El Barca, justísimo y brillante campeón

Por el Santiago Bernabéu pasó un ciclón llamado FC Barcelona. Un ciclón de juego y estilo futbolístico que hace muchos años no se veía sobre un terreno de juego. El 2-6 azulgrana es inapelable, se queda incluso corto, hace historia y certifica quién es el mejor equipo no sólo de España sino del mundo hoy por hoy. El Barca de Pep dio una lección de fútbol moderno, asociativo, de toque, ambicioso y de fidelidad a un estilo que Guardiola sabe mejor qué nadie encarnar. Pocas veces se ha visto una máquina tan perfecta en un estadio. El Barca no sólo finiquitó la Liga de la mejor manera posible y en la casa de su enemigo más encarnizado sino que sentó cátedra, abrió la puerta de la hemeroteca y mostró el camino a futuros entrenadores de cómo se debe jugar al fútbol: sin complejos, con fidelidad a un ideario y siempre mirando la porteria del rival. En dos palabras: hizo escuela. Su victoria tiene más enjundía aún porque el Real Madrid, su víctima, nunca bajó los brazos. Convirtió la segunda vuelta del campeonato en una cuestión de honor, en una lucha sin cuartel en busca de un ideal. Los blancos han puesto en esta liga todo lo que tenían, que no era otra cosa que fe y poco más y se encontraron, en el duelo decisivo, en el cara a cara, con un waterloo que escocerá durante décadas. El Barca, muy grandes como colectivo y sensacional en individualidades como las de Piquè, Xavi, Iniesta, Messi y Henry, lo tiene todo para abrir un ciclo que pueda marcar una época memorable. Más allá del resultado final de la temporada, con triplete o sin triplete, con doblete o sin doblete o con Copa de Europa o sin Copa de Europa, lo visto el sábado por la noche en el Santiago Bernabéu es para no olvidar y para que todos los buenos aficionados al fútbol lo recuerden de por vida porque no fue otra cosa que la forma a la que se debe jugar a este deporte.

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