Abel, Juande y los ataques de entrenador
Los entrenadores de fútbol suelen tener un problema: les dan de vez en cuando ataques de entrenador. Es lo que les ha sucedido en las últimas semanas a Juande Ramos y Abel Resino. Han tenido sendos ataques de entrenador en su vertiente más aguda. Y lo han pagado caro. A Juande le dio por cambiar todo el equipo cuando lo único que tenía que hacer era buscar un sustituto para Pepe en el puesto de denfesa central. Hubiera bastado con poner a Metzelder o, en su defecto, colocar a Heinze de central y a Marcelo de lateral izquierdo. Un cambio mínimo y lógico. Pues no. Le dio por colocar de lateral derecho al hombre que mejor lo estaba haciendo en el centro del campo, Lass; de central al lateral derecho, de interior al lateral izquierdo y de….descuajaringo el equipo y el Real Madrid sobrevivió al Atlético de puro milagro. Tres días después de que Abel le ganase la partida táctica a Juande, los síntomas de la ‘ataquitis’ le sobrevinieron repentinamente al técnico del Atlético. Llegó Oporto, el partido más importante de los últimos once años para el club rojiblanco, y deja a Diego Forlán, su mejor hombre, el máximo goleador del equipo y un futbolista en estado de gracia en el banquillo. ¿Por qué? La única explicación, ataque de entrenador. El Atleti tenía que ganar y empató a cero. Con Forlán en el banquillo hasta la segunda parte. Las consecuencias han sido nefastas. Juande y Abel han perdido crédito y tanto Real Madrid como Atlético se han dejado buena parte de la temporada en el tintero. Todo por un ataque de entrenador.










