El renacer de Naranjito

La historia, dicen, tiende a ser cíclica. Quizás por ello, el Mundial 2010 me recuerda en algunos aspectos al que se disputó en España, en 1982 y que es, junto al que se celebró cuatro años más tarde en México, el último torneo romántico de la historia del fútbol. En España 82 jugaron por primera vez selecciones que no han vuelto a aparecer por el panorama internacional como Nueva Zelanda o la Honduras de ‘Macho’ Figueroa y Arzú, dos futbolistas que se quedaron en nuestra liga en equipos menores como el Murcia y el Racing. Los centroamericanos lograron, además, empatar con España en el Luis Casanova, lo que fue el principio del fin del combinado entrenado por José Emilio Santamaria. Ese Mundial fue también el primero que disputó un habitual ahora como Camerún y una selección como la Argelia de Madjer, a la que echaron del Mundial austriacos y alemanes en el vergonzoso tongo de El Molínón. En España 82 también jugaron otros equipos que se han clasificado pocas veces desde entonces como Chile o Austria y alguno más que tampoco ha vuelto a aparecer como Kuwait. Ahora, para Sudáfrica 2010, en la parrilla de salida vuelven a estar 28 años después, Nueva Zelanda y Honduras. Argelia se la juega mañana ante Egipto en un partido de desempate en Sudán a cara de perro y Camerún y Chile han vuelto a clasificarse tras varios años de ausencia. Como en el 82, hay un equipo que juega maravillosamente bien al fútbol, España. La roja interpreta el papel que en aquella ocasión  se atribuyó la canarinha de los Zico, Eder, Toninho Cerezo o Junior.…Y para colmo de similitudes ahí está Argentina, con Maradona en el banquillo cuando en el 82 estaba sobre el terreno de juego. Lo dicho, la historia es cíclica.

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