Segunda vuelta / Jornada decisiva

Comienza la segunda vuelta de la Liga y lo hace con aires en los que se acumulan partidos con sabor a final, tanto en la lucha por el título como por la superviviencia. En esta última categoría se enmarca el Tenerife-Zaragoza que se juega en el Heliodoro Rodríguez López. Es vital para los chicharreros, que son los que marcan el descenso con 17 puntos, pero absolutamente a vida o muerte para el Zaragoza y su entrenador, Gay. Si los maños caen, su camino a Segunda parece inevitable. Para Gay no habrá más oportunidad. También son clave el Atlético de Madrid-Málaga y el Valladolid-Almeria. Todos juegan con el aliento del infierno en la nuca. Por arriba, a todo o nada es el Depor-Madrid, donde los blancos llevan casi dos décadas sin ganar. De perder, el Madrid se despedirá casi de la Liga siempre y cuando el Barcelona cumple con los pronósticos  y vence al Sporting. Con olor a Champions juegan Sevilla y Valencia en Nervión. En resumen, una jornada para enmarcar y no despegarse de televisores y radios.

El Atleti se lo debe al Negro

El Atlético de Madrid está obligado a dar hoy lo mejor de sí mismo, si es que le queda aún de donde sacar. Se lo debe a sus aficionados y a sí mismo, como club, como entidad, como equipo que un día fue grande. No hace tanto de ello. Esta mañana me ha llamado un amigo de los tiempos del colegio, Fernando, al que cariñosamente apodábamos el ‘negro’. Es ‘indio’ de toda la vida, de los que en cuarto de EGB ya iba al Calderón porque era socio en una época en la que ningún niño éramos socios de un equipo. Ha seguido al Atleti por todos los lados. En Segunda, en la Champions, en UEFA, en Copa…Hoy me ha dicho que no sabe si va a ver el partido de Copa del Rey, que está desencantado, que lo que está sucediendo este año en el equipo no lo ha visto nunca. Supongo, que como la cabra tira al monte, al final lo verá. Y como él miles de hinchas del atlético a los que su equipo les debe no una, sino cientos. El Atleti lleva desde el famoso año del doblete haciendo poco menos que el ridículo. Desde entonces hasta ahora, ha pasado dos años en el Infierno, catorce años sin jugar la Champions, más de una década sin aparecer por Europa y once temporadas ya sin conseguir la victoria que más desean sus seguidores: poner al Madrid de rodillas. Por si eso fuera poco, ‘el negro’ y muchos más han visto hacer al Barca un set en el Calderón y vivido partidos infames año tras año. Por eso el Atleti les debe esta Copa del Rey. Una Copa donde no hay excusa posible. No están el Madrid, ni el Barcelona ni el Valencia y el equipo ha tenido un  camino sencillo eliminando al Marbella, el Recreativo y Celta. La Copa significa volver a ganar un título; significa volver a sonreír, signifca asegurarse Europa; significa regresar a Neptuno, significa acabar con años y años de sequía…por eso el Atleti se lo debe hoy al Negro aunque estoy seguro de que, hagan lo que hagan hoy, volverá a estar este domingo en las gradas del Calderón, junto a otros miles de hinchas defraudados hasta decir basta pero locos por el Atléti.

La portada de Sport sobre CR9

La portada del diario SPORT de ayer no puede menos que dejar estupefacto a cualquier aficionado al fútbol con un mínimo de cabeza. El citado diario catalán hizo, a mi juicio, un juicio demagógico sin precedentes en contra de un futbolista. Sport tildó a Cristiano Ronaldo de ‘provocador, agresivo y chulo’. No contento con ello, ilustró el asunto con tres fotografías que supuestamente acreditan el estilo chulesco, provocador y agresivo de CR9 y para rematar la faena se metió de lleno en su papel de presionar al Comité de Competición con un rotundo ¡con un partido no basta¡. Es decir, Sport, supuestamente un periódico serio, con miles de lectores y un medio de comunicación que debe generar opinión de forma responsable se convierte en instigador contra un futbolista de no se sabe qué odios y en presionador de un Comité al que le dice lo que tiene que hacer. La portada de Sport, a mi juicio, sobrepasa algunas líneas que no deben sobrepasarse. Sitúa a Cristiano Ronaldo en una diana; le construye una imagen que nadie sabe si es verdad o no porque calificar a CR9 de chulo, provocador y agresivo entra de lleno en el terreno de la opinión; apuntala sus atrevidas afirmaciones de forma demagógica y presiona a la Federación. Todo lo que no debe hacer un medio de comunicación. Seguramente, venderán mucho más en esa línea pero para mi pierden su alma. No me identifico con ese tipo de periodismo que apela a la víscera y olvida su función principal, que no es otra que la de informar.

