Sandro Rosell, próximo presidente del Barcelona

Como Laporta tiene los días contados en el FC Barcelona tanto por obligación estatuaria como por su personalizada, politizada y nefasta gestión presidencialista (es increible que un presidente del Barcelona que ha sido capaz de ganar dos Copas de Europa de las tres que tiene el club y hacerle campeón de todo sea tan denostado por la masa social azulgrana), los hombres que aspiran a la sucesión velan ya sus armas. El próximo presidente culé no saldrá de la actual Junta, muy marcada por el mandato de Don Joan, a pesar de que, igual que en todos los régimenes autoritarios y presidencialistas, la lucha por el delfinato ya se ha desatado y es a cara de perro, sino que, con toda seguridad y votación de los socios mediante, saldrá de una Junta anterior, de la primera que formó Laporta y que gozó del prestigio y la energía de la juventud, de las cosas nuevas y de todos aquellos que tienen toda una página en blanco por hacer: Sandro Rosell, el auténtico gestor del primer gran Barcelona del Laportismo. El hombre que fichó a Ronaldinho, que negoció los contratos con Nike y el hombre que supo salirse a tiempo de un barco que él fue el primero en advertir que se hundía administrativamente. Guardiola era hombre de Rosell y la no renovación de Pep tiene  mucho que ver en la posibilididad de que éste sea presidente o no. Con un laportista en la presidencia, es más que posible que no siga. Conozco gente cercana a Rosell y todos me dicen lo mismo: es un hombre de palabra, gran negociador y con múltiples conexiones. Conoce el fútbol, especialmente el mercado sudamericano y brasileño, está bien relacionado en el Golfo Pérsico y, además, está sobradamente preparado. Por ende, no está manchado de laportismo. Todo lo contrario. Rosell huele a presidente azulgrana.

Atlético de Madrid, de mal en peor

El Atletico de Madrid sigue haciendo las cosas a su manera, es decir, regular tirando a mal. Fuera de la Champions League, con el fantasma de la Segunda División cerniéndose sobre el Vicente Calderón; dando una imagen nefasta y con la caja vacía, la única solución que han visto factible en los despachos rojiblancos para intentar salvar los muebles y evitar, al menos, que el equipo esté peleando por eludir el descenso hasta la última jornada, ha sido la de descapitalizar la plantilla aún más con la venta de Sinama al Sporting Club de Portugal y la más que factible cesión de Maxi al Boca con el objetivo de disponer de cerca de 9 millones de euros para reforzar la plantilla, fundamentalmente, en el centro del campo y la defensa. La jugada, por el momento, está a medias. El Atleti tiene el dinero pero pierde a dos recambios de garantías para el Kun y Forlán. Recupera al cedido Pacheco como tercer delantero al tiempo que escuadriña el mercado para intentar reforzarse ‘in extremis’. Dado el historial de fichajes de invierno de los rojiblancos (Richard Núñez,etc,etc) lo más probable es que se gaste lo ingresado en medianías que no mejoren lo presente. El panorama que tiene por delante me huele a desolador. Sin dinero, sin Sinama y Maxi y con el equipo igual de descompensado y venido a menos. Hoy por hoy, la plantilla es más corta y descompensada que hace una semana. Esa es la realidad. Lo que venga la semana que viene, está por ver.

“A mi Zidane, la verdad, no te creas…”

