No me gusta hablar de otros medios de comunicación pero tampoco me gusta cuando un medio de comunicación se siente amo y señor de un club que no es más que propiedad de sus socios. Es el caso del Diario Marca. El histórico periódico, una auténtica institución dentro del periodismo deportivo, está embarcado en una línea en la que su objetivo final sea la de hacer y deshacer desde los bastidores en el Real Madrid, la única institución que garantiza a los diarios deportivos madrileños el alcanzar ventas masivas. El Madrid, por tanto, es una cuestión de estado. Te sube las ventas y si te concede una pr0moción de un producto oficial te dispara la venta de periódicos y, lo que es casi más importante, hunde las del rival. En Marca, desde que está Eduardo Inda al frente, tienen muy claro esto. De ahí la portada de ¡Vete ya¡ en referencia a Pellegrini, del día después del desastre de Alcorcón. Inda comprobó el poder de su diario cuando ‘expulso’ de la presidencia a Calderón. La COPE, con Abellán y su equipo de periodistas al frente, llevaba meses denunciando los tejimanejes y corruptelas del presidente madridista pero no fue hasta que el MARCA entró como un elefante en la cacharrería cuando se puso a Calderón primero, contra las cuerdas y después en la calle. El alarde de poder de MARCA ha debido envalentonar a Eduardo Inda. De otra manera no se explica la portada de marras. El titular no es casual. Es un aviso para navegantes para Florentino. Si no nos das lo que queremos, podemos ir a por cualquiera en el club. La primera pieza es Pellegrini, la pieza más débil y fácil de cobrar. Después de Pellegrinin vendrá ¿Valdano?, ¿Pardeza?. Florentino, que no es tonto, toma nota. La portada, exagerada, demagógica, cargada de opinión y mala baba, sin medir los tiempos y tirando por lo fácil sin entrar en otras reflexiones que un medio de comunicación del prestigio de MARCA debe siempre tener en consideración, tiene como objetivo intimidar a Florentino. Es un recordatorio de lo que paso con Calderón. Nada que una buena promoción de productos oficiales no pueda arreglar.

Tengo 37 años y nunca vi nada igual. El Real Madrid avergonzó a sus millones de seguidores, a sus casi 100.000 socios, en una noche infausta y en la que no caben calificativos. El Alcorcón, un equipo de Segunda B que se ha pasado la mayor parte de su historia entre Tercera División y la Preferente madrileña jugando contra equipos como el Piqueñas, el Campamento, el CD Aluche o el Puerta Bonita cuando los del barrio de Oporto estaban en horas bajas, le metió cuatro como pudo haberle metido seis o siete. Los que hubiera querido. Algo parecido a si Benín decide invadir Estados Unidos y, encima conquista la Casa Blanca en 24 horas y sin bajas. Yo he jugado contra el Alcorcón cuando el Municipal de Santo Domingo era un campo de tierra. Ese mismo estadio en el que ayer, hierba mediante, el Real Madrid fue barrido por un grupo de chavales, de currantes con vocación de futbolistas.
Pellegrini y Valdano hablan de vergüenza y piden disculpas con la cara descompuesta. No es para menos pero no es suficiente. Hoy Alcorcón, Aluche, la zona sur, Madrid, España, Europa y el mundo entero se ríen del Real Madrid. Es posible que el Real Madrid remonte en el Bernabéu. Tiene capacidad para ello pero lo vivido anoche no es un accidene. Una bicicleta no puede matar a un elefante. Es el síntoma de una enfermedad de consecuencias gravísimas y que atenaza al Madrid desde que conquistara la Copa de Europa de Glasgow. La Galaxia no sienta bien en La Castellana. El problema del Madrid va mucho más allá de Pellegrini, superado por la magnitud de los acontecimientos. Es un problema de pérdida de valores, de futbolistas que se creen dioses, de héroes de barro incapaces de reconocerse portando una camiseta que guarda las esencias de nueve copas de Europa y toda una historia de casta y orgullo detrás.
