Las rotaciones de Pellegrini

Al ‘ingeniero’ Pellegrini le están cayendo palos desde numerosos sectores por apostar por las rotaciones y porque en ellas entran Cristiano Ronaldo y Kaka, los dos fichajes monumentales de Florentino Pérez. A Pellegrini, los resultados le dan la razón pero el fútbol que practica el Madrid hasta el momento, se la quita. Los blancos llevan pleno de victorias en Liga, han marcado 16 goles y han encajado dos. En Champions vencieron a domicilio 2-5, en lo que es el mejor arranque del Madrid en la Liga de Campeones en lo que llevamos de siglo XX. A pesar de todo ello, a Pellegrini se le da cera. A mi, las rotaciones no terminan de gustarme pero lo cierto es que todos los grandes clubes del mundo las utilizan. El Barcelona ganó el año pasado el Triplete llegando al tramo final de la temporada con un Messi muy dosificado. El Madrid tiene una plantilla compensada. Es verdad que Cristiano o Kaká son futbolistas superlativos y que no tienen un sustituto fácil. Los dos, junto a Iker (el único que no rota); Pepe, Xabi Alonso o Ramos, deben estar en el once que se juegue las habas en los momentos cumbres de la temporada pero para llegar a ese punto a tope tienen que dosificarse en partidos contra equipos como el Xerez, el Tenerife o en la Copa contra el Real Unión de turno. Los que salen por ellos tienen la calidad suficiente para hacer sentir al rival que están frente al Madrid. El problema es, muchas veces, que los teóricos suplentes se sienten como tales y no ponen toda la carne en el asador. Ahí es donde debe entrar de lleno Pellegrini. Conseguir que el equipo funcione como ta, sin fisuras y pleno de motivación es su principal misión. Si lo consigue, las rotaciones serán bienvenidas, si no puede crear ese espíritu, el Madrid será un muermo sin alma a expensas de que sus megacracks tengan el día propicio.

Cristiano Ronaldo o Messi ¿quién es mejor?

Ya hay debate en la calle. ¿Quién es mejor, Cristiano Ronaldo o Lionel Messi?. Yo, sinceramente, no sé responder. Lo que sí sé es que el combate sin tregua entre los dos gigantes el fútbol mundial beneficia al fútbol español, a los aficionados de Real Madrid y Barcelona, sobre todo porque el resto los sufre y a los medios de comunicación que, lo tenemos que reconocer, vendemos muchos más ejemplares con cracks de este calibre por los campos españoles. Lo cierto es que dentro de un mes, France Football coronará a Lionel Messi como mejor jugador del mundo y recibirá su Balón de Oro. Sucederá en el palmarés a Cristiano Ronaldo. Los dos han ganado ya la Champions League y en ambas conquistas han tenido un papel capital. Los dos están entre los futbolistas más mediáticos y mejor pagados del planeta y los dos están padeciendo un calvario con sus selecciones, al borde de quedarse fuera del Mundial. Si eso sucediera, sería una catástrofe para sus países pero también para Adidas, la marca que viste a Messi, y Nike, que hace lo mismo con Cristiano Ronaldo. Por antecedentes y trayectoria, llevan caminos paralelos. Antes, la comparación se matizaba porque uno jugaba en España y otro en Inglaterra pero ahora los dos juegan en la Liga de las Estrellas. Se enfrentan desde esas dos orillas irreconciliables deportivamente hablando  que son Barcelona y Madrid y sus números e influencia son idénticos. Cuatro partidos de Liga, cinco goles y la sensación en el ambiente de que son letales. ¿Quién es mejor? Yo no lo sé.

