Ronaldo golea de nuevo. Lo hace en el Brasileirao, una liga menor y sin el poder competitivo de España o Italia, las plazas donde ‘el fenómeno’ cimentó su leyenda pero, quien piense que está de retiro, se equivoca. Viste la camiseta del Corinthians, uno de los grandes de Brasil. Quien conozca un poco el fútbol brasileño, sabrá que la ‘torcida’ del ‘timao’ es exigente al nivel de cualquiera de las hinchadas de los grandes europeos. Ronaldo podía haberse ido a cualquier club pequeño de Brasil, sin objetivos, sin historia y sin presente, pero eligió el Corinthians con un objetivo claro: el Mundial de 2010, en Sudáfrica. ‘El fenómeno’, máximo goleador de la historia de los Mundiales por encima de hombres como Gerd ‘torpedo’ Muller, quiere irse del fútbol por la puerta grande, vistiendo por última vez la camiseta de la ‘canarinha’. Lo que parecía un reto imposible, una utopía, hace apenas un año, cuando volvió a romperse de gravedad, es ahora más que factible. Ronaldo no se rinde. El mejor goleador de las dos últimas décadas ya golea en Brasil y lo hace con la idea clara de ser el capitán de Brasil que levante la sexta copa de campeones del mundo. Una aventura a la altura de ‘el fenómeno’.
Chelsea y Liverpool dieron ayer una lección de lo que debe ser un partido de Champions League, la mejor competición del mundo, el torneo en el que hay que darlo absolutamente todo y no dejarse nada para después. Para los aficionados al fútbol, fue un partido digno de ver, de los que aumentan nuestra pasión por este juego. Además, si yo fuera hincha del Liverpool me hubiera vuelto a mi casa ayer con una sonrisa de oreja a oreja y plenamente identificado con mis jugadores. Siempre he pensado que al fútbol se puede perder pero que cuando llega la derrota hay que mirarla cara a cara y dejándolo todo en el campo. Precisamente lo que hizo ayer el equipo de Benítez en Stanford Bridge. Su actitud luchadora y de no entregar nunca el guante a pesar de llevar un 1-3 adverso de Anfield es la que permitió el partidazo de anoche. Exigió al Chelsea el máximo esfuerzo, le acosó y atacó y le hizo ver que nada estaba decidido. Los ‘blues’, muy grandes también, aceptaron el reto. El resultado es el monumento a la épica de la que fuimos testigos anoche. Un ejemplo para todos, especialmente aquellos que dan los partidos y eliminatorias por decididas en el túnen de vestuarios.
El Real Madrid es portador de un gran secreto: posee la fórmula mágica. Jugar tan mal como juega y sumar 43 de 45 puntos, una marca formidable que le permite estar, de forma milagrosa, aún en la pelea por el título con el mejor Barcelona que vieron los tiempos. El asunto es que el Madrid juega de pena. Da grima verlo pero está en la pelea, con un tesón y una constancia encomiables. Los blancos persiguen al Barca con la tenacidad de los sabuesos y eso, por el momento, parece valer. Al Madrid le basta con la pegada de sus puntas y la fé en Iker Casillas. Entre medias, nada de nada, si acaso la fiabilidad de Pepe, que ha enganchado su mejor racha de partidos desde que viste de blanco. Lo demás, es mercancia de ‘todo a cien’. Los problemas del equipo empiezan con los saques rápidos, en largo y bombeados a tierra de nadie de Casillas. Alguien debería decir al gran portero que se frene y mire. Que saque con la mano y que obligue al equipo a masticar las jugadas desde su propia área. Pero claro, ¿quién puede hacer eso? Heinze trata al balón como si de un balón se tratara. Ramos se aturulla y Cannavaro se esconde para no ser él quien lo saque. Queda Pepe pero eso sería jugar por el centro. Justo lo que no ponen los manuales. Lass roba pero juega solo en corto. Sneijder anda perdido y Gago se atropella. Robben vive en su mundo, Huntelaar sólo quiere el balón para rematarlo y Raúl e Higuaín están para otras cosas. Tampoco puede atacar por las bandas y hay pocos futbolistas con capacidad de dar un pase al pie a 40 metros. Además, no hay futbolistas con desborde excepto Robben e Higuaín y nadie es capaz de hacer un cambio de ritmo si no contamos con Ramos. El resultado es un equipo plomizo, indigesto, sin capacidad de sorpresa ni fuelle. Pero gana. Y gana casi siempre. ¿Por qué? No tengo otra explicación que no sea la de porque es el Real Madrid.
