La alegría infinita del Barcelona
Ayer por la noche, al filo de las once y media, nada más marcar Xavi el cuarto gol del Barcelona en la final de Copa, empezó a sonar mi móvil. Era Rakel, mi novia, me enviaba un mensaje desde Torremolinos, donde vive. El texto del mensaje era simple: “oe, oe, oeeeee, oe, oe…”. Viene esto a colación porque el sms de Rakel, barcelonista confesa, es el símbolo de la alegría que vive el barcelonismo, instalados en la euforía continua y con las tiendas de campaña casi en campamento permanente en Canaletas. El barcelonismo vive el mejor momento de su historia. Nunca antes se había visto en una situación parecida. Campeones de Copa, virtuales campeones de Liga; con la final de la Copa de Europa a dos semanas vista y con el recuerdo aún a flor de piel del histórico 2-6 del Santiago Bernabéu y el tanto de Iniesta sobre la bocina en Stanford Bridge. La vida se vive y se siente hoy en azulgrana, para desgracia del eterno rival blanco. Ningún equipo español se ha visto antes en una tesitura semejante. Por eso, pase lo que pase, ya la temporada 2008/09 es la mejor de la historia del club. Mérito de Guardiola, del modelo de trabajo instaurado en el Barcelona desde hace años y que ha permitido la generación de futbolistas actual (Xavi, Iniesta, Bojan, Puyol, Messi, Valdés, Busquets, Pedrito…) y el compromiso de unos jugadores que el año pasado vieron las orejas al lobo y han sabido rectificar. Por eso, el mensaje nocturno de Rakel tiene tanto significado. Es el resumen de un estado de opinión, de un sentimiento. Y ya sabemos que la vida es, simplemente eso, sentimiento.










