A España se la ven las grietas

Hubo una jugada ayer que encendió todas mis alarmas: mediada la primera parte, Xavi abrió un balón raso a la banda derecha, por donde se incorporaba Sergio Ramos, Cesc, que andaba por allí, se interpuso sin querer en la trayectoria del esférico y éste le golpeo, cortando la jugada. Xavi y Cesc se miraron con cara de pocos amigos y -esto es lo peor- se quedaron clavados mientras Estados Unidos recogía el rechace y salía como una flecha hacia la portería de Casillas. Cuando terminó la jugada, Puyol, Piqué y Casillas se encararon con los dos centrocampistas, que seguían a lo suyo deambulando por la medular. Todos los que hemos jugado al fútbol sabemos que una jugada de ese calibre es un indicador de que algo no funciona bien. Una grieta en el extraordinario ecosistema construido por la roja durante los dos últimos años. España terminó perdiendo el partido ante una selección menor, se quedó sin el récord en solitario de imbatibilidad y mandó el mensaje de que no todo es perfecto en la campeona de Europa. La Copa Confederaciones ha mostrado algunas carencias en el equipo, que ha perdido la frescura y parte del toque de hace unos meses. Del Bosque está cambiando cosas y el equipo no las está asumiendo con facilidad. Puede que sea el cansancio tras una larga temporada o que la Confederaciones no motiva demasiado pero lo cierto es que la campeona de Europa puede pero no debe perder ante Estados Unidos. A España se le ha fundido algún fusible estas últimas semanas y es misión de Del Bosque restablecer el correcto funcionamiento del sistema. De momento, le aconsejo que analice la jugada de marras. Es, como las décimas en un enfermo, un indicador de que algo no va bien.

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