El Real Madrid 2009/10 comenzó a andar ayer por la noche en el Santiago Bernabéu con la espectacular y galáctica, por mucho que a Florentino Pérez no le guste que se emplee este término, presentación de Kaká, posiblemente el astro más querido por el madridismo, por encima de Cristiano Ronaldo. 40.000 hinchas enfervorizados coparon las gradas del coliseo blanco en una puesta en escena absolutamente espectacular y que confirma que el modelo que Florentino encarna conecta directamente con una afición con ansía y hambre de recuperar el terreno perdido con el Barcelona. Florentino presentó a Kaká como ‘un modelo dentro y fuera del terreno de juego’, algo que tendrá difícil de sostener dentro de seis días, cuando pronuncie el discurso de bienvenida de CR9. Entre medias, el Madrid presentará a Albiol y entre bambalinas intentará cerrar las contrataciones de Villa y Xabi Alonso amen de Arbeloa. Pero ayer, fue el día de Kaká, un futbolista superlativo y, como dijo Florentino, educado, cabal, centrado y con las ideas claras. Kaká llega como el nuevo Zidane, jugará con el 8 a la espalda. Un futbolista al gusto del Bernabéu que inicia su andadura en el club con buen pie y con el apoyo de 40.000 seguidores que convirtieron su presentación en la más multidudinaria de todas las que ha habido en el fútbol español. Una gran responsabilidad para un hombre que ya ha demostrado que no le abruma el peso sobre sus hombros. Es campeón de todo y llega al Madrid para volver a ganarlo todo.
Esta noche, a partir de las 8 y 30, en un horario especialmente pensado para que los telediarios abran su edición con la noticia, se presenta Kaká, el primer fichaje de la era Florentino y el hombre que, junto a Cristiano Ronaldo, está llamado a liderar el renacer del Real Madrid. La presentación de Kaká significa, pues, el nacimiento de un nuevo tiempo en el Santiago Bernabéu. Es el año I después del Triplete del Barcelona, una proeza que el Madrid tiene necesidad de emular. Por eso el astronómico desembolso en el fichaje de astros y la celeridad en pagar. Había y hay necesidad de olvidar. Pero esta noche es un gran día en un Santiago Bernabéu que se apresta a vivir una de las presentaciones más multitudinarias que recuerda el mundo del fútbol, y casi seguro que ésta del brasileño se quedará pequeña con lo que se espera que sea la puesta de largo de Cristiano Ronaldo el próximo 6 de julio. El horario propiciará la máxima difusión mediática y facilitará la entrada masiva de aficionados deseosos de ver de nuevo a su equipo liderando el mercado futbolístico. Se esperan cerca de 20.000 seguidores en las gradas y ya hay más de 500 periodistas acreditados. A nosotros, la revista Futbolista, nos han dado pase para un fotógrafo que podrá estar con el crack en el césped. Mañana os publicaremos las imágenes que Fernando Villar obtenga a escasos metros del canarinho. El secreto mejor guardado es el dorsal que llevará. La tienda del Real Madrid ya ha vendido 2.000 camisetas sin número. Otro récord. Suenan el 5, el 10 y el 22. Kaká ha rehusado el 5 porque es el número que llevaba Zidane, olvidándose de que también lo ha llevado Cannavaro, que poco o nada tiene que ver con el galo al margen de compartir incompresiblemente balón de oro. El 10 es de Sneijder y el 22 de Torres. Yo me inclinó porque Kaká llevará el 10 aunque el canterano se aprestó a ceder su número hace ya unas semanas. A estas horas de la mañana, el brasileño estará llegando a Barajas. Con él, el Real Madrid espera recuperar su sitio en el fútbol mundial. Hoy es un día de fiesta para los miles de aficionados que acudirán al Bernabéu y para tantos otros que tienen al astro carioca como uno de los mejores futbolistas del mundo. Lo podremos ver en los telediarios de la noche, que hasta para eso se notan los nuevos tiempos en la Casa Blanca.
