A Diego Armando Maradona se le empiezan a detectar costurones de humanidad que le alejan de la condición de semidios que goza en Argentina. Grandona le dio las riendas de la albiceleste por aclamación popular y quizás por ser el único que, por el prestigio que goza, era capaz de poner paz entre los clanes que campan a sus anchas por el vestuario argentino. A Basile le devoraron los resultados y su incapacidad para dominar una caseta enfrentada. Con Maradona, Grandona pensó que nadie iba a osar toserle y que la paz llegaría y con ella los buenos resultados. No está siendo así. Maradona llena todo lo que se refiere a la selección. Su imagen y su condición de D10s tapan, por el momento, las muchas carencias que tiene el equipo. Argentina corre serio peligro de quedarse fuera del Mundial de Sudáfrica, lo que sería un fracaso inimaginable. Las tensiones internas las intentó zanjar Diego ‘cargándose’ a Riquelme pero tras la marcha de Roman el equipo ha encajado un 6-1 en Bolivia (la derrota más sangrante desde Suecia 58 si quitamos el 0-5 que le endosó la Colombia de Maturana en Buenos Aires hace poco más de una década) y 2-0 en Ecuador. Argentina está contra las cuerdas , se hunde poco a poco y a D10s no se le ocurre, por el momento ideas que la salven del naufragio absoluto. Maradona tira de prestigio para tapar el caos pero, por el momento, su Argentina juega peor y le va peor que cuando era dirigida por un simple mortal.
Hace poco más de un año entreviste a Alfredo Di Stéfano en su despacho de la asociación de veteranos del Real Madrid. Hablamos de muchas cosas, del fútbol de hoy y del que le toco vivir a él y entre tantas cuestiones, me dejo una meridianamente clara: “el fútbol del futuro es para África. ¿Por qué?, le pregunté. “Porque el fútbol es hambre y en África hay hambre”. No sé si el maestro estará o no en lo cierto y está claro que desde la irrupción de Camerún en el Mundial 82, los especialistas vienen avisando del advenimiento del continente negro sin que eso llegue nunca a suceder. Los grandes del fútbol en el 2009 son los mismos que los grandes del fútbol del Mundial 82. Ahí siguen Brasil, Italia, Alemania, Holanda, España…los Camerún, Nigiera, Costa de Marfil o Senegal apuntan pero no terminan de rematar. Aún así, el fútbol africano ha evolucionado considerablemente. Hace veinte años era impensable que en la Premier, España o en Francia jugaran futbolistas del nivel de Essien, Drogba, Keita, Touré…Los tiempos de Zambia en el Mundial 74 ya forman parte de la historia. Viene esto a colación por el gran nivel que demostró ayer Egipto en su partido ante Brasil en su primer partido de la Copa Confederaciones. Los Faraones pusieron contra las cuerdas a la pentacampeona del mundo. Demostraron que el fútbol africano, en este caso el del Magreb, que siempre ha estado por debajo del África Negra, ha crecido enteros. Aún les queda pero el avance que están experimentando augura buenos tiempos. No sé cuantos años faltarán para que una selección africana gane un gran campeonato pero hace cuarenta años los equipos africanos que jugaban un Mundial no sabían ni colocar una barrera (hay pruebas fehacientes de ello) y hoy ponen contra las cuerdas a cualquiera. Quizas Di Stéfano esté en lo cierto. Lo cual, no me extrañaría en absoluto.
En Barcelona deshojan la margarita: continuar con la apuesta que llevó al equipo al tricampeonato la temporada que acaba de finalizar o dar un golpe de efecto con el fichaje de un crack como Ibrahimovic, tirando la casa por la ventana para contrarrestar el ‘temor blanco’ desatado por las contrataciones de Cristiano Ronaldo y Kaká. Laporta dice estar ‘tricontento’ pero lo cierto es que el maremoto desatado por el Real Madrid ha sacudido los cimientos del Nou Camp, donde la afición mira atónita el rearme que está llevando a cabo el eterno enemigo. Yo, sin embargo, si fuera Laporta no movería ficha alguna más allá de algún ligero retoque. El Madrid tira la casa por la ventana, es cierto, pero el proyecto y el espíritu están del lado del FC Barcelona. En el Nou Camp hay un plan y ese plan ha dejado los mayores réditos de la historia del fútbol español. El problema esta temporada no está en el Santiago Bernabéu sino en lograr que los jugadores sientan que no lo han ganado todo, es decir, que sigan con hambre de triunfos. La ‘talegada’ pagada por Florentino es un aliciente. ¿Qué satisfacción sería para el barcelonismo volver a ganarle todo a un Real Madrid sin ‘drenthes ni van der vaares’ y con CR9 y Kaká sobre el césped. Eso vale más que contratacar fichando a Ibrahimovic.