Estos jugadores, los de ayer en Alcorcón, pero también los del año pasado en Irún y los que son incapaces de ganar una eliminatoria de Champions o de Copa desde hace cinco años son indignos de portar un escudo que les viene muy muy grande. Todos ellos han crecido bajo la cultura de la publicidad, del valor mediático, del oro y el oropel. Miran con indiferencia de ricos el último modelo de coche de lujo que les regalan e ignoran que su caché y su honor se labra en campos y noches como la de ayer. Despreciar al Alcorcón es despreciar a los miles de hinchas que viven la vida como la viven los jugadores del Miunicipal de Santo Domingo. Despreciarlo y que te humillen es, encima, reirte de ellos. Pellegrini y Valdano piden disculpas. Los jugadores deberían hacerlo también hoy y si les queda algo de vergüenza, asistir a unas charlas de ‘reconducción’ para que les enseñen que jugar en el Real Madrid significa mucho más que ponerse una camiseta blanca.
PD. En estos cinco años de caida libre del Real Madrid (las dos ligas tuvieron sabor amargo), han pasado por el club varios presidentes, varios entrenadores, varios directores deportivos y una legión de jugadores. Sólo permanecen en este tiempo Iker Casillas, Guti y Raúl.
Guti no es protagonista y no creo que Casillas incida en el mal juego colectivo. Mi pregunta es ¿y si el Madrid prueba a jugar sin el siete?
Sólo por probar…
Los jugadores del Atlético de Madrid recibieron ayer domingo la visita de algunos integrantes del Frente Atlético, peña radical en la que hay de todo pero entre ese ‘hay de todo’ también se ‘camuflan’ ultras de viejo cuño, hooligans, violentos y personajes que poco o nada ayudan a la imagen de un club muy tocado en lo deportivo y social. Los ultras del Frente tuvieron acceso franco a la zona de jugadores y allí se reunieron con los capitanes del equipo, algo absolutamente incomprensible. Dicen que los hinchas, simplemente, pidieron compromiso y que los capitanes replicaron pidiendo apoyo desde la grada. Supongo que, tras la visita de los radicales, cualquier seguidor del Atlético se puede personar en la puerta del Vicente Calderón y pedir que le dejen entrar para intercambiar opiniones con los capitanes, con el Kun o con el mismísimo Gil Marín. Como tengo algunos buenos amigos entre los seguidores rojiblancos espero que lo hagan, y que el jefe de seguridad les abra las puertas con la misma presteza que a los radicales. La ‘visita’ enturbia un club y deja en muy mal lugar a la entidad y a los jugadores que se reunieron con ellos. ¿Por qué se da trato preferente a los ultras? Es algo que debería explicar Gil Marín o Cerezo. Me parece patético que a estas alturas, en 2009, los hinchas más fieros se arroguen la salvaguarda de las esencias de un club y que, desde la propia entidad, así lo reconozcan tácitamente. Dime con quién te juntas y te diré quién eres. Suspenso absoluto para el Atlético de Madrid.
Tal como se esperaba desde que Cerezo le reforzara y confirmara asegurando que Abel Resino iba a ser el entrenador del Atlético de Madrid para toda la temporada, el técnico ha sido destituido esta mañana. Parece ser que la temporada de Enrique Cerezo termina en octubre…o casi, porque el panorama que tiene por delante el nuevo entrenador (casi con toda seguridad Quique Sánchez Flores aunque se contacto con Luís Aragonés) es de órdago. El equipo está destruido mentalmente, es poco o nada competitivo, está prácticamente eliminado de la Champions League y a un mundo de la lucha por los puestos Champions de la Liga. Por si eso fuera poco, la afición está en contra y hay cisma social. Abel ha hecho lo que ha podido, que ha sido más bien poco. No tuvo los refuerzos que pidió y no le quitaron de encima a jugadores como Maxi con los que no contaba. Atado a Agüero y Forlán, el mal inicio de temporada de los dos sudamericanos le ha condenado sin remisión. Sus números eran lamentables pero, ¿alguién podría haberlos mejorado con lo que se está cociendo en el Vicente Calderón?
