien. Allí le espera un Olympique de Lyon en fase de reconstrucción. Ya no es el equipazo en el que despuntaban Benzema o Juninho y sus faltas mortales para Casilllas desde cualquier lugar del campo pero los franceses no son mancos. Ayer leí en El País una entrevista con su presidente, Aulas, en la que hacía una reflexión interesante: “la clave para ganar la Champions es durar”.  Y añadía que hace veinte años, el OL tenía 0% de opciones de ganar; hace diez tenía un 2%, hace cinco un 20% y ahora, de eliminar al Madrid, tendría un 50%. Tiene razón Aulas. Para ganar siempre hay que estar ahí. Justo lo que lleva haciendo el Madrid desde hace más de medio siglo. Por eso y mucho más, el Madrid vive obsesionado con la Champions League.

Un Atleti infernal

Lo del Atleti ayer noche en el Vicente Calderón n0 tiene explicación alguna. Los del Manzanares tumbaron con merecimiento e incluso resultado corto, al mejor equipo del mundo. El Barcelona de los seis títulos, invicto en el torneo liguero probó la medicina del Calderón. Incomprensible medicina. Infernal Atlético de Madrid. Nadie conoce el palo del que van los rojiblancos. Capaces de lo mejor un día y de lo peor viente. Antaño era al revés. Eran capaces de lo mejor veinte y de lo peor uno. La nueva realidad atlética es la que es pero no quita que en tres días hayan sido capaces de meterse en una final de Copa del Rey, puedan ganar su primer título en catorce años y, por si eso fuera poco, pasen por encima del Barcelona. A la gente del Atleti la fastidia ganar al Barca para beneficiar al Madrid pero necesitaban un triunfo como el de ayer. El Atleti se dio un homenaje y se demostró a sí mismo que sigue siendo un equipo de máximo nivel, capaz de ganar a cualquiera. Sumidos en el infierno como están, el Atleti que convirtió al Barca en un equipo terrenal pareció salido de las cavernas del averno. Jugaron como demonios. Si lo hicieran siempre así, no hay duda de que otro gallo les cantaría.

Palop, un portero de los grandes

A Palop le llegó la gloria tarde. El meta valenciano supo aguantar y vivir a la sombra de Cañizares en el Valencia durante muchísimas temporadas. Su carrera parecía abocada a vivir siempre en un segundo plano, jugando partidos ‘de la basura’; entrenando y poco más. Ni siquiera una cesión en Villarreal, en la que demostró su valía como titular firmando grandísimos partidos, le valió para mejorar su estatus en Mestalla. Cuando retornó ‘a casa’ volvió a ‘chupar’ banquillo de manera constante. Palop aguantó. Aguantó y espero su oportunidad. Ésta le llego de la mano de ese descubridor de talento en estado puro que es Monchi. El director deportivo del Sevilla vio en este arquero de maneras clásicas al sostén necesario para cimentar con argamasa su proyecto en Nervión. En el Pizjuan se le ha hecho justicia. A Palop nadie le ha regalado absolutamente nada. Ha crecido paso a paso, siempre fiel a su estilo y a su forma de entender el fútbol. Forma parte ya del imaginario colectivo del sevillismo. En sus vitrinas se guardan ya dos Copa de la UEFA, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España. Es ya una leyenda de la historia del Sevilla. Ahora jugará una final de Copa más. Para un club que estuvo sesenta años sin ganar nada, es importantísimo. En buena parte se lo debe a Palop. Por si fuera poco, en la Eurocopa que España ganó y en la que fue como tercer portero, Palop demostró tener memoria y venerar a los mitos del fútbol: su camiseta de Arconada en la entrega de trofeos era un guiño al pasado que Adidas convirtió en la línea de ropa con la que La Roja aspira a ganar el Mundial. Palop, un grande del fútbol.

