El Real Madrid desata el síndrome azulgrana
La victoria del Real Madrid en el Sánchez Pizjúan tiene un doble efecto: aprieta la liga a falta de cinco jornadas por el final con un Real Madrid-Barcelona dentro de siete días que se antoja absolutamente decisivo y desata el síndrome azulgrana en Barcelona. El Real Madrid está a cuatro puntos. Ha reducido ocho desde que llegó Juande al banquillo y está dispuesto a jugarse el todo por el todo la semana que viene en un clásico del fútbol español teóricamente desigual ante la pujanza del juego del Barcelona y las bajas del Madrid (Robben, Pepe, Van Nistelrooy, Diarrá, Sneijder, De la Red). El Madrid sólo cuenta con su gen, con su competitividad a prueba de bombas, con la moral que sólo dar venir desde atrás, con la lengua fuera, siendo peor, mucho peor que su rival y, sin embargo, tenerlo ahí, a un tiro de piedra. El gol de Henry el sábado por la noche que sirvió para empatar el tremendo partido de Mestalla puede, sin embargo, dar la liga al Barca. Vale su peso en oro pero el fùtbol es un estado de ánimo y el clásico del próximo sábado es una auténtica final. Si la gana el Madrid, me temo que al Barcelona se le escapara la liga, de forma increible y posiblemente injusta pero, claro, el fútbol no es siempre explicable.