Florentino Pérez ha retornado al mundo del fútbol como un elefante entra en una cacharrería. En apenas quince días como presidente del Real Madrid ha fichado a los dos últimos dos Balones de Oro del fútbol mundial; ha invertido más de 150 millones de euros (25.000 millones de pesetas) en fichar a Cristiano Ronaldo y Kaká y, por el momento, ha logrado la cuadratura del círculo: que ya no se hable del triplete azulgrana por ningún lado y que dos de sus grandes rivales en la lucha por el trono europeo (Milán y Manchester United) con las cuentas del banco repletas de dinero pero sin dos jugadores franquicia. Florentino gestiona el Real Madrid como una empresa, como una multinacional que mira la cuenta de resultados y no la de gastos. La semana que viene completará la cuadratura del círculo con el fichaje de Villa y, después, entrará en acción Pardeza fichando futbolistas para puestos específicos (lateral izquierdo, lateral derecho…). Florentino ha fichado nombres y ha devuelto la ilusión al madridismo y asustado al planeta fútbol que ve como el polo de poder que se creo en el Bernabéu al principio del siglo XXI comienza a reeditarse. El problema es que los nombres no hacen un equipo por lo que es el turno de la dirección deportiva del club para compensar tanto gasto: fichar barato y a jugadores que blinden al Madrid y acepten jugar para Cristiano Ronaldo y Kaká.
A esta hora ya lo sabéis todos: Cristiano Ronaldo está fichado por el Real Madrid. Ya sé que aún falta el acuerdo con el jugador pero pocos dudamos que ese era y es el problema menor de la negociación. El escollo principal, el Manchester United y Ferguson, ya ha sido sorteado. El club de Old Trafford ha dado el sí. Eso quiere decir que en menos de una semana el Real Madrid hará público el anuncio oficial del fichaje del astro luso. Ahora la pregunta es ¿qué pasa con la cantera? La dejo en el aire por si alguien quiere contestarme.
Siempre he defendido que una de las razones por las que el fútbol es tan grande es por la carga de leyenda, de conectar con los mitos de otros tiempos que atesora. Todo lo que sucede en el fútbol actual ocurre porque hay una conexión directa con el pasado. Por eso, la racha que está viviendo la selección española (32 partidos sin perder, un campeonato de Europa y enfrentamientos directos con Italia, Argentina, Alemania, Francia e Inglaterra, incluidos) es sencillamente memorable. En la mitología del balón se encuentran equipos como el Brasil del Mundial 82; la Holanda de la Naranja Mecánica, la Hungría de los años 50; la Francia de Zidane…a todos los ha superado ya está selección que creó casi desde la nada Luis Aragonés y que ahora tan bien gestiona Vicente Del Bosque. La ‘roja’, tras ganar ayer 0-6 a Azerbayan, encadena 32 partidos sin perder, más que todas las selecciones de leyenda de la historia y a tres partidos de la Brasil de los años noventa, aunque la FIFA considere ya que españoles y brasileños están empatados (en la Copa América del 95, la canarinha perdió por penalties ante Uruguay y el máximo organismo internacional contabiliza ese partido como derrota). España debe ir paso a paso. Tiene por delante la Copa Confederaciones, un buen torneo a pesar de su escaso pedigrí, y a doce meses vista la gran cita de su historia: el Mundial de Sudáfrica, donde acude como máxima favorita. Hay que vivir el presente, pero este presente nos conecta con el pasado más glorioso de este país y nos hace mirar el futuro con optimismo. La roja ya es leyenda del fútbol. Ahora toca trabajar para agrandarla con el título de campeones del mundo.
Kaká ya es jugador del Real Madrid. Todo un símbolo. Ramón Calderón se pasó tres años prometiendo su fichaje y nunca lo logró. Florentino Pérez lo ha firmado con tan sólo una semana de antigüedad en el cargo. Un buen comienzo para el nuevo presidente, que comienza pisando fuerte y marcando las directrices de lo que quiere para el club: un equipo que juegue bien al fútbol (por eso se ficha a Pellegrini) e instrumentos que lo hagan posible (Kaká). Posiblemente el siguiente en llegar sea David Villa. El jugador pudo ser del Madrid la temporada pasada. Estaba hecho pero problemas de última hora generados en las calderas del vestuario del Real Madrid lo impidieron. La llegada de Villa es fundamental. Con Kaká surtiendo de balones a Villa e Higuaín, el Madrid generará un formidable caudal ofensivo. Raúl y Van Nistelrooy pasarán a un segundo plano. El último eslabón debe ser la cantera. El madridismo reclama la vuelta de un modelo que históricamente ha hecho grande al club. Dispersados por el mundo andan canteranso de primer nivel que han sido ninguneados por futbolistas de medio pelo. Son los casos de Arbeloa (Heinze); Negredo (Saviola); Granero (Van der Vaart) y Mata (Drenthe). Prioridad de Florentino debería ser recuperarlos para la causa pero los primeros pasos que está dando no invitan al optimismo. A Negredo y Granero se les quiere recomprar como moneda de cambio y Arbeloa y Mata ya están lejos de la órbita madridista. Florentino está a tiempo de rectificar. A los seguidores del Real Madrid les gustaría ver un once como éste: Casillas; Torres-Arbeloa-Pepe-Ramos; Guti-Kaká-Mata (Granero)-Lass; Villa-Higuaín (Negredo). Cantera y estrellas. Esa es la cuestión.