La Europa futbolística anda preguntándose qué fuerza es la que impulsa a los dragones del Oporto a jugar al fútbol y poner contra las cuerdas a todo un campeón de Europa y del Mundo como es el Manchester United en su mismísimo feudo de Old Trafford. El Oporto es ya la gran revelación de la temporada europea. Nadie daba un duro por los dragones y ahora están a un paso de las semifinales de la Champions, donde se verían las caras con el vencedor del Arsenal-Villarreal. Los dragones nunca cuentan para nada pero tienen dos Copas de Europa en sus vitrinas y una UEFA. Su última Champions es de 2004 y la de la UEFA en 2003. Completaron el ciclo ganando el Mundial de Clubes en diciembre de 2004. A pesar del espectacular palmarés, el Oporto siempre pasa desaparcibido. Hasta ayer. Bailaron al Manchester de Ferguson, Cristiano, Tévez, Rooney, Ferdinand…y lo bailaron bien. El artífice de este gran Oporto es un entrenador desconocido en Europa pero que en Portugal tiene fama de maestro: Jesualdo Ferreira. El ‘profe’ ha hecho olvidar a Mourinho. El año pasado ya ganó la Liga, este año va camino de repetir y, en el interim, ha formado un equipo capaz de asombrar en Europa y todo eso tras perder futbolistas como Pepe, Anderson o Assuncao. El Oporto es un club vendedor y Ferrerira ha trabajado con lo que tenía. Por eso, se ha sacado de la chistera a un tal Hulk y ha exprimido al máximo a futbolistas de clase como el ‘cebolla’ Rodríguez o Lucho González y potenciado las cualidades goleadoras de un hombre como Lisandro López. Visto lo visto, yo no descartaría a un equipo al que sólo los garrafales fallos de su portero Helton y de Bruno Alves, un gran defensa pese a su fallo en el Teatro de los Sueños, mantienen con más apuros de los previstos.
El Barca ha llegado hasta el borde mismo del mar, pero ahora hace falta atravesarlo. Y está plagado de tiburones. El peor de todos este Bayern de Munich que visita el Nou Camp esta noche. Los alemanes no son ni el Manchester United ni el Liverpool pero yo no los quiero ver ni en pintura. Jugar contra el Bayern una eliminatoria de Champions te obliga a estar 180 minutos más el descuento a tope. Son duros y te exigen siempre el máximo. Aprietan y aprietan siempre al mismo ritmo y, además, tienen calidad de sobra en futbolistas como Ribery y dinamita de alta graduación en hombres como Luca Toni o Miroslav Klose. El Bayern es un auténtico martirio y más si hay un equipo español delante. Yo le he visto jugar en multitud de ocasiones en el Bernabéu ante el Madrid y siempre se repite el mismo esquema: se les puede eliminar pero te las hacen pasar canutas. La última vez que vi al Bayern fue aún peor. Fue ante el Getafe, en el Coliseo Alfonso Pérez. El Bayern que eliminó a la ‘alemana’ a los azulones es el mismo que visita esta noche al Barca. Eso sí, mejorado por la ausencia de Kahn, ya retirado. Lo que vi en el Getafe-Bayern del año pasado me confirmó y en mi opinión sobre los alemanes futbolísticamente hablando: son insoportables y suelen tener más suerte que nadie. Lo siento por el Barca pero le espera una eliminatoria de órdago.
Esta noche juegan Villarreal y Arsenal los cuartos de final de la Champions League. Se enfrentan dos mundos contrapuestos. El Arsenal es club añejo, repleto de historia, con decenas de miles de aficionados detrás de él mientras que el Villarreal es un club con muchos menos años, con poca historia y mucho presente y apenas unos miles de incondicionales. La diferencia entre uno y otro se resumen en la magnitud de las ciudades a las que representan. El Arsenal es un símbolo de Londres, urbe de millones de habitantes, capital del mundo multiétnico; mientras que Villarreal es mucho más terrenal: apenas 40.000 habitantes, poco más de dos tercios del aforo del Emirates, el lujoso feudo del Arsenal. Para rizar el rizo, los de Wenger llegan con todo, incluido su mejor hombre, Cesc Fabregas recién salido de una lesión mientras que el Villarreal acaba de perder para el resto de la temporada a su mejor espadachín, Cazorla. Si esto fuera una mera cuestión de lógica, el Villarreal no tendría opción alguna de eliminar al Arsenal pero resulta que los castellonenses juegan al fútbol de maravilla y como dice Godín hoy en una entrevista en El País, son completamente inclasificables. El Arsenal es un gran equipo y tiene todo a favor, entre otras cosas, porque también juegan al fútbol de maravilla pero tengo la impresión de que este ’submarino amarillo’ nada tiene que envidiarle.
Lo del Atlético de Madrid es sencillamente vergonzoso. No hay excusa alguna que justifique el hundimiento que el equipo ha vivido desde el mes de diciembre, cuando se instalaron un punto por encima del Madrid y en puestos de Champions League. Desde el parón invernal a esta parte, el equipo ha perdido 24 puntos con respecto al Real Madrid y si contamos los puntos de esta segunda vuelta, el club del Manzanares estaría en posiciones de descenso. Desde el pasado 21 de diciembre sólo ha sido capaz de sacar 13 puntos en 13 j0rnadas, ha marcado 20 goles y ha recibido 24. En ese periodo de tiempo ha perdido en el Manzanares ante el Valladolid, el Athletic y Osasuna y se ha dejado puntos ante clubes de la parte baja de la clasificicación como el Getafe o el Mallorca. Sólo las épicas victorias ante el Barcelona y el Villarreal y el empate en el Bernabéu endulzan una segunda parte de la temporada que está siendo vergonzosa. El Atleti tiene un serio problema a la vista: va a quedarse sin Champions y ya veremos si queda fuera también de la UEFA. Un duro golpe para un club que no termina de despegar y que está abocado a su enésima reestructuración.