“A mi Zidane, la verdad, no te creas, no hizo mucho cuando estuvo en el Madrid…” Tal declaración, calificable de mítica, no la hizo un extraterrestre recién llegado de una galaxia cualquiera, sino mi hermano el pasado sábado en el Santiago Bernabéu cuando por la megafonía del estadio anunciaban la alineación del Real Madrid con el doble pivote (Diarrá bueno-Diarrá malo) en la alineación. Los comentarios sarcásticos sobre la creatividad de la media que alineaba Pellegrini fueron interrumpidos por el comentario de marras, provocando la mirada atónita de toda la fila de asientos, en un primer momento, y, segundos después, la carcajada general. Para el Musa, que así se llama el culpable, Zidane ’sólo’ marcó el gol que le dio al Madrid la Novena Copa de Europa, aquella volea monumeltal en Glasgow que se convirtió casi en el acto en uno de los mejores goles de todos los tiempos por la belleza e importancia. Zinedine, al que entrevisté hace unos años en La Manga y me pareció un tipo cercano y nada pagado de su fama, es por derecho propio el Quinto grande  de la historia, tras (y por ese orden) Di Stéfano, Pele, Maradona y Cruyff. En mi opinión, Zizou, es el mejor futbolista que he visto sobre un terreno de juego; un jugador capaz de convertir a Francia en campeón del mundo y de Europa y de representar un estilo de fútbol completamente diferente. Zidane fue una revolución, un jugador desequilibrante y capaz de aglutinar detrás de él a un equipo campeón. Eso sí, siempre habrá alguien al que no le parecera suficiente y prefiera a Diarrá, al malo, se entiende.

Pep ‘Superman’ Guardiola

Nadie, absolutamente nadie, ha hecho en la historia del fútbol lo que ha hecho Pep Guardiola en este 2009 mágico para el mundo azulgrana que toca ahora a su fin. En su primer año como entrenador del primer equipo, sin apenas experiencia en los banquillos, Guardiola ha logrado el imposible absoluto: el sexteplete o como se le quiera llamar porque estamos ante un logro aún por bautizar. Lo ha conseguido practicando un fútbol de altos vuelos, aprovechando al máximo las cualidades de su plantilla, tomando decisiones arriesgadas como la de prescindir de Eto´o o gastarse 20 millones de euros en un defensa central; apostando por una cantera del club que le ha permitido alinear tanto en la final de la Champions League el pasado mes de mayo como en la del Mundial de Clubes de este fin de semana hasta a ocho canteranos absolutamente decisivos y, por si eso fuera poco, mi novia y mis amigas dicen que está muy bueno, es decir, que lo tiene todo, que es el hombre del momento. Seguramente pasarán décadas antes de que cualquier otro equipo dirigido por un entrenador debutante logre ganar seis títulos en un mismo año. En todo caso, se le podrá igualar pero nunca superar. Ambicioso como es el entrenador de Sant Pedor, el problema ahora es el futuro. Guardiola no se conforma con lo logrado hasta ahora, por mucho que reluzca. El problema es que Pep es un hombre vinculado en cierta manera a Sandro Rosell y de ahí su negativa a renovar y brindarle de esta manera un triunfo póstumo a Joan Laporta. Pero eso es futuro. Este Barcelona sigue teniendo muy buena pinta, tanta que no sería de extrañar que encadenase otros dos o tres títulos antes de final de temporada. NO se vislumbra quién le pueda metar mano aún. Retos, como no perder ni un sólo partido en esta temporada, tiene aún por delante. Guardiola, superman para los amigos, no tiene límites. Seguro que, con su inseparable Tito Vilanova, ya se ha marcado los próximos objetivos. Visto lo visto, es para echarse a temblar. Si no eres del Barca, claro.

Iker Casillas

Parece evidente que Iker Casillas no pasa por su mejor momento de forma, un bache que se ha traducido en dos goles del Valencia y el ya famoso penalty en Marsella que Lucho González estrelló en el larguero. Un bajón de forma que, en el caso de un portero, resulta más llamativo que en un defensa, un medio o un delantero, cuyos errores quedan diluidos por la responsabilidad compartida. Cuando un portero falla, es gol o medio gol. Los errores son inocultables y cuando ese arquero se llama Iker Casillas, esos errores se multiplican y adquieren dimensión mundial. Que llame la atención que Iker falle es una señal de lo poco acostumbrados que nos tiene a hacerlo.  Tener en un altar a un futbolista suele ser contraproducente. Si Iker no está bien hay que decirlo pero son muchos los que esperan con la guadaña al guardameta de Móstoles. Una espera injusta. Casillas es un grande de la portería, posiblemente el mejor portero del mundo en este momento y aún le faltan años para cumplir los treinta, la edad en la que según los clásicos alcanzan los porteros su madurez. Hay Iker para rato, en el Madrid y en la selección, que este verano le necesita más que nunca para hacer realidad el sueño del Mundial.