El himno del Real Madrid y el presidente blanco

Escribía ayer el ‘presidente blanco’, blogger de ‘Blancomanía‘, uno de los blogs que arman esta web de futbolista digital, un decálogo de diez puntos por el que había gente que no podía sentirse seguidor del Real Madrid. Entre las muchas cosas sin fundamento que decía, había una en la que tiene toda la razón del mundo. O más. Es la referente al himno del Real Madrid. El legendario himno de las ‘mocitas madrileñas’ parece en permanente estado de sitio desde que Florentino Pérez rige los destinos del club, tanto en su primera etapa como en este segundo ciclo. En sus primeros años se sacó de la chistera del ‘himno del centenario’ cantado por Plácido Domingo. Lo que parecía una coyuntura temporal coincidente con los fastos de celebración de los primeros cien años de vida de la entidad, se convirtió en un ataque puro y duro al tradicional himno del Madrid. Aquello quedó desterrado con la salida de Florentino pero con su retorno ha traído de la mano una vez más el himno del centenario, que ‘pincha’ todos los partidos cuando el equipo sale al terreno de juego. El tradicional, el de toda la vida, se deja para el final del choque. El pasado domingo, la inquina sobre el himno de toda la vida dio un giro de tuerca más al pinchar la versión realizada por José Merce antes de empezar el partido. Merce es jerezano de pro y posiblemente se tratase de un gesto de cortesía ante la primera visita del Xerez al Santiago Bernabéu pero la cuestión es que llueve sobre mojado. El presidente blanco, el de verdad, Florentino, tan amante y cuidadoso con los gestos, no puede ni debe olvidar que la camiseta, el escudo y el himno son los valores que configuran la esencia de cualquier club del mundo. Cambiar uno de ellos es una cuestión de Estado y como tal, así debe tratarse. Si quiere cambiar el himno debe consultarlo con los socios. El club no es suyo. En esto, el presidente blanco, el blogger, no el de verdad, está en lo cierto.

Guardiola, el triunfo del sentido común

Todo lo que dice Pep Guardiola en sus comparecencias públicas me parece cargado de sentido y normalmente acertado. Tengo la sensación de que al entrenador del Barcelona, los árboles no le ocultan el bosque, como a tantos y tantos otros y que en su día a día suele aplicar algo tan poco común como es el sentido común. Mesurado en el hablar y siempre respetuoso, suele poner el acento en la palabra y el momento adecuado. Desde que desembarcó en el banquillo del Nou Camp ha ido desgranando una filosofía de entender el fútbol y la vida que conecta con la grada, la masa social culé al tiempo que no le granjea antipatías entre las hinchadas rivales, que ven en él un tipo corriente que quiere lo mejor para su equipo y expresa lo que piensa con tranquilidad y mesura. Guardiola se ha visto obligado a mojarse en numerosas ocasiones pero siempre ha salido con bien de los cruces de caminos. El año pasado, cuando visitó al Madrid en la previa del histórico 2-6 no tiró en ningún momento de victimismo sino de equipo campeón que debe ganar en estadios como el Bernabéu, en el cuerpo a cuerpo con un rival directo. Cuando tuvo que hablar de la marcha de Eto´o, no puso disculpas, habló de ‘feeling’ personal y de asunción de responsabilidades propias. Con el fichaje de Chigrinsky lo calificó de ‘apuesta personal’; con el tema de las comparaciones con el año pasado no dijo más que lo que todo el mundo piensa, “que se perderán todas las comparaciones” o, por ejemplo, tras ganar 5-2 al Atlético no cayó en el triunfalismo y puso en el acento en “la traición al estilo de toque y control del Barcelona”. Guardiola aprieta a los suyos desde un discurso coherente y claro, no elude la responsabilidad y no se esconde. Ahí está una de las claves de este gran Barcelona.

El Atlético de Madrid ya no es un grande

El sábado pasado estuve en las fiestas de Villaviciosa de Odón tomando unas cervezas con un grupo de amigos que tienen entre una de sus virtudes el ser forofos del Atlético de Madrid. La conversación irremediablemente viró durante buena parte de la noche sobre su equipo y sobre el partido que acababa de terminar en el Nou Camp con victoria por 5-2 del Barcelona. Ellos, sorprendentemente, se mostraban hasta contentos con el resultado. Confesaban que habían llegado a temer una goleada de escándalo y un 5-2 les parecía digno. Goleada ante el Barca que comienza a ser ya habitual (1-6 en el Calderón, 6-0 y 5-2, en las dos últimas visitas a Barcelona) y que se une al 0-0 ante el Apoel, la derrota por goleada en Málaga y el 1-1 ante el Racing amen de la sensación de catarsis social que vive el club y la constatación histórica de que el Atlético de Madrid ha perdido durante la última década todo por el camino menos masa social. El Atleti está a años luz de aquel grande que se hacía respetar en España y Europa mediado los setenta y en los primeros años ochenta. Mis amigos ‘indios’ seguían, ya de madrugada en Villaciosa, en el mundo de ficción que considera al Atleti un grande y mi argumento no era otro que el club seguíra en la cuesta abajo irremisiblemente hasta el momento de que todos los estamentos del club se mentalicen de que este equipo ya no esta entre los gigantes del fútbol español y actúe en consecuencia: buscando otro tipo de futbolistas, no pagando como un grande a jugadores de medio pelo y empezando la reconquista desde abajo, paso a paso y sin pretenderse medir de tu a tu con los que antaño eran sus rivales. Esa es la pócima para dejar de sufrir. Alguien tiene que decir la verdad en el Vicente Calderón por mucho que duela y ésta no es otra que de aquel glorioso Atleti de mitad de siglo pasado sólo queda el nombre y la afición. Dentro de poco, ya ni el estadio.