El Atlético de Madrid es una ruina. Se mantiene en estado cochambroso y con las constantes vitales apuntando directamente hacia la Segunda División. La dinámica del equipo es desastrosa, fuera de toda lógica para un equipo de su presupuesto y con futbolistas en su nómina de la talla del ‘Kun’, Diego Forlán o Sergio Asenjo, un portero que ha costado 1.000 millones de las antiguas pesetas y que es una de las promesas con más futuro del fútbol español. Los miedos del descenso aún no se han apagado aunque haya pasado una década desde su paso por el infierno cuando el equipo muestra maneras y tendencias parecidas a las de aquel desastre. En aquella plantilla estaban Kiko, Valerón, Molina, Hasselbaink, Capdevila…nombres de primer nivel. Como ahora. Aquel año hubo lío y tensión social. Como ahora. En aquel año pasó se veía desde el principio que el equipo había entrado en una dinámica muy negativa. Como ahora. En aquella temporada, los futbolistas de más nombres caminaban cabizbajos por el campo, sin motivación y lamentando su suerte. Como ahora. Aquella temporada, pasó lo impensable. Exactamente como puede suceder este año.
Por soez, por zafio, por no ser un ejemplo para nadie y menos aún para los miles de niños que ahora son adolescentes que soñaron con un gol de otra galaxia que casi valió un Mundial; por pensar que el haber sido uno de los mejores futbolistas de la historia de un juego es más que nadie en el mundo; por ser la peor cara visible de un país que pretende ser serio, por no saber asumir las críticas, por no saber perder, por arruinar su fama y no estar a la altura de su leyenda, por no saber que en la victoria es donde se mide a los hombres de bien y, por qué no, por casi dejar fuera del Mundial a una selección como es la Argentina, bicampeona del mundo…¡Váyase señor Maradona!
Argentina ganó al final, en un partido como dice Walter Evans en su post, tensó y emocionante pero con nada de fútbol. La albiceleste ganó y Maradona, al que apodan D10S y se cree D10S, cayó más bajo que nunca al mandar a los periodistas ‘ a mamarla’ en una rueda de prensa indigna. Argentina no se merece un seleccionador como él. Todo el país vive secuestrado bajo el aurea manchada de grosería y barriobajerismo que destila un hombre enfrentado con la vida y que se cree por encima del bien y del mal. Diego Armando Maradona fue el mejor futbolista del mundo en su momento, seguramente vengó una afrenta política y el orgullo de un pueblo con sus goles de otra galaxia y con la mano ante Inglaterra en el Mundial 86 y es más que seguro que en Nápoles existe un antes y un después de Diego pero todo eso le convirtió en un personaje zafío, que lo tuvo todo y todo estuvo a punto de perder por no saberse manejar en la vida, por incumplir las normas más básicas, las que distinguen a los hombres de bien de los inconscientes. No hay nada peor que un inconsciente que se cree D10S. Argentina no se merece un individuo así al frente de su selección, de su imagen pública. Para mi, el fútbol es, en la mayoría de los casos, un resumen de lo que es la vida. A través de este deporte se pueden explicar muchas cosas. Saber ganar, perder y competir con la cabeza alta es una enseñanza que se puede trasladar a cualquier orden de la vida. Ayer por la noche, tras ganar en el Centenario de Montevídeo, Maradona demostró que no sabe estar, que no sabe ganar. Y eso es mucho peor que no saber perder. Yo, si me cruzara por la calle con D10S me cambiaría de acera. No me fío de alguien que no da la talla cuando gana y muestra tal grado de venganza y zafiedad. Vigilaría mi espalda. Lo siento por Argentina.
Me cuenta Romiti, un compañero de la redacción argentino, que esta noche verá el Uruguay-Argentina en un bar de Madrid rodeado de un buen número de compatriotas, que en Argentina la rivalidad contra los charrúas se vive como un clásico mientras que el papel de enemigo deportivo se reserva para Brasil y el político y social para Chile, el equipo que puede dejarlos fuera de todo si los albicelestes pierden con Uruguay y los chilenos con Ecuador. Lo malo para Romiti y los millones de argentinos que esta noche estarán pendientes de Montevideo como si les fuera la vida en ellos, es que el ‘clásico’ es a vida o muerte y encima, Chile, el ‘enemigo’ al que miran por encima del hombro tiene en su mano el provocar el desastre total, lo impensable, un crack sin precedentes en Argentina. A Chile lo entrena Marcelo Bielsa, argentino y ex seleccionador albiceleste, lo que en principio es una garantía de que habrá fair play en las filas ‘rojas’. Distinto es el caso de Uruguay. El Centenario estará a rebosar en el que es considerado ya el partido más importante en décadas en el pequeño país sudamericano, donde el fútbol es una religión capaz de producir milagros como que una nación con menos de tres millones de habitantes sea bicampeona del mundo. En el Río de la Plata se juntan hoy dos equipos que acumulan cuatro campeonatos del mundo y más de veinte Copas de América. Uruguay lleva más de una década apartada del primer plano de la actualidad y quiere volver. Sabe que el camino más corto es derrotar esta noche a Argentina. Será un partido de pierna fuerte, no apto para cardiacos. Yo creo que terminará ganando la albiceleste porque, aunque están de pena, tienen suerte y Maradona más que nadie. El gol de Palermo ante Perú vale su peso en oro pero eso sí, yo esta noche aunque no sea argentino como Romiti, no me pierdo el partido.