Samuel Eto´o es la espina clavada en el proyecto del Barcelona para la temporada que viene. Nadie muy bien qué hacer con el camerunés, un jugador cuyo rendimiento estrictamente futbolístico es espectacular pero que genera dudas extradeportivas prácticamente desde el inicio de su carrera. Guardiola, tras anunciar que no contaba con él al principio de la pretemporada del año pasado, dio marcha atrás en su decisión de defenestrar al nueve dicen que a petición de los pesos pesados de la plantilla. Eto´o ha cumplido a lo largo de este año su parte del trato (jugar y callar) pero doce meses después el ‘problema Eto´o sigue estando sobre la mesa. Muchos en el club no olvidan la deleznable forma en la que se borró el día del pasillo en el Santiago Bernabéu. Aquella espantada dolió y escoció mucho más que las muchas salidas de tono que protagonizó sobre todo durante el tramo final de la estancia de Ronaldinho y Deco en el club. Por eso tiene colgado el cartel de transferible y por eso Eto´o ha multiplicado los gestos de cariño- algunos dirán de peloteo- a Laporta y Guardiola durante los últimos meses. Al camerunés no le gustaría salir de Barcelona pero la directiva le busca salida. Y si la directiva le busca acomodo lejos del Nou Camp para traer en su lugar a Ibrahimovic o Benzemá es porque Guardiola está de acuerdo. Eto´o tiene pocas opciones. Hoy por hoy es un problema pendiente. Un problema que tiene visos de arreglarse con la venta de un jugador espectacular pero con la sangre caliente y el ego muy subido.
No es culpa de Osasuna, eso vaya por delante, pero los rojillos han sido los grandes beneficiados de que el Barcelona finiquitara la liga dos jornadas antes y tuviera que disputar una final de Champions tres días después de recibir a los de Pamplona en el Nou Camp. Tal como tenía el calendario, con visita a Barcelona y recibir al Real Madrid en la última jornada, en condiciones normales, con los dos grandes jugándose el título, el Osasuna estaría hoy, probablemente, en Segunda División. Pero resulta que el Barcelona y el Real Madrid tenía todo hecho y se dedicaron a sestear, con perjuicio manifiesto para terceros. El partido en el Nou Camp fue una vergüenza para la buena práctica deportiva y el ‘fair play’. Guardiola miró para lo suyo y reservó a todos sus jugadores importantes. Llenó la alineación de suplentes y canteranos y el Osasuna, que se jugaba la vida, ganó. Una semana más tarde, un Madrid desmotivado apenas puso resistencia en el Reyno de Navarra. El Madrid alineó hombres como Salgado, Tebar, Van der Vaart…futbolistas que apenas han contado. Para mi eso, es adulterar la competición. La Liga y la Federación deberían recuperar una vieja norma y evitar que futbolistas juveniles o del filial jueguen las cinco últimas jornadas de Liga. Osasuna hoy celebra la permanencia pero Barcelona y Real Madrid perjudicaron muchísimo con su actitud a equipos como Getafe y Sportingo y no digamos ya al Betis, hoy en Segunda.
Cuando sea mayor quiero ser representante de futbolista. Lo tengo decidido. Ser agente es un auténtico chollo y, salvo honrosas excepciones, se necesita poco más que don de gentes y buenos contactos, algo, lo admito, que no es tan fácil de conseguir en un mundo tan mercantilizado como es el del fútbol. Por regla general, un agente se lleva el 10% del traspaso de un jugador. De ahí el impresionante movimiento que se desata en cuanto se abre el mercado y lo poco que duran los futbolistas en un club. Si la mercancía no se mueve, apenas hay beneficio por lo que el negocio está en que fulanito tal juegue este año en el Osasuna, el que viene en el Deportivo y al siguiente en el Valencia. O, si lo prefieren, que Ronaldinho juegue un par de años en el Barcelona y después fuerce la máquina para salir con rumbo a Milán, por poner un ejemplo. Al agente le interesa mover al jugador y potenciar la marca. Más modernos que hace un par de décadas, el negocio no está ahora sólo en el traspaso sino en convertir al futbolista en marcas que venden de todo, desde botas de fútbol, a trajes, viajes o colonias. El agente negocia esos contratos y se lleva su 10% correspondiente. Como de mayor quiero ser agente, voy a empezar apuntándome al curso de Agentes FIFA que se imparte en la Federación; después empezaré a ir a ver partidos de fútbol base para captar chavales con ocho o nueve años; a continuación cogeré algún jugador de Segunda B o Tercera sin representante para ver si suena la flauta y ya me llevaré el 10% de su sueldo para ir tirando, y después, en unos años comenzaré a mover la mercancía. Si tengo algo de fortuna, para el 2015 estaré forrado o semiforrado y dejaré de ser un asalariado con diez horas de curro. Eso sí, me tendré que comprar un traje bueno y una sonrisa profiden, algo que no me sale tan fácil.