La mano de Henry

Francia esta en el Mundial de Sudáfrica merced a uno de los goles más ilegales de la historia del fútbol. No creo que Thierry Henry esté especialmente orgulloso de una acción que le dejará marcado como un tramposo de marca mayor aunque dudo mucho de que, en al menos España, algún futbolista hubiera parado el juego, hablado con el árbitro y reconocido que el gol no valía. Henry actuó como hubiera actuado la mayor parte de los jugadores profesionales, amateurs y de barrio de este país. Ahora bien, dicho esto, la FIFA no puede permanecer impasible ante un robo de la dimensión del perpetrado en el estadio de Saint Dennis. Un Mundial es  cuestión demasiado importante como para permitir que los galos compitan y puedan disputarlo tras haberse llevado una eliminatoria de la forma que lo han hecho. En esta historia, lo único salvable son os futbolistas irlandeses, deshechos tras el atraco. Henry ha quedado retratado; Domenech es, simplemente patético; el árbitro es, simplemente, un inepto o, lo que es peor, un caradura interesado al servicio de oscuros intereses y la FIFA, ¡ay la FIFA!, ya mostró sus cartas marcadas cuando decretó la instauración de cabezas de serie para disputar la Repesca cuando no estaba previsto. Cambio las reglas del juego sobre la marcha para que, sobre todo, Francia y Portugal estuvieran presentes en Sudáfrica. El máximo organismo mundial no repetirá el partido pero eso no quiere decir que no debería hacerlo. Sería la única solución para lavar la imagen y el único medio de que los franceses, dos veces campeones de Europa, una vez del Mundo, de estar en un Mundial por derecho propio y con honra.

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