Ayer por la tarde se generó en la redacción un curioso y demagógico debate. Hablaba con Andrés Valladolid, el director de producción del grupo editorial para el que trabajo, y con Antonio Vázquez, el redactor jefe de la revista Futbolista, sobre el coste del fichaje de Cristiano Ronaldo. Yo defendía la postura que esgrimió Alfredo Relaño en AS hace unos días en la que no todos los futbolistas cobran las estratosféricas fichas que perciben los jugadores de Real Madrid o Barcelona, por poner un ejemplo. Yo, al igual que Relaño, defendía que esas cantidades de otra galaxia las perciben también los número uno de otras disiciplinas como la Fórmula 1, la música, el mundo de la banca o el basket NBA sin que nadie se lleve las manos a la cabeza. En estas, a Andrés se le ocurrió preguntar cual sería el presupuesto de un equipo modesto de Primera como el Sporting. Miramos la Guía Marca del año pasado y comprobamos que el dinero para gastar que tenían los asturianos para toda la temporada pasada era de ….¡2 millones de euros! Con ese dinero, el Sporting debe pagar a la plantilla, empleados, mantener instalaciones, fomentar la cantera, costear viajes…es decir, que dudo que ningún jugador del primer equipo gijonés cobre más de 50.000-60.000 euros anuales, y eso para una carrera que se acaba a los treintaypocos. El Sporting no es un caso aislado, ni mucho menos. Clubes modestos hay muchos más que potencias futbolísticas. El Real Madrid, el Barcelona, el Manchester o el Inter son únicos. Detrás de ellos hay una legión de secundarios cuyos jugadores se ganan la vida como cualquier otro currante. Esa es la cara que no abre telediarios o portadas de periódicos nacionales. ¿Y sabeis una cosa? que si el fútbol fuera cuestión matemática, el Sporting tendría que perder algo así como 45-0 contra el Real Madrid, pero esto es fútbol y el Sporting, el Xérez o cualquier otro humilde se comerá al Madrid o al Barcelona cualquier día. Esa es la grandeza de este deporte.
El Atlético de Madrid vive en una especie de limbo, a la sombra de su gran vecino madridista. Del Atlético apenas hay noticias en este comienzo de verano y las que hay no indican buenos tiempos para la entidad del Calderón. Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo parecen apostar por una continuidad en su gestión que no deja de extrañarme. A día de hoy, sus gestiones de cara a la temporada que viene se han limtiado a bajar el sueldo a García Pitarch, fichar a Juanito, no cerrar adecuadamente el tema de la portería tras las bajas de Leo Franco y Coupet y renovar a Abel Resino como entrenador. No se han anunciado fichajes y no se sabe a ciencia cierta qué sucederá tanto con Agüero como con Forlán, que están en la agenda de algunos grandes europeos y pueden salir del Manzanares cuando el club tenga poca capacidad de reacción. Por otro lado, hoy parece que se firmará a Asenjo, un gran portero pero que no termina con el debate de la portería ante la crisis o minicrisis que se ha generado por el caso De Gea, con el que la entidad no sabe muy bien qué hacer. Poco más hay que rascar en el Atleti y eso debe preocupar a una afición que necesita alegrías. Gil Marín y Cerezo siguen vendiendo que este plantel está para aspirar a un título pero este plantel, el año pasado no pudo aspirar a más que a entrar en la Champions por los pelos. Necesita un incremento de calidad y eso, aún no se ha producido.
El Valencia se parece cada vez más a 13 rué del Percebe, el TBO de Ibáñez en el que en un bloque de pisos conviven tenderos tramposos, estraperlistas, muertos de hambre, veterinarios manazas y demás fauna de mal vivir y poco critiero, más o menos igual que en el Valencia de un tiempo a esta parte. Desde que Soler se hizo cargo del equipo, el club es una auténtica casa de locos, condenada al desastre y la ruina más absoluta. La conversión en sociedades anónimas tenía su lado negativo y, para desgracia ché, se ha manifestado en toda su magnitud en un club en el que lo único limpio y sin más intereses que el escudo es la afición. En Valencia ha habido cuatro presidentes en poco más de un año, varios directores deportivos, un grupo de futbolistas que no ve el momento de abandonar la entidad, un capitán que se sienta en un juzgado con el presidente del club, un estadio a medio construir, una plantilla que no cobra y la sensación de que el que está en el club en las más altas esferas está para llevárselo crudo. Un desaguisado que no terminará en tragedia por la sencilla razón de que el fútbol es patrimonio nacional y las insituciones no permitirán el colapso de una entidad que lo bordea peligrosamente en los últimos tiempos. El Valencia es un auténtico desastre y eso lo está pagando su afición, que no se merece unos dirigentes del calibre de los actuales.