España ha bajado su extraordinario nivel de juego en las últimas semanas. Cierto es que teníamos un listón tan alto que cualquier bajón nos asusta y, quizás, no sea para tanto pero no cabe duda de que ‘la roja’ no ha mantenido su línea de juego. A mi entender, durante la Copa Confederaciones al equipo se le han visto grietas y algunas lagunas preocupantes. La gran cita no es esta Confederaciones sino el Mundial, donde no habrá espacio alguno para errores. El principal problema que he visto a España es su escasa variedad de recursos. No tiene un plan B al toque-toque que ha encumbrado a nuestra selección. Sin Iniesta, con Silva mermado y Xavi tapado, ‘la roja’ ha sido un equipo previsible y falto de alternativas. En ese sentido, Busquets está a años luz de Senna aún y la opción Riera en la banda es buena pero deja al descubierto las carencias que tiene el equipo en la banda derecha. La defensa tampoco ha sido esa zaga rocosa del Europeo. Ramos está estancado en la derecha; no hay recambio de garantías para un Capdevila que tampoco es un grandísimo lateral izquierdo y Piqué y Albiol son jóvenes y con gran futuro pero demuestran una gran vulnerabilidad en los balones cruzados por alto y en las jugadas a balón parado. La defensa concede muchas oportunidades ; el centro del campo no ha tejido como antes y Torres y Villa, a pesar de su indudable capacidad goleadora, han hecho mucho la guerra por su cuenta. Es difícil encender las señales de alerta cuando el equipo ha perdido un partido de 37, algo memorable, pero lo cierto es que el equipo no está al nivel de hace unos meses y el próximo reto es el mayor de la historia de España: el Mundial. Para ganarlo habrá que jugar, esta vez sí, al ciento por ciento, sin errores defensivos; apostando por nuestro estilo de toque y asociación pero teniendo alternativas por si nos cogen el truco y con unos delanteros que mezclen bien.
Brasil ha vendido su alma al diablo. Posiblemente ganará la Copa Confederaciones, se clasificará con facilidad para el Mundial 2010 y, con un poco de suerte, levantará su sexto Mundial dentro de doce meses pero esta canarinha dirigida por Dunga y liderada por Kaká en nada se parece a la Brasil que, a lo largo de los últimos sesenta años, ha contribuido a que el fútbol sea el deporte más popular del mundo. Ela pacto de Dung con el rey del averno consiste en títulos y triunfos a cambio de convertir a Brasil en un equipo rácano, sin estilo, sin alegría, sin baile, sin samba, sin ilusión. Un equipo que se identifica con el catenaccio y con el sudor industrial que siempre ha caracterizado a los equipos germanos. Brasil ganará pero no convencerá y a Dunga se le olvida que la canarinha es grande y es admirada porque fue capaz de ganar Mundiales haciendo un fútbol de ensueño. Ahora se quieren parecer a italianos o alemanes, otros que suelen ganar más o menos cuando quieres, pero, claro, en el adn de germanos y trasalpinos está esa forma de concebir al fútbol. El refranero dice que honra merece el que a los suyos se parece y esta Brasil de Dunga se parece a cualquiera que entienda el fútbol como un trabajo riguroso de oficinista y no como lo entendieron o vieron Pelé, Eder, Zico, Toninho Cerezo, Garrincha, Sócrates, Carlos Alberto, Didi, Leonidas...y tantos y tantos jugadores brasileños. ¿Qué pensarán todos ellos de Dunga?
