El Athletic huele a Segunda
Lo siento por el histórico Athletic pero los leones huelen a Segunda. El Athletic, su afición, Caparrós, los jugadores y hasta el mismísmo San Mamés viven un espectacular síndrome de Estocolmo, secuestrados y embelesados por la final de Copa que disputarán dentro de apenas quince días. Al Athletic se le olvidó jugar al fútbo, tan encantado estaba de conocerse por volver a una final de su torneo un cuarto de siglo después. Desde aquella noche memorable ante el Sevilla, no han hecho nada de nada, excepto perder partidos. Uno tras otro. Ahora, a falta de un mes para el final del campeonato se ve con el agua al cuello, sin la mentalidad que tienen otros clubes más acostumbrados que ellos a vivir y sobrevivir entre el lodo y el fango; con la mente aún puesta en la final de Copa y en cómo navegaría la re mozada gabarra. Huele a un Athletic de UEFA o campeón de Copa pero en Segunda. Un desastre que dice muy poco de la seriedad de una plantilla que se llenó de glamour y olvidó que el mundo es el día a día. Lo siento por el Athletic, pero lo que está haciendo esta segunda vuelta de la Liga no es de recibo.