A las nueve de la noche se presenta en el Santiago Bernabéu Cristiano Ronaldo, el jugador más mediático del mundo en estos momentos y un futbolista sobre el que muy poco se puede escribir sin que haya sido dicho ya con antelación. Con Cristiano sobre el césped del coliseo blanco vuelve la era galáctica al ciento por ciento. Posiblemente, las 50.000 personas que acudieron a la presentación de Kaká se queden cortas en comparación con lo que se espera sea la puesta de largo del portugués. ¿Se llenará el Bernabéu? Yo creo que se rozará el lleno y eso convertirá el evento de esta noche en el más seguido de todos los tiempos, en un récord complicadísmo de batir. Cristiano es un futbolista de extremos, no conoce el término medio. Es el fichaje más caro de la historia y protagonizará la presentación más multitudinaria de la historia. Una responsabilidad que no afectará ni lo más mínimo a un futbolista superlativo y acostumbrado a la presión. El peligro con Cristiano es otro: que los fuegos de artificio que rodean al crack no dejen ver al futbolista que lleva dentro. Florentino, Valdano y Pardeza tienen que estar vigilantes.
El cuarto fichaje de Florentino Pérez (a la espera aún de Arbeloa y Xabi Alonso) es un futbolista sencillamente espectacular: Karim Benzemá. Argelino (como Zidane) de origen, criado en los barrios humildes de Lyon y madridista confeso desde pequeño. El francés siempre ha querido jugar en el Madrid y se ha encargado de decirlo en todas las ocasiones que se le ha puesto un micrófono delante. Benzema, al que comparan con acierto con Ronaldo, es un futbolista desequilibrante, rápido, fuerte y con una cualidad que el Bernabéu aprecia soberanamente: no se esconde, va al choque, no se arruga y encara los partidos a cara de perro. Benzemá no es Villa aún pero puede llegar a ser mucho mejor que ‘el guaje’. Villa no jugó sus cartas correctamente. Tenía un acuerdo con el Real Madrid y no dio el paso adelante. El Madrid, cierto es, tampoco insistió demasiado, seguramente porque tenía a Benzemá a tiro. Aulas, el presidente que ha ‘inventado’ el Olympique, lo quería vender hace un año por 100 millones de euros. Ahora lo ha vendido por 35. El Madrid ha hecho un gran fichaje. Lo disfrutarán los seguidores blancos esta misma temporada. Seguro.
Ayer hablaba con un compañero de la redacción, forofo absoluto del Barcelona, sobre la oleada de grandes fichajes del Real Madrid y me decía, con cara de preocupación, que el Barcelona tiene la obligación de fichar ya. Como él, estoy seguro de que piensan muchos barcelonistas. Que no puede quedarse mirando el tendido y ver como el eterno rival contrata al mejor jugador de la liga inglesa, al de la liga italiana y al de la liga francesa sin reaccionar. El ataque de Florentino obliga al Barcelona a reforzarse y a dar un golpe de efecto. El verano mediáticamente hablando está siendo absolutamente blanco. Los fastos del Triplete parecen ya hechos de la prehistoria y hay que reconocer que se necesitan nervios de acero y talante de esquimal para permanecer impertérrito ante el rearme del Real Madrid. Por eso, espero movimientos en el Nou Camp en los próximos días. El Barcelona necesita retoques, apenas nada más. El mayor de ellos, sustituir al ‘malquerido’ Eto´o. El fichaje de Villa es un gran golpe de efecto por dos motivos: se trata de un gran jugador, del nivel o mejor que el camerunés, y se lo han quitado al Real Madrid, con quien Villa tenía un acuerdo verbal. Buena jugada del Barcelona. Después de Villa poco más, aunque hace falta un lateral izquierdo y, posiblemente, Cesc, azulgrana de pura cepa, de los pies a la cabeza. Con Cesc se repetiría el viaje de ida y vuelta de Gerard Piqué y ya sabemos todos los resultados que ha dado el central. Con Villa y Cesc, el Barca anularía el efecto devastador de los fichajes del Madrid y completaría una grandísima plantilla. Laporta está en ello.