Hubo una jugada ayer que encendió todas mis alarmas: mediada la primera parte, Xavi abrió un balón raso a la banda derecha, por donde se incorporaba Sergio Ramos, Cesc, que andaba por allí, se interpuso sin querer en la trayectoria del esférico y éste le golpeo, cortando la jugada. Xavi y Cesc se miraron con cara de pocos amigos y -esto es lo peor- se quedaron clavados mientras Estados Unidos recogía el rechace y salía como una flecha hacia la portería de Casillas. Cuando terminó la jugada, Puyol, Piqué y Casillas se encararon con los dos centrocampistas, que seguían a lo suyo deambulando por la medular. Todos los que hemos jugado al fútbol sabemos que una jugada de ese calibre es un indicador de que algo no funciona bien. Una grieta en el extraordinario ecosistema construido por la roja durante los dos últimos años. España terminó perdiendo el partido ante una selección menor, se quedó sin el récord en solitario de imbatibilidad y mandó el mensaje de que no todo es perfecto en la campeona de Europa. La Copa Confederaciones ha mostrado algunas carencias en el equipo, que ha perdido la frescura y parte del toque de hace unos meses. Del Bosque está cambiando cosas y el equipo no las está asumiendo con facilidad. Puede que sea el cansancio tras una larga temporada o que la Confederaciones no motiva demasiado pero lo cierto es que la campeona de Europa puede pero no debe perder ante Estados Unidos. A España se le ha fundido algún fusible estas últimas semanas y es misión de Del Bosque restablecer el correcto funcionamiento del sistema. De momento, le aconsejo que analice la jugada de marras. Es, como las décimas en un enfermo, un indicador de que algo no va bien.
Se habla mucho y se escribe más sobre la ola de antimadridismo desatada en Valencia por el ‘caso Villa‘. Un antimadridismo que comenzó con el fichaje de Mijatovic hace ya casi quince años y que se acrecentó en el 2000 con la victoria del Real Madrid por 3-0 en la final de la Champions League que se disputó en Paris. Llorente, el nuevo presidente valencianista, pone sobre la mesa como único argumento para no vender a Villa a los del Santiago Bernabéu ese sentimiento atávico. ¿Cómo vender a su mejor jugador al rival que odia la afición de Mestalla? Villa tiene apalabrado su pase al Santiago Bernabéu y el Valencia necesita dinero para salir de la angustiosa situación financiera en la que se encuentra pero Llorente, fiel intérprete del sentimiento valencianista, prefiere venderlo al extranjero, lo que sería más entendible desde el punto de vista de no reforzar a un rival directo, o incluso al Barcelona, lo que sería una jugada muy poco ética. Lo cierto es que se habla de la ola de antimadridismo y poco o nada de la ola de antivalencianismo que se está desatando en Madrid ante la actuación y el comportamiento del Valencia. El caso es que los sentimientos atávicos e irracionales son siempre de ida y vuelta y si en Mestalla se mira al Madrid con el cuchillo entre los dientes, en el Bernabéu está por ver cómo se recibe al Valencia tras el verano de declaraciones antiMadrid que llegan desde la orilla del Mediterráneo. A mi, al menos, me parece peligroso lo que están haciendo los dirigentes valencianos. Un poco de cordura, señores.
López Caro ha puesto, al frente de la sub 21 de España, la única nota negativa de la ‘roja’ desde que comenzase el ciclo triunfal hace ya dos temporadas. Mientras los ‘mayores’ son campeones de Europa, acaban de batir el récord de victorias seguidas y empatar en partidos sin perder con selecciones legendarias como la Hungría de los ‘magiares mágicos’; la Francia de Zidane o la Brasil campeona del mundo en el año 94; la Sub 21 ha quedado eliminada a las primeras de cambio en el europeo de la categoría que se disputa en Suecia y, lo que es peor, dando unas sensaicones y mostrando un juego a años luz de lo que debe ser el estilo y la filosofía de la ‘roja’, y todo ello a pesar de llevar un plantel plagado de futbolistas curtidos en Primera División como Sergio Asenjo (el mejor de los convocados y ya es grave que el mejor de un equipo sea el portero); Jurado, Bojan, Capel o Raúl García. El fracaso ha sido mayúsculo y por tanto pone en evidencia a López Caro como entrenador (fracasó en el Real Madrid y el Celta) y la planificación de Fernando Hierro como director deportivo. No tengo claros cuales fueron los méritos de López Caro para ser nombrado ’segundo’ máximo seleccionador. Tampoco tengo claro los criterios que siguió Hierro para nombrarlo. Ahora, uno y otro deberán explicarse. No es un mal resultado cualquiera. Es un mal resultado traicionando el espíritu de la selección mayor y eso, cuando se habla de categorías inferiores, es gravísimo.