PD. Tengamos un debate equilibrado. A principios de octubre, Iker hizo una parada en Sevilla que se calificó como la mejor de todos los tiempos. No puede ser que entonces fuera DIOS y ahora un cantarín de tres al cuarto. Mesura.

¡Yo no estoy dando el coñazo todo el día con que Silva no jugaría!

Ésta ha sido la semana de las declaraciones, cuando menos, curiosas. Dejando al margen a Laporta, que es una auténtica mina, a Guardiola, Pellegrini o Albelda se les ha ido la boca con frases ‘legendarias’. Para mi, la más estentorea es la del capitán del Valencia. Albelda tiró de vocabulario de vestuario de campo de tierra para hacer de menos a un Madrid que acude a Mestalla sin sus fichajes galácticos y reivindicar la figura del ‘galáctico’ valencianista, David Silva. Lo del ‘coñazo’ es legendario pero detrás de la frase de marras se esconde el pique que el valencianismo acumula contra el Madrid desde que el club de Chamartín fichase a Mijatovic. Ya ha llovido pero el rencor perdura. Lo de Guardiola reivindicando el catalán y la nación catalana entra dentro del juego político del que gustan en determinadas ocasiones los ‘jefes’ del Barcelona, acostumbrados a mezclar las churras con las merinas. Guardiola estaba en una rueda de prensa oficial de la UEFA y debió, por respeto a todos los que no entienden el catalán, hablar en castellano. No me imagino a un entrenador bretón hablando en bretón o a un escocés en dialecto de la Isla de Man y, para los no duchos en historia, recordar que Man fue reino hasta hace nada y Bretaña tiene, por lo menos, los mismos derechos históricos que Cataluña como nación. Mezclar fútbol y política siempre sabe mal. El último en abrir la boca fue Pellegrini. Asegurar que en el Bernabéu se silbaría al Madrid si jugase como el Barca es hacer un chiste de chiquito de la calzada, es decir, malo, malo…que bromista este Pellegrini…

Cristiano Ronaldo, el más odiado

Leo en el blog de ‘el tomahawk, que publicamos en este mismo paraguas de futbolista digital que Cristiano Ronaldo es ya el más odiado entre los futbolistas del Real Madrid por la afición del Atlético de Madrid, el otrora eterno rival. CR supera en decibelios ‘malignos’ a las dos bestias negras del Calderón: Guti y Raúl. Algo parecido sucede en Barcelona, donde la hinchada culé percibe al portugués como una amenaza latente al dominio de los azulgrana. Paradójicamente, son buenas noticias. Que la afición de los rivales más encarnizados te pone en la diana es sinónimo de que metes miedo, de que estás haciendo las cosas bien para el club que te paga la nómina. A Cristiano le han bastado tres meses para sembrar el desasosiego. Sus goles de falta pero, sobre todo, su tercer gol al Marsella, han abierto los ojos a muchos, que han descubierto a un portugués voraz, supercompetitivo y físicamente portentoso. Con él sobre el terreno de juego, lo publica Marca hoy, el Madrid mete el doble de goles por partido (2,9 ante 1,4) y recibe la mitad. Números que demuestran la incidencia de un futbolista sobre el colectivo. El Madrid es mejor, mucho mejor con Cristiano sobre el terreno de juego y eso sus rivales lo perciben. Por eso, CR será el blanco de las críticas y odios de las aficiones rivales. De lo que estoy seguro es que a él, eso no le importa en absoluto.

