Los huevos de Guardiola

Si algo tengo claro es que Pep Guardiola no se arruga. El técnico azulgrana no le vuelve la cara nunca a una situación, por adversa que esta parezca. En un año y pocos meses que lleva en el cargo, Guardiola no sólo suma títulos sino que partido a partido demuestra que es un entrenador que sabe gestionar los recursos de que dispone y tomar de forma correcta las decisiones que le corresponden en el ejercicio de sus funciones como entrenador sin volver la cara a ninguna de ellas, por complicada o arriesgada que parezca. El último ejemplo lo pudimos ver el pasado martes, día de Champions. El Barcelona se jugaba la vida ante un hueso como es el Inter de Milán. Su mejor futbolista estaba tocado e Ibrahimovic, el fichaje estrella del año, también. Para cualquier otro técnico, lo fácil hubiera sido alinear a los dos y cubrirse las espaldas ante un virtual desastre. Guardiola no hizo lo fácil. Arriesgo y tomó la decisión correcta. Una más. Al dejar a Messi e Ibrahimovic en el banco, resguardó a sus estrellas de una posible lesión sino que, ademas, reforzó el papel del grupo, potenció a futbolistas del segundo escalón como Pedro y demostró a todo el mundo que el Barcelona es un grupo potente, por encima de las individualidades. El resultado es que el Barca está virtualmente clasificado y el plantel es hoy por hoy mucho más fuerte que el martes a las 20h44′. No es la primera gran dececisión que toma el técnico del Barca y no es la primera vez que acierta. Por eso, no me extrañaría ver de inicio a Messi en el banquillo en el Clásico. Pep decide, y cuando decide lo hace con criterio pero, claro, hace falta dos cosas para hacer lo que hace Guardiola: saber de fútbol y tener huevos.

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