Italia es hoy día un equipo envejecido, venido a menos, plagado de futbolistas algo más que veteranos, caduco y fundido físicamente por una cuestión de ley natural: la mayoría de sus jugadores tienen más años que la tana. Dicho esto, estoy seguro de que en el próximo Mundial volverán a estar en la lucha por el título, algo que sólo se puede explicar desde el espíritu competitivo que siempre ha caracterizado a la ‘azurra’ en las citas mundialistas. Los italianos son cuatro veces campeones del mundo y no me extrañaría que lograran el año que viene el pentacampeonato pero quizás, Lippi debería facilitar un poco las cosas renovando a un plantel que se ha quedado anclado en las mieles del triunfo en 2006. Italia y el Calcio en general vive de las rentas y envejece mirándose el ombligo. En el equipo que ha fracasado estrepitosamente en la Copa Confederaciones hay futbolistas como Cannavaro, Zambrotta o Grosso que hace tiempo que vivieron sus mejores momentos. Tampoco están ya para jugarse la piel en cada jugadores como Luca Toni, Pirlo, Iaquinta, Camoranesi, Gatusso o Buffon y el recambio apenas se intuye en futbolistas como De Rossi o Rossi. No hay mucho más. Lippi, el hombre que conquistó el Mundial, no tiene mucho donde elegir pero la renovación urge. La Italia de hoy en día es lo más parecido a un asilo geriátrico que se puede ver sobre el césped de un estadio. De seguir así, darán algún día de gloria más pero yo no tengo duda alguna de que sus mejores tiempos ya habrán pasado.
En Valencia lo tienen claro: Villa irá a cualquier equipo menos al Real Madrid. Supongo que serían hasta capaces de perder dinero por evitar ver a ‘el guaje’ de blanco madridista. El Valencia tiene una deuda de 547 millones de euros y necesita vender a sus mejores futbolistas no ya para reducirla sino para poder pagar a sus empleados. El Madrid pone la ‘pasta’ encima de la mesa y le ofrece una alternativa deportiva de primer nivel con Álvaro Negredo (un jugador que estaría por encima de los veinte goles en Mestalla) pero Llorente estaría dispuesto a perder dinero y potencial económico para evitar que Villa juegue en el Santiago Bernabéu. Posiblemente prefiera que vaya al Nou Camp y, más aún, que juegue el año que viene en Londres, en el Chelsea. El valencianismo, profundamente antimadridista desde el caso Mijatovic y la final de la Copa de Europa del año 2000, lo vería con buenos ojos. Lo malo para el plan de Llorente es que Villa no piensa como él. La herida está a punto de abrirse. Sigo pensando que el delantero acabará en el Madrid esta temporada. Los jugadores juegan donde quieren y Villa, el Real Madrid y Adidas, tres de las cuatro partes implicadas en la operación, quieren que así sea. El culebrón está servido pero lo sí parece cierto es que en Valencia crecerá el antimadridismo y en Madrid el antivalencianismo.
Tengo casi la certeza de que David Villa jugará la temporada que viene en el Real Madrid. David Villa y Xabi Alonso. Ambos están muy cerca. El asturiano del Valencia quiere venir. No contempla la posibilidad de jugar en otro sitio que no sea el Madrid pero, por experiencia personal, cuando las negociaciones se alargan, suelen terminar complicándose y cerrándose en falso. Por eso, el Real Madrid debería ir pensando en una alternativa de garantías. Y esa garantía la tiene en casa: Álvaro Negredo. El delantero centro se ha destapado como un gran goleador en el Almería y era y es pieza de cambio en la operación por ‘el guaje’. El club lo ha recomprado por cinco millones y los goles que ha hecho este año jugando para un modesto se multiplicarían vistiendo de blanco y disfrutando de minutos. Negredo hace más o menos los goles que Villa hacía a su edad. Es un jugador con un gran potencial y margen de mejora. Pellegrini ya cuenta con Cristiano Ronaldo, Higuaín, Raúl e incluso Huntelaar para la punta de ataque. Por eso Negredo es una gran opción. Siempre y cuando, en el Real Madrid estén dispuestos a darle la opción de demostrar su capacidad. Además, es canterano y del gusto de la afición. Florentino debería dar el visto bueno a que Negredo forme parte del proyecto este mismo septiembre.