Terry y Tiger Woods

John Terry, capitán del Chelsea y de la selección inglesa, único canterano del equipo de Stanford Bridge comparte con Tiger Woods, el mejor golfista de todos los tiempos, el haber caído en desgracia por culpa de sus líos de faldas, sus problemas matrimoniales. En Inglaterra y Estados Unidos, en resumen, la esencia del mundo anglosajón, los han crucificado en plaza pública. Han pasado de ser padres, deportistas y casi seres humanos ejemplares, a vestirse de rojo, lucir cuernos en la cabeza y llevar tridente en la mano. Terry y Woods son los hombres más odiados de sus países. Les retiran patrocinios, capitanias, estima y reputación. Son los malos malísimos de la película. La conservadora sociedad anglosajona ha dictado sentencia. La misma sociedad, por supuesto, que no ve con malos ojos las guerras y atrocidades que sus países cometen allá por donde campan. Sin duda, les importa más que Tiger se acueste con una rubia que algunos de sus aliados bombardeen Gaza o que en Cisjordania no haya nada que llevarse a la boca. Sin duda impacta más saber que Terry cobra por pasear a invitados por las inslaciones del club o que se ligue a la ex novia de un compañero. A mi, desde luego, me da igual lo que hagan el Tigre y Terry en sus ratos libres, pero claro, esto es España no Detroit ni Londres.

Rigor arbitral ‘contra’ el Barcelona

Hace un par de semanas le dije a un compañero de la redacción, forofo del Barcelona hasta la médula, que las ayudas arbitrales al Barca eran ya tan evidentes que en pocas jornada, los árbitros iban a empezar a tocar las narices al club azulgrana. Dicho y hecho. Tras el escándolo de Gijón (con patada sin castigo de Messi incluida), el ‘Villarato’ (como lo ha bautizado la prensa de Madrid) ha querido lavar la imagen con un arbitraje medido en el Nou Camp. A mi, sinceramente, las expulsiones de Piqué y Márquez me parecen acertadas pero ambas rojas señalan un nuevo camino para un Barcelona al que la bula arbitral empezaba a perjudicar más que beneficiar. El ‘villarato’ torcerá un poco el gesto ahora. No viene bien que se extienda la sensación de que el Barca juega mejor que nadie y que, cuando no le llega, habrá un árbitro dispuesto a ayudar. Supongo que en las próximas semanas veremos algunas jugadas ‘raras’ en contra del Barca. De momento, esta jornada le han pitado su primer penalty en contra y terminó con nueve en el Nou Camp. Aunque Texeira acertará en las decisiones (también hubo un gol de Messi con fuera de juego posicional de Ibra), la sensación que queda en el aire es que hace tan sólo un par de semanas, no las hubiera pitado así. El problema, en todo caso, no es del Barcelona sino de Villar y su organización.

Fútbol los lunes, nuevo atentado contra el aficionado

La Federación y la Liga de Fútbol Profesional acaban de aprobar que haya fútbol de Primera los lunes por la noche y de Segunda los viernes por la tarde. Así, sin más. Los jerarcas del fútbol cambian las condiciones de uso del fútbol a mitad de temporada, con total desprecio a los socios y abonados que se gastan una pasta a principio de temporada con la certeza de que el fútbol se juega en fin de semana; con total desprecio a las aficiones de los equipos visitantes que no podrán viajar al ser día laboral; con total desprecio de los miles de aficionados que sin ser socios ni abonados aprovechan las tardes de fin de semana para ir al fútbol. Los que mandan en el fútbol disparan una vez más contra los que les dan de comer. Lo llevan haciendo bastante tiempo. Todo lo que se hace desde la Feración y la LFP va en contra de los aficionados: los horarios a las diez de la noche (no hay trenes para los pueblos de los alrededores de la ciudad al finalizar los partidos), el que no se sepan los horarios de la jornada hasta siete días antes (no se puede planificar nada y si quieres viajas los precios de trenes, aviones y demás se disparan) y ahora fútbol los lunes y viernes. Días laborables. ¿Cuántos abonados de club habrán sacado sus abonos para la temporada por ser los partidos en sábado y domingo y ahora no podrán asistir por razones laborables? Para mi, todo esto es una vergüenza. Una más.

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