Cinco árbitros en la Europa League

Ayer, en la jornada inaugural de la Europa League, antigua Copa de la UEFA, tuvo lugar una revolución silencionsa pero de gran calado: los partidos se jugaron con un equipo arbitral formado por cinco colegiados; el árbitro principal, los dos jueces de línea y dos colegiados de línea de fondo o de gol o como los queramos llamar. La verdad es que la medida me sorprendio, sobre todo cuando veías a un equipo atacar y casi al lado del poste a un personaje vestido de árbitro. Por lo que vi ayer, los árbitros siguen pitando igual que siempre aunque sólo sea por una medida de lógica, diez ojos ven más que seis, pero con los árbitros todo puede pasar. Parece claro que, de convertirse en oficial esta medida, penalties, agarrones dentro del área y goles fantasmas tienen los días contados. Habrá que estar atentos a cómo afecta esto a jugadas como los córnes, donde suele pasar de todo y si los trencillas van a tener la intención de pitar los cuarenta penalties que se producen en cada partido en ese tipo de jugadas. Soy muy escéptico con la medida pero la prefiero al vídeo y al asistente con televisión rearbitrando constantemente. Por cierto, el cuarto árbitro supongo que pasará ahora a llamarse sexto árbitro.

Guti, el ‘maldito’

Hay futbolistas con un toque de ‘malditismo’ adherido a sus camisetas prácticamente desde que pusieron el pie en un terreno de juego. Quizás, el jefe de todos ellos sea Guti, o el ‘maestro Gutiérrez’, como le calificó Raúl en una ocasión tras un golazo del ya veterano canterano al Espanyol la temporada pasada. Guti es un futbolista formidable, con una enorme calidad en sus botas pero que, en cambio, no ha gozado de la continuidad ni el aprecio incondicional de sus entrenadores. Y han sido muchos en las casi quince temporadas que lleva defendiendo la camiseta del primer equipo del Real Madrid. A Guti se le espera siempre pero no siempre comparece, lo que provoca que sea amado y odiado a partes iguales. Las aficiones contrarias suelen tomarla con él, el Bernabéu le mira con lupa cada vez que toca el balón y se entrega con pasión o le machaca sin conmiseración dependiendo de si el maestro Gutiérrez tiene iluminada la mirilla y se inventa un pase de dibujante o pierde el balón y se queda mirando al tendido como si aquello que se cuece a su alrededor no fuera con él. Lo curioso es que a Guti nadie le ha dado la plena confianza pero tampoco nadie se la ha quitado del todo. Con su clase y con su calidad, es un futbolista que debería haber marcado una época en el Madrid y en la Selección pero con la ‘Roja‘ pasó de puntillas y en el Madrid marcó una época muy a su manera. Lo cierto es que este año Guti sobrevive una vez más a pesar de que le han fichado a Kaká, Granero y Xabi Alonso para el centro del campo. Ahí sigue Guti, jugando minutos, haciendo goles, dando pases….seguramente el genio esté picado. La clave es ¿cuánto le durará?