La expulsión de Cristiano Ronaldo

A Cristiano le tienen cogida la medida los árbitros de la liga española. Ayer fue Pérez Lasa el que le mandó a la caseta antes de tiempo tras un codazo del portugués a Mtiliga. La expulsión de Cristiano fue justa como tambièn podría haberse quedado en una cartulina amarilla. Una cuestión de criterio. Nadie puede defender que eso no sea roja pero lo cierto es que el crack lleva ya dos rojas, mucho para un delantero al que cosen a patadas y provocaciones todos los partidos, todas las jornadas. CR9 tiene que aprender a controlar sus impulsos pero no es menos cierto que existe un doble rasero peligroso: provocar y dar y dar patadas sale barato. Basta con cabrear lo suficiente al que las recibe para que éste se tome la jusiticia por su mano y devuelva una provocación en formato de patada destemplada o mano que vuela. A Cristiano le esperan tiempos duros en la Liga de las Estrellas. Es la pieza a cobrar. La medalla en el pecho del árbitro ‘valiente’ y de los cazadores de recompensa que pululan por los estadios. Lo cierto es que en toda historia hay un gran perjudicado: el Real Madrid y un beneficiado indirecto: el Barcelona. El Madrid tuvo que jugar en Mestalla y lo tendrá que hacer en Riazor, dos de las salidas más complicadas del calendario, sin su estrella. En A Coruña se juega buena parte de la Liga y va sin su gran figura. Culpa de Cristiano, es cierto, pero señores árbitros, un poco de protección preventiva tampoco vendría mal.

La no renovación de Guardiola

Pep Guardiola renovó ayer su contrato como entrenador del Barcelona pero lo curioso es que renovó pero no renovó; firmó pero no firmó. Es decir, que dio su palabra, cosa que debe bastar o a mi al menos me bastaría, pero que todo sigue igual que el día anterior, cuando Laporta lanzaba SOS para que el de Sant Pedor renovara y de esa forma apuntarse un tanto. El presidente azulgrana cumplió su objetivo pero lo cierto es que todo sigue igual que en semanas anteriores. Guardiola, con todos los ases de la baraja en la mano, ha hecho lo que ha querido: aplacar los ánimos de los periodistas al tiempo que no ha firmado nada hasta conocer el nombre del sucesor de Laporta. Pep está esperando. Si Laporta pudiera continuar, no tengo duda de que a Guardiola no le haría gracia alguna seguir al frente del banquillo y no sería de extrañar que se tomará un año sabático o que escuchará los cantos de sirena que vienen desde la Premier. Lo mismo sucederá si el que gana las elecciones es un delfín del laportismo. Si el vencedor es Sandro Rosell, Guardiola firmará encantado ese contrato. Si gana un tercero, Pep escuchará lo que tengan que decirle. Lo que es cierto es que Laporta, al menos, se lleva la satisfacción de hacerse la foto con la ‘renovación no renovación’ del mister. Eso, a él, le vale tanto como un título, según sus propias palabras. Es lo que tienen los egos bien cebados.

