Pitada a Laporta
El barcelonismo demostró el pasado sábado por la noche que tiene buena memoria. Muy buena memoria. La fiesta azulgrana sólo se vio empañada levemente cuando cogió el micrófono Samuel Eto´o y dio las gracias a sus compañeros, a Pep Guardiola…y a Joan Laporta por haber podido seguir esta temporada en el Nou Camp y haber sido protagonista de esta temporada. La grada respondió con división de opiniones, con pitos y aplausos, lo que en el ambiente de euforia que se vive en Barcelona es una extraordinaria derrota para el presidente que ha llevado en cuatro años en dos ocasiones al equipo hasta la final de la Copa de Europa. A Laporta le tienen tomada la medida por lo que representó en sus comienzos en la presidencia y en su labor en la oposición y lo que llegó a ser en los nefastos dos últimos años de la era Ronaldinho. A Laporta se le reprocha en Barcelona que se le olvidó de dónde venía y qué representaba y eso no se perdona. El año que viene dejará de ser presidente del club y aunque prepare entre bambalinas a un delfín, el futuro azulgrana pasa por Sandro Rosell, el cerebro gris que diseñó la primera llegada de Laporta y construyó un plantel que se desguazó cuando Laporta le empujó a abandonar el club. En la mejor temporada de la historia azulgrana, en medio de la celebración, el Nou Camp no tragó a Laporta. Demostró tener buena memoria.