Guti, casi un ex futbolista

El otro día vi unas imágenes reveladoras en Cuatro: Guti se acercaba a hablar con Pellegrini. Con gesto compungido le señalaba la rodilla, lugar en el que supuestamente tenía alguna dolencia. Pellegrini le escuchaba con una mezcla de atención y hastío. Finalmente, el entrenador dice algo y Guti se retira del entrenamiento. En cuanto se da la vuelta y le da la espalda a Pellegrini, el jugador se ríe y saca la lengua a algún compañero en el típico gesto que viene a decir algo parecido de a “éste se la he colado pero bien”. La ‘jugada’ retrata el m0mento que vive Guti, tan genial futbolista como inconsistente y pasota; un jugador que cada vez se siente menos futbolista y más ex futbolistas. Guti venía a decir con su sonrisa de ‘timador’ algo parecido a “mi reino ya no es de este mundo“. El 14 lleva un par de meses desaparecido, con dolencias reales o ficticias pero sin una lesión clara que justifique su nula participación con el Real Madrid. El 4-0 de Alcorcón supuso una frontera que Guti no ha sido capaz de saltar. Lejos de motivarse, de picarse, de sentirse aún útil, Guti ha decidido vivir la vida. Una pena y una muestra de en qué estado está el fútbol. Guti gana cientos de millones y decide ni entrenar ni jugar. Y se lo consienten. No queda otro remedio pero es una pena que un jugador que ha posido serlo todo en el fútbol, casi a la altura de un ‘Zidane’ español no haya entendido ese mensaje.

Laporta desprestigia al Barcelona

Dos Champions League, varias ligas, un Triplete, un 2-6 en el Bernabéu y el reconocimiento mundial de que el Barcelona es el mejor equipo del planeta con diferencia  no sólo por resultados sino también por abanderar un estilo que engancha a seguidores y no tan seguidores no bastan para que Joan Laporta sea considerado como el mejor presidente de la historia del club; ni siquiera como un buen presidente. Todo lo contrario. Laporta, mal que le pese, pasará a la historia como el mandatario que dilapidó sobre sí mismo todo ese capital deportivo y humano; como un mal menor que hubo que aguantar y al que se le despidió sin pena ninguna. El caso de Laporta es digno de estudio sociológico. Ha conseguido que fuera del entorno azulgrana se le considere poco menos que un bufón; que la afición del Barcelona fuera de Cataluña se avergüence de un presidente que mezcla fútbol y política y que, entre la propia masa social, la más incondicional del equipo se le mire con adversión infinita, como un hombre que está a años luz por debajo del equipo. En Barcelona y Cataluña existe la sensación de que el Barcelona es el mejor equipo del mundo a pesar de Laporta. En el resto de España, los azulgrana asisten estupefactos ante los sainetes de un presidente que los desprecia abiertamente por ser del Barcelona pero no catalanes y entre los que no son del Barcelona o ven el fútbol a una considerable distancia, Laporta no es más que un bufón que a veces hace gracia y otras da pena. Parafraseando al Cantar del Mío Cid, “Barcelona, que buen vasallo si tuvieras buen señor”

Un Balón de Oro para Iniesta

Lionel Messi es, como se esperaba y como adelantó la revista Futbolista. en su edición de este mes,  el nuevo Balón de Oro Indudablemente, Messi se merece el galardón pero no creo que lo merezca más que, por ejemplo, Xavi o Iniesta. A mi, por ejemplo, Iniesta, que ha quedado cuarto en la votación de los corresponsales de France Football,  me parece un futbolista superlativo, descomunal. Un crack muy poco valorado por unos medios de comunicación tradicionalmente cegados por el poder del gol y de los futbolistas que lo garantizan y que sistemáticamente olvidan a los jugadores que se desenvuelven en otras zonas del terreno de juego muchos menos vistosas. El caso de Iniesta es uno de esos casos difíciles de entender. Lo mejor que se le puede decir al crack de Albacete es que es joven y que aún tiene tiempo para que lo le suceda lo que le paso a Paolo Maldini, incompresiblemente relegado en todos los premios de los balones de oro y FIFA World Player. A Iniesta le puede suceder lo mismo. Va camino de ello. Pienso que Messi no es mejor que él y posiblemente, Messi sería peor futbolista sin Iniesta que lo que Iniesta lo sería sin Messi. Sin embargo, el premio es para el argentino y el año que viene será galardonado otro delantero. Es una moda pero una moda que discrimina a ocho futbolistas de un equipo de once.

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