Anfield y San Siro, las noches trágicas del Real Madrid
Hace casi veinte años, San Siro se convirtió en la tumba de toda una generación de futbolistas del Real Madrid. La ‘Quinta del Buitre‘ fue demolida por un el Milán de Arrigo Sacchi, Marco Van Basten, Gullit y Rijkaard. El 5-0 de la noche milanesa en las semifinales de la Copa de Europa supuso el fin de un ciclo, de toda una era en el Santiago Bernabéu y el alumbramiento del fútbol posmoderno de la mano de aquel formidable Milán del achique de espacios, las líneas adelantadas, la presión en todo el campo y la efectividad y preciosismo de su trío de holandeses. Aquella noche fue un punto y aparte en la historia de un Real Madrid que se vio abocado a la reconstrucción inmediata. Veinte años después, ha vuelto a suceder lo mismo. Anfield Road enterró a una nueva generación de futbolistas. El 4-0 de anoche ante el Liverpool dejó al descubierto y sin defensa alguna el modelo que representa el Real Madrid, un modelo que ha ido construyendo en los últimos cinco o seis años a golpe de talonario y con muy poco criterio deportivo. La noche de cuchillos largos de Anfield Road puede terminar resultando positiva a largo plazo si el Real Madrid toma nota de lo sucedido. No se trata de un accidente, sino de una catarsis que obliga al club a reconstruirse, a apostar por una nueva filosofía, a volver a viejos valores olvidados en los últimos tiempos y blindarse en torno a una idea en la que no caben futbolisas superados en la noche trágica de Anfield como Cannavaro, Gago, Heinze o Van der Vaart y afrontar una renovación que busque relevos urgentes a jugadores como Raúl y Guti, ya al borde de la amortización absoluta. Si el Madrid mete la cabeza bajo la tierra y se niega a ver la realidad, estará condenando a sus seguidores a una larguísima travesía por el desierto.