El ‘humilde’ Zubizarreta

Ayer leí en el diario El País la columna que de forma habitual escribe Andoni Zubizarreta en la sección de deportes. En ella, el ex guardameta del Athletic y del Barcelona y el futbolista con más internacionalidades de la historia del fútbol español (126) alababa la humildad de los jugadores del Athletic de Bilbao personificados en “un delantero con el número 2 a la espalda” en referencia a Toquero. ‘Zubi’ ensalzaba la humildad del jornalero y la contraponía al supuesto galactismo de los futbolistas del Real Madrid cayendo incluso en la demagógica referencia al precio de los peinados de unos y otros. Hasta ahí todo bien. Es su opinión, pero, claro, no me puedo resistir a contar algo que nos paso en la redacción de Futbolista hace un par de semanas con Zubizarreta, el defensor de la humildad como fórmula para alcanzar la victoria ante los poderosos. El caso es que estábamos haciendo un reportaje sobre Iker Casillas. Julio Ocampo, redactor de Futbolista, jornalero del periodismo tanto o más que Toquero sobre un terreno de juego, llamó a Zubizarreta para solicitarle su opinión. Zubi, sin más, se vistió con la casaca de galáctico y no sólo se negó a contestar pregunta alguna sobre Iker alegando su supuesta falta de criterio para hacerlo, sino que puso en duda las intenciones del periodista; trató a Ocampo con sequedad, cortedad, frialdad, nula predisposición y sospecha. Finalmente, Zubi, no contestó, colgó y no dio su opinión. Al día siguiente, como siempre, escribió en el medio que, supongo, le paga y varias semanas después en ese mismo medio de comunicación, escribe un alegato en defensa de la humildad. Qué majo y consecuente es Zubizarreta.

La mano de Henry y la FIFA

Como era de esperar la FIFA ha dejado sin sanción alguna a Thierry Henry por su mano tramposa en el partido de repesca ante la República de Irlanda. La acción del galo, imagen del fair play hasta ese momento, significó la clasificación para el Mundial del once del gallo y la salida por la puerta falsa de los irlandeses. De nada han valido las protestas de los isleños. Ni la FIFA dejó fuera a Francia, algo impensable, ni clasificó a Irlanda ni compensó de manera alguna a los damnificados. Ahora, con el fallo de ayer, la FIFA da una muestra más de su insuperable inoperancia a la hora de interpretar el sentimiento de las gentes del fútbol. Los tecnócratas del futbol han dejado sin sanción alguna a Henry. Ni un partido. Ni una advertencia. Francia estará en Sudáfrica, Irlanda en Dublín y, posiblemente, Henry llevará el brazalete de capitán de la Tricolor. Se puede dar la paradoja de que Blatter entregue el trofeo de campeones en las manos del propio Henry. El mensaje fifero es muy claro. Importa el negocio, no el fair play. Que no nos vengan después con milongas.

Gorka Iraizoz

Me gusta que Gorka Iraizoz defienda la portería del Athletic Club de Bilbao. Su gran partido ante el Real Madrid, sus paradas a Cristiano, Kaká, Raúl, Benzemá o Xabi Alonso han catapultado al primer plano de la actualidad a un guardameta de grandes cualidades al que vengo siguiendo desde sus tiempos como suplente de Kameni en el Espanyol. Hace dos temporadas, en su primer ejercicio en el Athletic, le entrevisté en Lezama. Era por la tarde, después de comer y Gorka estaba lesionado. El arquero bilbaino hizo algo a lo que no estamos acostumbrados los periodistas que cubrimos el mundo del fútbol: informado por ese gran jefe de prensa que es Jon Larrea de que el fotógrafo, Fernando Villar, y yo veníamos de Madrid, Gorka apretó lo que pudo la comida y, a pesar de estar lesionado, acudió a Lezama, nos esperó en el aparcamiento del club, nos abrió las puertas de la zona de entrenamiento y charló con nosotros un par de horas antes de la hora en la que incialmente habíamos quedado. En aquella entrevista hablamos de la pesada herencia que supone defender la portería del Athletic. Un espacio donde han morado leyendas como Iríbar, ‘el chopo’, Carmelo o Zubizarreta. En San Mamés, los dorsales uno y nueve son sagrados. Gorka defiende el uno vestido de negro, como mandan los cánones. Contestado al principio, poco a poco se ha ganado el respeto de una grada que, desde el sábado pasado, sabe que tiene en Gorka Iraizoz, el portero que tuvo que salir de Lezama para buscarse el pan por equipos de Segunda B, a un digno defensor de la mística que siempre acompaña el puesto de portero de los leones.

