Guardiola se queja de los árbitros
Ver para creer. Da cierto pudor escuchar a Pep Guardiola quejarse del arbitraje en Getafe o a Messi afirmando ante las cámaras hace unas jornadas que “es muy fácil venir a arbitrar a Barcelona“. Da cierto pudor porque, en primer lugar, el Barcelona es el equipo que mejor juega del mundo y no necesita recurrir a un argumento que, además, se antoja radicalmente falso. Al Barcelona le ayudan. Al Real Madrid también, pero lo del Barcelona de un tiempo a esta parte es sangrante. La queja de Guardiola llega tan solo una semana después de un arbitraje más que discutible a su favor en el Nou Camp ante el Recreativo de Huelva. Guardiola está cogiendo una fea costumbre que ya le costó cara el día del Bayern de Munich en Barcelona. La descomunal, desproporcionada y fuera de tono protesta ante el cuarto árbitro por el penalty no pitado a Messi pasó desapercibido por la goleada azulgrana pero es un indicativo de que alguien debe decir al bueno de Pep que ese no es el camino, que se equivoca y no va por la senda correcta. Si se alza la voz cuando el viento sopla a favor, ¿de qué será capaz cuando en el Barcelona pinten bastos?










