Sandro Rosell, próximo presidente del Barcelona

Como Laporta tiene los días contados en el FC Barcelona tanto por obligación estatuaria como por su personalizada, politizada y nefasta gestión presidencialista (es increible que un presidente del Barcelona que ha sido capaz de ganar dos Copas de Europa de las tres que tiene el club y hacerle campeón de todo sea tan denostado por la masa social azulgrana), los hombres que aspiran a la sucesión velan ya sus armas. El próximo presidente culé no saldrá de la actual Junta, muy marcada por el mandato de Don Joan, a pesar de que, igual que en todos los régimenes autoritarios y presidencialistas, la lucha por el delfinato ya se ha desatado y es a cara de perro, sino que, con toda seguridad y votación de los socios mediante, saldrá de una Junta anterior, de la primera que formó Laporta y que gozó del prestigio y la energía de la juventud, de las cosas nuevas y de todos aquellos que tienen toda una página en blanco por hacer: Sandro Rosell, el auténtico gestor del primer gran Barcelona del Laportismo. El hombre que fichó a Ronaldinho, que negoció los contratos con Nike y el hombre que supo salirse a tiempo de un barco que él fue el primero en advertir que se hundía administrativamente. Guardiola era hombre de Rosell y la no renovación de Pep tiene  mucho que ver en la posibilididad de que éste sea presidente o no. Con un laportista en la presidencia, es más que posible que no siga. Conozco gente cercana a Rosell y todos me dicen lo mismo: es un hombre de palabra, gran negociador y con múltiples conexiones. Conoce el fútbol, especialmente el mercado sudamericano y brasileño, está bien relacionado en el Golfo Pérsico y, además, está sobradamente preparado. Por ende, no está manchado de laportismo. Todo lo contrario. Rosell huele a presidente azulgrana.

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