El Barcelona, eliminado de la Copa del Rey

Cayó el Barcelona. Es noticia de alcance Mundial. Los hombres de Guardiola cayeron eliminados en una competición después de haberlo ganado todo; de haber convertido el fútbol mundial en su corralito particular. Han levantado las copas de campeones de Liga, Copa del Rey, Copa de Europa, Supercopa de España, de Europa y Mundial de Clubes de forma consecutiva. Nadie lo había logrado antes, posiblemente pasen muchos años antes de que alguien pueda volverlo a hacer. Por eso, la eliminación de ayer es noticia de alcance mundial. El mejor equipo del planeta alcanzó dimensiones terrenales. Le bajo de la nube el equipo que más ha crecido en la última década. No era un cualquiera. Al Sevilla le cabe tal honor. Y lo hicieron sin la baja de Luis Fabiano, Kanouté, Zokora, Sergio Sánchez…cierto que al Barca también le faltaban Keita y Touré pero el fondo del armario del mejor equipo en décadas no es el mismo que el del Sevilla. La eliminación de ayer noche abre otra era en el fútbol. Es posible que el Barca no se vaya de vacío este año. Es firme candidato para ganar Liga y Champions pero el mundo del fútbol ya tiene el próximo límite para superar: seis títulos de forma consecutiva. Esa es la frontera. Altísima e inalcanzable pero la cuenta del Barca se quedó ahí, en seis.

Pellegrini se carga a Raúl

Poco a poco, como el que no quiere la cosa, Pellegrini le está dando la puntilla a Raúl González Blanco, el gran capitán del Real Madrid y un futbolista que lo ha dado todo por la camiseta blanca y ha batido todos los récord batibles y por batir pero que hace tiempo ya que debería haber ido dejando paso. Para los ‘raulistas‘, les diré que Raúl seguirá dando alguna tarde de gloria más. De eso estoy seguro. Tiene oficio y aún fútbol para protagonizar algún momento decisivo. No tengo duda alguna. De lo que tampoco tengo duda alguna es que el ‘alcorconazo‘ significó un punto y aparte en al trayectoria del futbolista blanco. Hasta ese momento, Pellegrini había contemporizado. Sabía que el siete no estaba ya para muchos trotes pero a pesar de ello buscó compromisos: que si rotaciones, que si descansos, que si esto, que si lo otro. Era ya un avance. Ni Juande, ni Schuster se atrevieron a tanto. Tras el desastre de Santo Domingo, el chileno encontró la tormenta perfecta para pasar al Intocable a la reserva. Pellegrini dejó de buscar parches y encontró el remedio: Raúl al banquillo, a aportar experiencia desde los minutos que un jugador de su edad y trayectoria aporta pero no tapando la explosión de futbolistas como Higuaín. El problema era el de siempre. En el fútbol juegan once, no doce ni trece y si Raúl está en el once tiene que dejar de hacerlo Higuaín o Benzemá, o Negredo tiene que irse o Villa no fichar. El Madrid está por encima de los jugadores, por mucho cartel o trayectoria que tengan estos. Dado el primer paso, con Raúl en el banco, el equipo empezó a carburar y ya todo fue más facil. Pellegrini ya ni disimula. Raúl ha pasado de ‘titularísimo’ a no jugar ni un minuto. Ya no es el primer cambio. Su rol en el equipo ha caído en picado. Luis hizo lo mismo y España ganó la Eurocopa. Vuelvo al principio del artículo. Raúl protagonizará algún momento memorable más. Es un viejo guerrero y como tal no se rinde pero al ejército le sirve mejor ahora desde la retaguardia que encabezando el séptimo de caballería.

WordPress Themes