Ya no me queda duda alguna si es que alguna vez las albergué: Argentina, doble campeona del mundo y una de las selecciones sin las que el fútbol no termina de entenderse, está en manos de un hincha, de un forofo que bien podría estar ocupando una tribuna o formando parte de una barra antes que dirigiendo los designios de una albiceleste que está penando lo indecible para estar en el próximo Mundial de Sudáfrica. Cierto es que en esto del fútbol las cosas no son como empiezan sino como acaban pero por lo que a mi respecta en relación a Maradona no tengo duda alguna: Argentina tiene un hincha en el banquillo. No un entrenador, ni un segundo entrenador ni un preparador físico y ni siquiera un utillero. Tiene un hincha metido a dirigir los designios de un equipazo (Messi, Tévez, Agüero, Higuaín, Mascherano, Verón, Zabaleta, Otamendi…) a los que, seguro, arenga con cánticos y apelaciones a la testiculina pero a los que no sabe colocar, ni dirigir, ni aprovechar al ciento por ciento de su capacidad. Con el hincha en el banquillo, Argentina ha sido humillada por Bolivia, Brasil y Paraguay y ha ganado sobre la bocina a Perú, con piscinazo indecente incluido del hincha que ocupa el banquillo. Mañana, en el Centenario de Montevideo, la albiceleste se juega la vida. Si ganan, estarán en el Mundial y tampoco tengo duda alguna de que Maradona se enfundará la albiceleste y pasará facturas a diestro y siniestro como si de un hincha discutiendo en una taberna se tratará. Si pierde, habrá drama, tan grande como el mayor que un hincha sin plan y sólo corazón pueda soportar. Una pena que un grande del fútbol mundial esté en unas manos que deberían dedicarse a animar y apoyar desde la grada y no a ‘piscinear’ y cantar como un ‘tifosi’ cualquiera. Argentina, ¡qué buen vasallo si tuviera buen señor!
Argentina está con el agua tan al cuello que se juega la vida este fin de semana contra Perú (atención al Argentina-Perú del año 78, que puede suceder algo parecido. Es un aviso para navegantes) y más aún el miércoles en un Uruguay-Argentina en el estadio Centenario de Montevideo que puede ser memorable si los celestes no la pifian en Quito, ante Ecuador en un partido en el que los andinos también se la juegan a una carta. Ahora mismo, la clasificación directa la marca Ecuador con 23 puntos, Argentina 22, Uruguay 21 y Venezuela, 21. Los argentinos no se han visto en otra y igual desde hace mucho. Y se les empieza a ver el nerviosismo en los ojos. Maradona no ha hecho más que hundir más al equipo y ya empieza a buscar enemigos a los que cargar el mochuelo de una hipotética eliminación albiceleste. Su antiguo mentor, Bilardo, es el primero en la lista negra. Mientras, Grondona, caya y maniobra por los despachos en busca de buenos árbitros para los dos partidos que quedan y los jugadores viven casi en estado de paroxismo, una situación que se agudiza por la errática política de D10s al que lo mismo le vale Palermo que el ‘pipita’ Higuaín. A Maradona ya casi no le entienden ni los suyos y mientras, el Centenario se prepara para la batalla más grande que ha visto Sudamérica en los últimos años y Perú, la cenicienta del grupo, llega, dicen, con la chequera repleta de dólares para el supuesto caso de que den la campanada. Fútbol es fútbol.