La Premier y el ‘robo’ de niños

Publica hoy El Pais un interesanet artículo sobre el ‘robo’ de chavales menores de 18 años que año tras año efectúa la Premier entre ligas con menos ‘glamour’. Lo cierto es que el asunto no es, ni mucho menos, nuevo ni afecta en exclusiva a la Liga española, donde han llegado jugadores del nivel de Lionel Messi mediante este sistema. El tema se ha puesto de moda tras la sanción que ha impuesto la FIFA al Chelsea por el caso ‘Kakuta’. El organismo rector del fútbol ha impuesto al club londinense una sanción ejemplar: no podrá fichar hasta 2011 jugador alguno hasta 2011 por entender que contrató con malas artes a Gael Kakuta, que con 16 años militaba en el Lens francés. Precisamente son los clubes galos los que más presionan para que se ponga coto a una dinámica que amenaza con sepultar el trabajo de cantera.  Manchester United, Arsenal, Chelsea o Liverpool, por citar a las entidades más potentes de la Premier, llevan años peinando mercados y pescando en el caladero francés, español, africano o del Este de Europa con verdadera pasión. El sistema es muy sencillo: a los jugadores de países en desarrollo se les ofrece, simplemente, una mejor calidad de vida. Ese es el anzuelo. A los chavales españoles, franceses o portugueses se les ponde delante el brillo de una competición como es la Premier League. Viste más jugar en los juveniles del Liverpool que en los del Espanyol, por poner un ejemplo. Lo malo es que los clubes modestos no sufren sólo el piratesco asalto de la Premier. En España, el pez grande también se come al chico. La Masía o Valdebebas están plagadas de chavales de Albacete, Toledo, Lleida o Gijón, por poner unos ejemplos. El problema tiene difícil solución porque implica una recuperación de valores y eso, en los tiempos que corren, se antoja imposible. Será más fácil que el Cádiz gane la Champions League (con todos mis respetos para los aficionados de la Tacita de Plata) que un chaval apueste por estudiar, jugar en el equipo de su pueblo y seguir un plan a largo plazo que le pueda llevar a jugar en Priemera División que renunciar a la posibilidad de jugar, aunque sea una pachaga, sobre el césped de Stanford Bridge.

La afición del Atlético prepara una rebelión

Leo hoy en el Marca que Arteche, antiguo central rojiblanco de la década de los ochenta, reivindica que las protestas de la afición contra la familia Gil, propietaria del club, debieron producirse hace dos décadas, cuando Jesús Gil se hizo con las riendas del club como presidente elegido por los socios y terminó haciéndose dueño del mismo tras un proceso más que oscuro, negro e irregular. No le falta razón a Arteche pero eso no quita que muchos aficionados del Manzanares vean ahora la situación como insostenible, y eso que el equipo disputa la Champions y ha ido escalando peso dentro de la Primera División desde el lamentable descenso y las dos temporadas pasadas en el infierno. Lo que es indudable es que el Atlético de Madrid actual está a años luz de aquel otro Atleti de los años sesenta y setenta que se mantenía parejo en el palmarés con el Barcelona y se permitía el lujo de disputarle los títulos al Real Madrid. Aquellos tiempos ya pasaron y la realidad del club es muy distinta. La que no ha cambiado es su afición. El hincha del Atleti sigue siendo ambicioso y se resiste a compararse con el Espanyol, el Depor o el Racing. Su ideario sigue fijo en el Madrid y el Barcelona y eso, con la gestión de los Gil, se aleja cada día más. La hinchada rojiblanca prepara una rebelión en toda regla. Hay muchos seguidores que llevan años trabajando en silencio desde una oposición firme a los Gil. Ahora, esa minoría silenciosa, se ve reforzada. Hay tambores de guerra pero lo malo para los hinchas es que el club ya no es suyo. Es de la familia Gil. Quiza tenga razón Arteche. La rebelión debió ser hace veinte años.

Lezama y el proyecto de Irureta

Estuve el pasado martes haciendo varios reportajes sobre el Athletic Club de Bilbao en Lezama, uno de los templos del fútbol español.  Junto al fotógrafo Fernando Villar hicimos una jornada intensa. Por la mañana Aitor Ocio y Amorebieta más una entrevista con Llorente y por la tarde, previa comida con el mítico Walter Evans (gracias por la invitación, Walter), en un restaurante argentino en pleno centro de la ciudad, charla futbolística con Jabo Irureta en su despacho de Lezama. La verdad es que gracias a Walter, la entrevista con Jabo me sirvió para entrar de lleno en el proyecto que el veterano entrenador quiere implantar en las categorísa inferiores del Athletic. En el próximo número de FUTBOLISTA publicaremos la entrevista íntegra  pero puedo adelantar que la intención de Irureta es dar la vuelta como un calcetín a la idea y al fútbol que se ha venido practicando en el Athletic tradicionalmente. Jabo quiere cambiar métodos de entrenamiento, estilo y hasta prototipo de futbolista que se cría en Lezama. Es un proyecto ambicioso y para el que se necesita tiempo y paciencia, algo de lo que normalmente carece el fútbol. Bien haría el Athletic en mirar a largo plazo y apostar sin fisuras por Lezama y la idea que Irureta lleva bajo el brazo.

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