Chelsea-Liverpool, épica en estado puro
Chelsea y Liverpool dieron ayer una lección de lo que debe ser un partido de Champions League, la mejor competición del mundo, el torneo en el que hay que darlo absolutamente todo y no dejarse nada para después. Para los aficionados al fútbol, fue un partido digno de ver, de los que aumentan nuestra pasión por este juego. Además, si yo fuera hincha del Liverpool me hubiera vuelto a mi casa ayer con una sonrisa de oreja a oreja y plenamente identificado con mis jugadores. Siempre he pensado que al fútbol se puede perder pero que cuando llega la derrota hay que mirarla cara a cara y dejándolo todo en el campo. Precisamente lo que hizo ayer el equipo de Benítez en Stanford Bridge. Su actitud luchadora y de no entregar nunca el guante a pesar de llevar un 1-3 adverso de Anfield es la que permitió el partidazo de anoche. Exigió al Chelsea el máximo esfuerzo, le acosó y atacó y le hizo ver que nada estaba decidido. Los ‘blues’, muy grandes también, aceptaron el reto. El resultado es el monumento a la épica de la que fuimos testigos anoche. Un ejemplo para todos, especialmente aquellos que dan los partidos y eliminatorias por decididas en el túnen de vestuarios.