La lista de fichajes del Real Madrid para la próxima temporada empieza a ser enorme. El periodo electoral, la crisis de dimensiones bíblicas que vive el club, el buen estado de salud del Barcelona y el repetido fracaso en Europa abonan la necesidad de fichajes. Si entra Florentino habrá nuevo galáctico. Mi teoría es que Kaká está muy cerca y junto al brasileño, Ancelotti, un técnico que no es del agrado del madrisdismo pero sí de Florentino. En Milán le pondrían un lazo camino de Madrid. Lo de Cristiano Ronaldo es factible pero difícil que coincidan Kaká y Cristiano en el mismo equipo. También está cerca Villa, aunque el despegue de Huntelaar no lo convierte en imprescindible. Si Villa termina en el Madrid, es más que factible que Negredo lo haga en Valencia. El delantero centro del Almería sería moneda de cambio en la operación. El Madrid lo repescaría por 5 millones de euros para abaratar el coste de Villa. El que está seguro en el club blanco es Garay. Central ya fichado. Cannavaro tiene los dos pies fuera y Heinze tampoco gusta, por lo que Garay es esencial a pesar de que el Racing quiere aguantar un año más la cesión. Por si todo esto fuera poco, hace falta un lateral izquierdo con urgencia y se habla mucho de Xabi Alonso para la medular. También hará falta un portero suplente para sustituir a Dudeck. La lista es tremenda pero apuntar estos nombres: Garay, Kaká, Alonso y Villa.
El periodo electoral para elegir presidente en el Real Madrid ya está abierto. Por lo que sé, Florentino Pérez anunciará en el transcurso de las próximas dos semanas su disposición a ser el nuevo presidente del club blanco. Florentino buscaría de esta manera su redención tras la ‘huida’ que protagonizó hace tres temporadas. Es el gran favorito. Las encuestas así lo dicen y en la memoria del madridismo pesa más aún los buenos años de los comienzos del galactismo que los tres desastrosos años finales. La potencia y fuerza de Florentino lastra las opciones de los demás rivales. Quizás sea necesaria una segunda oportunidad pero mi opinión es que segundas partes nunca fueron buenas. Para mi la opción para el Madrid pasa p0r un hombre como Manolo Sanchís. Nadie puede poner en duda su pedigrí madridista, tanto por familia como por trayectoria; es joven, vendrá con nuevas ideas y con ganas de modernizar un club que se ha demostrado anclado en el siglo pasado con la polémica de la asamblea general, la fórmula del voto por correo y su funcionamiento interno. Sanchís no tiene, además, ataduras de ningún tipo y es una persona con una trayectoria intachable. Yo, si fuese socio del Real Madrid, apostaría por él. Un ex futbolista, madridista, con formación e ideas nuevas no es una mala opción para un club que necesita un cambio de arriba a abajo.
España juega esta noche en el Ali Sami Yen, el archifamoso infierno turco, que, a la postre, no lo es tanto. El estadio del Galatasaray toma su nombre de un estudiante nacionalista fundador del Galatasaray al princio del siglo XX. Ali Sami Yen fundó el club con un propósito fundacional muy claro: luchar contra los ingleses y potenciar a la juventud turca. Eran los tiempos de Atarturk, el fundador de la Turquía moderna, la que enterró el Imperio Otomano y que tan presente sigue hoy en todos los rincones del país islámico más europeizado del mundo. En ese contexto se juega España esta noche el dejar finiquitado el pase para el Mundial de Sudáfrica, el torneo que está señalado en rojo en el calendario de ‘la roja’ y que puede cambiar la historia futbolística y la no futbolística de este país. Los hombres de Del Bosque tienen hoy un partido de postín. Juegan en un ambiente hostil, caliente y enfervorizado aunque no violento ni agresivo con los futbolistas españoles, a los que la hinchada turca admira. El aficionado turco anima sin parar y vive en permanente estado de exaltación nacionalista y eso convierte el partido de hoy en más interesante si cabe. El Turquía- España de esta noche es un gran partido de fútbol y una prueba más para el formidable combinado nacional. Salir indemne del Ali Sami Yen supondrá un paso más en la escalera que lleva a la Selección al trono del mundo. No sólo va a ser un partido de pierna fuerte sino que en frente está Turquía, semifinalista de la pasada Eurocopa y semifinalista del Mundial 2002. Una Turquía que se la juega ante la irrupción de Bosnia en la fase de clasificación. España tiene muchos partidos en el partido de esta noche. El más importante está en conseguir los tres puntos pero en juego están muchas más cosas. Para mi, una victoria poderosa en el Ali Sami Yen significaría que este equipo empieza a ser capaz de cualquier cosa. Y el Mundial es precisamente lo que todos queremos.